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(23 de agosto de 2006)
 
Niños agresivos con sus padres // Ernesto Rodríguez Moguel
 

Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.

Kart Menninger

 

El problema de la agresividad infantil es uno de los trastornos que más preocupan a los padres junto con la desobediencia. A menudo nos enfrentamos a niños agresivos, manipuladores o rebeldes pero no sabemos muy bien como debemos actuar con ellos o cómo podemos incidir en su conducta para llegar a cambiarla.

¿Qué entendemos por "agresividad infantil"? Hablamos de agresividad cuando provocamos daño a una persona u objeto. La conducta agresiva es intencionada y el daño puede ser físico o psíquico. En el caso de los niños la agresividad se presenta generalmente en forma directa ya sea en forma de acto violento físico (patadas, empujones,...) como verbal (insultos, palabrotas,...). Pero también podemos encontrar agresividad indirecta o desplazada, según la cual el niño agrede contra los objetos de la persona que ha sido el origen del conflicto, o agresividad contenida según la cual el niño gesticula, grita o produce expresiones faciales de frustración.

Los padres debemos tener especial cuidado en observar la conducta de nuestros hijos, porque un comportamiento excesivamente agresivo en la infancia si no se trata derivará probablemente en fracaso escolar y en conducta antisocial en la adolescencia y en la edad adulta, porque principalmente son niños con dificultades para socializarse y adaptarse a su propio ambiente.

Para ello debemos entender que todas los seres humanos tenemos sentimientos de agresividad. Como adultos, nosotros aprendemos a controlar esos sentimientos. Sin embargo, los niños, a menudo demuestran agresividad física, ellos pegan, muerden y arañan a otros, inclusive a sus padres, hacen rabietas, etc. Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año. Los padres se esfuerzan tratando de manejar el comportamiento agresivo y/o destructivo de su niño. Estas manifestaciones de agresividad son admisibles en una etapa de la vida por ejemplo es normal que un bebé se comporte llorando o pataleando; sin embargo, estas conductas no se consideran adecuadas en etapas evolutivas posteriores.

Si bien puede ser parte del desarrollo normal la agresividad de vez en cuando, por ejemplo el morder persistentemente es una señal de que el niño tiene problemas emocionales o del comportamiento. Muchos niños comienzan a morder agresivamente entre la edad de uno a tres años. La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño esté probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física. Los padres deben recordar que los niños que le están saliendo los dientes pueden morder también.

Los niños a menudo se pelean por los juguetes. Algunos niños son premiados involuntariamente por su comportamiento agresivo. Por ejemplo, puede que un niño empuje a otro niño, tirándolo al piso y quitándole su juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niño agresivo se siente victorioso ya que consiguió el juguete. Es importante identificar si este patrón esta ocurriendo en los niños agresivos. Cuando las peleas son frecuentes, esto puede ser una señal de que el niño tiene otros problemas. Por ejemplo, puede estar triste o alterado, tener problemas controlando el coraje, haber sido testigo de violencia o puede haber sido víctima de abuso, quizá por algún familiar o por personas a las que se le deja su cuidado.

Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde muy pequeños pero estos comportamientos pueden ser enseñados por sus padres. Es costumbre decirle a los niños: ¡pégale!, ¡patéale no seas tonto!, o bien los padres les hacen mímicas de un pleito y los muerden ¿cómo creen que el niño no sea violento si para él puede ser normal este tipo de comportamiento?. Los padres que se dan cuenta del comportamiento agresivo del niño algunas veces su preocupación es relativa; solamente exclaman: "ya se le pasará cuando crezca! Pero yo les digo que hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una etapa de su vida". Pero cuidado, si a su hijo no se le corrige a tiempo puede tener consecuencias graves. En casos extremos, el comportamiento violento en niños puede incluir explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo. Hoy en día un gran número de suicidios se dan en adolescentes.

Hay una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen: comportamiento agresivo o violencia previa; Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual; Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad; Factores genéticos (hereditarios de la familia); Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.); Uso de drogas y/o alcohol; Presencia de armas de fuego en la casa; Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa); Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia) Daño cerebral debido a heridas en la cabeza.

¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados: la ira intensa, los ataques de furia o pataletas, la irritabilidad extrema, la impulsividad extrema, y frustrarse con facilidad. Los padres deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.

¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento? Cuando los padres ya se dieron cuenta de reacciones como las antes citadas y no pueden controlar la situación, deben inmediatamente llevar al niño con un psicólogo para que se le haga una evaluación completa. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.

¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil? La mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo ya mencionados. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.

En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:

QUE HACER CUANDO EL NIÑO AGREDA A SUA PADRES O A OTRAS PERSONAS:

  • De inmediato dígale "no", en un tono calmado pero firme y con desaprobación.
  • Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años), cárguelo firmemente o póngalo abajo.
  • Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, "no es correcto agredir (morder, patalear, etc.) porque le hace daño a las personas".
  • NO lastime al niño para mostrarle cómo se siente cuando lo lastiman. Esto le enseña un comportamiento agresivo al niño.
  • Si el niño persiste en su comportamiento de agredir a otros, no cargue o juegue con el niño por espacio de cinco minutos después que el/ella haya agredido.
  • Cuando los niños pequeños pelean a menudo, supervíselos más de cerca.
  • Si el niño le pega a otro niño, de inmediato separe a los dos niños. Luego trate de consolar y atender al niño que ha sido golpeado.
  • Al bebé que comienza a caminar (de 1-2 años) dígale, "No se pega. Duele cuando pegas".
  • Al niño pequeño (de 2-3 años) dígale, "Yo sé que tienes coraje, pero no pegues. Cuando pegas duele". Esta actitud comienza a enseñarle empatía a su niño.
  • NO le pegue al niño si le está pegando a otros. Esto le enseña al niño a usar comportamiento agresivo.
  • Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas entre hermanos.
 
 
Fuente: Texto enviado por el autor, desde Cárdenas, Tabasco