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(9 de septiembre de 2006)
 
¿Cómo le digo sus defectos? // Ernesto Rodríguez Moguel
 

* Por temor a un conflicto, muchas veces callamos nuestra inconformidad logrando sólo inflamar un enojo interior que tarde o temprano explotará. Aprende a expresarte confiadamente.

Uno de los problemas más complejos en la familia puede producirse cuando te empeñas en no aceptar al otro, tal y como es, cuando te cansas de soportar siempre sus mismas limitaciones, sus manías. Esta situación te conduce inconscientemente a plantearte el siguiente argumento ¿cómo le digo sus defectos sin que se enoje? Sabes de antemano que pueden aparecer goteras y grietas en el matrimonio. Con las primeras gotas, el tratamiento es sencillo y fácil la reparar. En el caso de las fisuras, hay que tomárselas más en serio, por la posibilidad de que esté cediendo el firme y los cimientos se tambaleen. Es por ello que debes tener especial cuidado que tus diálogos se digan con prudencia para no lastimar a nadie.

Culpar a alguien, sea quien sea, lleva frecuentemente a un completo rompimiento de las comunicaciones familiares. Gritar y decirse mutuamente cosas ofensivas puede convertirse en cualquier momento en violencia física. A veces te culpas tú mismo y te sientes responsable. O también culpas a otros para mitigar tu culpa. El culpar se convierte rápidamente en un ciclo peligroso e interminable que puede llegar a actos violentos y al crimen.

El momento adecuado para hablar

¿Quién tiene la razón y quién está equivocado en las discusiones? Esto te lo explicaré con un sencillo ejemplo, si tú estás dentro de una recámara y tu pareja está afuera, y el lado en que tú estás la puerta está pintada de blanco y tu pareja ve la puerta negra y esto es motivo de discusión. ¿Qué pasaría si se dieran cuenta que ambos argumentos son verdaderos? Entonces ambos podrían duplicar su entendimiento de la verdad sobre la puerta. Cuando tengas que hablar, antes que nada, debes aceptar con realismo el problema que se te presente y decirle a tu pareja ante cualquier argumento: "tienes razón en pensar así ¿quieres escuchar otro punto de vista?" Y ahora es el momento de decirle lo que no te gusta de él o ella.

Pasos para una buena comunicación

Para dar tu punto de vista sin que se irrite más la situación te damos las siguientes recomendaciones:

1. Nunca se irriten los dos al mismo tiempo. Implica mucha sabiduría y prudencia la fortaleza y dominio para controlar la ira que sentimos cuando estamos discutiendo.

2. Nunca se griten. Moderación, educación y respeto ante todo; el grito es en sí mismo una agresión, independiente de lo que se diga.

3. Si alguien tiene que vencer en una discusión, deja que sea el otro. La aparente derrota es, en realidad, una gran victoria sobre nosotros mismos. El problema con una discusión es que muchas veces se busca más ganarle a la pareja, que encontrar caminos y soluciones a los problemas.

4. Si hay que criticar algún defecto o actitud, hazlo con amor. Si por sí mismo resulta doloroso aceptar los propios defectos, más costoso es que nos los tengan que decir.

Por eso debemos ser sumamente finos, delicados y compresivos para criticar o decir algo negativo al otro.

5. Jamás le eches en cara los errores del pasado. Comprensión y amor con las debilidades del otro, igual como queremos que sean con nosotros, es la consigna.

6. No admitas la negligencia (descuido, apatía). En el amor debe existir una sana exigencia. Siempre tenemos que buscar lo mejor para la persona que amamos, aunque a veces sea necesario exigirle. Cuando no amamos nos da igual si la persona se supera o no, pero con la persona amada esto jamás puede llegar a suceder.

7. Nunca te acuestes con algún problema sin resolver. Humildad para hablar, para aceptar lo que de culpa nos corresponde en cada desacuerdo. Olvida los resentimientos y rencores, confía en tu pareja y prepárate para el perdón.

8. Recuerda decirle, por lo menos una vez en el día, algo cariñoso a tu cónyuge. Cuida los detalles, los mismos que a veces se pierden con los años. Si ellos faltan, el matrimonio comienza a vivir según las circunstancias y no por el amor.

9. Cuando te equivoques, admítelo y pide disculpas. Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación, pero NO. Es grande el que reconoce que es un ser humano con debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse.

10.Dos no pelean si uno no quiere y el que está equivocado es el que más habla o grita. Por lógica, quien está más calmado ve las cosas con mayor claridad y podrá ceder con más tranquilidad y paz interior.

 
 
Fuente: Texto enviado por el autor, desde Cárdenas, Tabasco