Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
(2 de mayo de 2006)
 
¡Fuera complejos! // Ernesto Rodríguez Moguel
 

Sólo podemos respetar a los demás

cuando uno se respeta a sí mismo.

Sólo podemos dar, cuando nos damos a nosotros mismos.

Sólo podemos amar, cuando nos amamos a nosotros mismos

Abraham Maslow

No te tortures más por tu aspecto físico... acéptate tal como eres.

Es muy común que tanto adolescentes mujeres como varones tengan complejos físicos. Algunos están disconformes con el tamaño o la forma de su nariz; otros se sienten demasiado bajos; otros, demasiado altos o se quejan de que sus brazos son muy largos, de su silueta, del cutis y los granitos que lo cubren, etc.

Los complejos físicos que un adolescente puede enumerar a la hora de hablar de su disconformidad con respecto a su imagen corporal son tan numerosos como las partes que componen su propio cuerpo. Muy pocos son, sin embargo, los que nombran aspectos de su personalidad con los que no estén a gusto.

Los adolescentes suelen depositar en ciertos rasgos corporales el cúmulo de inseguridad y temores que les aquejan, eligiéndolos como el o los culpables de todos los males. Su baja autoestima hace que no se amen ni acepten tal cual son, quizás por no conocerse lo suficiente. A medida que se descubren a sí mismos y logran sentirse seguros y valorarse por sus cualidades de personalidad, la confianza en sí mismos irá gradualmente aumentando y los “complejos” corporales dejarán de ser el blanco de sus críticas.

Mientras más vives, más te vas a dar cuenta del impacto que causa la actitud que se tenga ante la vida. La actitud, es más importante que los hechos. Más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que otras gentes piensen o hagan. La vida es 10% lo que me sucede y 90% como reacciono a ello.

Una de las actitudes que más impactarán en tu desarrollo es la aceptación a ti mismo. Aceptación no quiere decir tolerancia, ni tampoco poder arreglárselas. Significa rendirse y hacerse uno con la situación, permitiéndote ser quien eres.

Si no te permites ser tu mismo sin ejercerte un juicio hostil, nunca tendrás la oportunidad de sentir tu magnificencia natural. Tu rechazo y tu crítica será la causa de que te retraigas y estés a la defensiva, escondiendo tu verdadero y vulnerable yo, a causa de tu crueldad. Sin embargo, cuando sabes que eres aceptado incondicionalmente por ti mismo, te relajas en tu propia singularidad y empiezas a realizar movimientos decisivos en su vida.

No hay puntos intermedios entre el rechazo y la aceptación de tu persona. Cada ser humano está, ya sea expandiendo una parte de sí mismo en confianza y autoridad o destruyéndose como resultado de su no aceptación y su rechazo hacia ella en este momento.

Cuando realmente nos amamos, nos aceptamos y nos aprobamos exactamente tal y como somos, entonces todo funciona en la vida. Es como si ocurrieran pequeños milagros en todas partes. Todo mejora a nuestro alrededor. Amarte y aprobarte, crear un espacio de seguridad, confiar, merecer y aceptar, todo esto originará una organización en tu mente, creará relaciones más afectuosas en tu vida. La gente que se ama a sí misma y a su cuerpo, no abusa ni de su persona ni de los demás. La autoaprobación y la autoaceptación en estos momentos son las claves principales para los cambios positivos en todos los campos de su vida.

El amarse a ti mismo comienza con no criticarnos más. La crítica nos encierra en el mismo patrón que estamos queriendo cambiar. El ser comprensivos y amables con nosotros mismos, nos ayuda a lograr el cambio. Recuerda que te has estado criticando por muchos años y no ha funcionado. Trátate con aprobación y observa tus resultados.

Aumenta tu autoestima:

•  La actitud que tenga hacía mí mismo determina mi autoestima.

•  Mi autovalía depende de la autoimagen que tenga de mí mismo.

•  Los demás no determinan mi valía, así como tampoco las circunstancias.

•  Tengo la capacidad para pensar, enfrentar cualquier desafío y lograr lo que me proponga, tanto como cualquier otro ser humano.

•  Tengo derecho a buscar, obtener y disfrutar la felicidad.

•  Dios me creó a su imagen y semejanza y sólo por eso valgo.

•  Si la imagen que tengo de mí mismo no es la que me agrada, entonces mi autoestima será baja. En la medida que la imagen sea de mi agrado mi autoestima será mejor.

Si aún sabiendo esto que has leído, todavía te afanas en criticarte física y emocionalmente, entonces atente a las circunstancias y vive una vida de mediocridad. Ahora si te rindes a lo que eres y tomas acción en tu vida, aseguras un futuro de prosperidad y desarrollo.

 
Fuente: Texto enviado por el autor, desde Cárdenas, Tabasco