Lo
que se les dé a los niños,
los niños darán a la sociedad.
Kart Menninger
El
problema de la agresividad infantil es uno de los trastornos
que más preocupan a los padres junto con la desobediencia.
A menudo nos enfrentamos a niños agresivos, manipuladores
o rebeldes pero no sabemos muy bien como debemos actuar con
ellos o cómo podemos incidir en su conducta para llegar
a cambiarla.
¿Qué entendemos por "agresividad infantil"?
Hablamos de agresividad cuando provocamos daño a una
persona u objeto. La conducta agresiva es intencionada y el
daño puede ser físico o psíquico. En el
caso de los niños la agresividad se presenta generalmente
en forma directa ya sea en forma de acto violento físico
(patadas, empujones,...) como verbal (insultos, palabrotas,...).
Pero también podemos encontrar agresividad indirecta
o desplazada, según la cual el niño agrede contra
los objetos de la persona que ha sido el origen del conflicto,
o agresividad contenida según la cual el niño
gesticula, grita o produce expresiones faciales de frustración.
Los
padres debemos tener especial cuidado en observar la conducta
de nuestros hijos, porque un comportamiento excesivamente
agresivo en la infancia si no se trata derivará probablemente
en fracaso escolar y en conducta antisocial en la adolescencia
y en la edad adulta, porque principalmente son niños
con dificultades para socializarse y adaptarse a su propio
ambiente.
Para
ello debemos entender que todas los seres humanos tenemos
sentimientos de agresividad. Como adultos, nosotros aprendemos
a controlar esos sentimientos. Sin embargo, los niños,
a menudo demuestran agresividad física, ellos pegan,
muerden y arañan a otros, inclusive a sus padres, hacen
rabietas, etc. Este comportamiento es relativamente común
y a menudo aparece cuando el niño cumple un año.
Los padres se esfuerzan tratando de manejar el comportamiento
agresivo y/o destructivo de su niño. Estas manifestaciones
de agresividad son admisibles en una etapa de la vida por ejemplo
es normal que un bebé se comporte llorando o pataleando;
sin embargo, estas conductas no se consideran adecuadas en
etapas evolutivas posteriores.
Si
bien puede ser parte del desarrollo normal la agresividad
de vez en cuando, por ejemplo el morder persistentemente
es una señal de que el niño tiene problemas emocionales
o del comportamiento. Muchos niños comienzan a morder
agresivamente entre la edad de uno a tres años. La acción
de morder puede ser la manera por la cual el niño esté probando
su poder para llamar la atención. Algunos niños
muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas
veces esta acción puede ser resultado de una disciplina
excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia
física. Los padres deben recordar que los niños
que le están saliendo los dientes pueden morder también.
Los
niños a menudo se pelean por los juguetes. Algunos
niños son premiados involuntariamente por su comportamiento
agresivo. Por ejemplo, puede que un niño empuje a otro
niño, tirándolo al piso y quitándole su
juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niño
agresivo se siente victorioso ya que consiguió el juguete.
Es importante identificar si este patrón esta ocurriendo
en los niños agresivos. Cuando las peleas son frecuentes,
esto puede ser una señal de que el niño tiene
otros problemas. Por ejemplo, puede estar triste o alterado,
tener problemas controlando el coraje, haber sido testigo de
violencia o puede haber sido víctima de abuso, quizá por
algún familiar o por personas a las que se le deja su
cuidado.
Los
niños pueden demostrar comportamiento violento
aún desde muy pequeños pero estos comportamientos
pueden ser enseñados por sus padres. Es costumbre decirle
a los niños: ¡pégale!, ¡patéale
no seas tonto!, o bien los padres les hacen mímicas
de un pleito y los muerden ¿cómo creen que el
niño no sea violento si para él puede ser normal
este tipo de comportamiento?. Los padres que se dan cuenta
del comportamiento agresivo del niño algunas veces su
preocupación es relativa; solamente exclaman: "ya
se le pasará cuando crezca! Pero yo les digo que hay
que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño,
no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando
por una etapa de su vida". Pero cuidado, si a su hijo
no se le corrige a tiempo puede tener consecuencias graves.
En casos extremos, el comportamiento violento en niños
puede incluir explosivos arrebatos de ira, agresión
física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros
(inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego,
crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción
intencional de la propiedad y el vandalismo. Hoy en día
un gran número de suicidios se dan en adolescentes.
Hay
una combinación de factores que lleva a un aumento
en el riesgo de un comportamiento violento en niños
y adolescentes. Estos factores incluyen: comportamiento agresivo
o violencia previa; Ser la víctima de un abuso físico
y/o sexual; Exposición a la violencia en el hogar y/o
la comunidad; Factores genéticos (hereditarios de la
familia); Exposición a la violencia en los medios de
difusión (televisión, radio, etc.); Uso de drogas
y/o alcohol; Presencia de armas de fuego en la casa; Combinación
de factores de estrés socioeconómico en la familia
(pobreza, carencia de medios, privación severa); Separación
matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta
de apoyo por parte de la familia) Daño cerebral debido
a heridas en la cabeza.
¿Cuáles son las "señales de alerta" de
la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños
que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales
deben de ser cuidadosamente evaluados: la ira intensa, los
ataques de furia o pataletas, la irritabilidad extrema, la
impulsividad extrema, y frustrarse con facilidad. Los padres
deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento
en los niños.
¿Qué se debe de hacer si el niño
demuestra comportamiento violento? Cuando los padres
ya se dieron cuenta de reacciones como las antes citadas
y no pueden controlar la situación, deben inmediatamente
llevar al niño con un psicólogo para que se
le haga una evaluación completa. El tratamiento oportuno
por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos
del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar
al niño a aprender cómo controlar su ira, a
expresar su frustración y su ira de manera apropiada,
asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias.
Además, los conflictos familiares, los problemas escolares,
y asuntos comunitarios se deben tratar.
¿Se
puede prevenir el comportamiento violento infantil? La
mayor parte del comportamiento violento se puede reducir
o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo
ya mencionados. Lo que es más importante,
los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente
la exposición del niño a la violencia en el
hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente
que la violencia fomenta la violencia.
En
adición,
se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o
prevenir el comportamiento violento:
QUE
HACER CUANDO EL NIÑO AGREDA A SUA PADRES
O A OTRAS PERSONAS:
- De
inmediato dígale "no", en un tono calmado
pero firme y con desaprobación.
- Al
bebé que comienza a caminar (de 1-2 años),
cárguelo firmemente o póngalo abajo.
- Al
niño pequeño (de 2-3 años) dígale, "no
es correcto agredir (morder, patalear, etc.) porque le hace
daño a las personas".
- NO
lastime al niño para mostrarle cómo se
siente cuando lo lastiman. Esto le enseña un comportamiento
agresivo al niño.
- Si
el niño persiste en su comportamiento de agredir
a otros, no cargue o juegue con el niño por espacio
de cinco minutos después que el/ella haya agredido.
- Cuando
los niños pequeños pelean a menudo,
supervíselos más de cerca.
- Si
el niño le pega a otro niño, de inmediato
separe a los dos niños. Luego trate de consolar y
atender al niño que ha sido golpeado.
- Al
bebé que comienza a caminar (de 1-2 años)
dígale, "No se pega. Duele cuando pegas".
- Al
niño pequeño (de 2-3 años) dígale, "Yo
sé que tienes coraje, pero no pegues. Cuando pegas
duele". Esta actitud comienza a enseñarle empatía
a su niño.
- NO
le pegue al niño si le está pegando a
otros. Esto le enseña al niño a usar
comportamiento agresivo.
- Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas
entre hermanos.
|