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Por temor a un conflicto, muchas veces callamos nuestra
inconformidad logrando sólo inflamar un enojo
interior que tarde o temprano explotará. Aprende
a expresarte confiadamente.
Uno
de los problemas más complejos en la familia puede
producirse cuando te empeñas en no aceptar al otro,
tal y como es, cuando te cansas de soportar siempre sus mismas
limitaciones, sus manías. Esta situación te
conduce inconscientemente a plantearte el siguiente argumento ¿cómo
le digo sus defectos sin que se enoje? Sabes de antemano
que pueden aparecer goteras y grietas en el matrimonio. Con
las primeras gotas, el tratamiento es sencillo y fácil
la reparar. En el caso de las fisuras, hay que tomárselas
más en serio, por la posibilidad de que esté cediendo
el firme y los cimientos se tambaleen. Es por ello que debes
tener especial cuidado que tus diálogos se digan con
prudencia para no lastimar a nadie.
Culpar
a alguien, sea quien sea, lleva frecuentemente a un completo
rompimiento de las comunicaciones familiares. Gritar y decirse
mutuamente cosas ofensivas puede convertirse en cualquier
momento en violencia física. A veces te culpas tú mismo
y te sientes responsable. O también culpas a otros para
mitigar tu culpa. El culpar se convierte rápidamente
en un ciclo peligroso e interminable que puede llegar a actos
violentos y al crimen.
El momento adecuado para hablar
¿Quién tiene la razón y quién
está equivocado en las discusiones? Esto te lo explicaré con
un sencillo ejemplo, si tú estás dentro de una
recámara y tu pareja está afuera, y el lado en
que tú estás la puerta está pintada de
blanco y tu pareja ve la puerta negra y esto es motivo de discusión. ¿Qué pasaría
si se dieran cuenta que ambos argumentos son verdaderos? Entonces
ambos podrían duplicar su entendimiento de la verdad
sobre la puerta. Cuando tengas que hablar, antes que nada,
debes aceptar con realismo el problema que se te presente y
decirle a tu pareja ante cualquier argumento: "tienes
razón en pensar así ¿quieres escuchar
otro punto de vista?" Y ahora es el momento de decirle
lo que no te gusta de él o ella.
Pasos
para una buena comunicación
Para
dar tu punto de vista sin que se irrite más la
situación te damos las siguientes recomendaciones:
1.
Nunca se irriten los dos al mismo tiempo. Implica mucha sabiduría
y prudencia la fortaleza y dominio para controlar la ira
que sentimos cuando estamos discutiendo.
2.
Nunca se griten. Moderación, educación y
respeto ante todo; el grito es en sí mismo una agresión,
independiente de lo que se diga.
3.
Si alguien tiene que vencer en una discusión, deja
que sea el otro. La aparente derrota es, en realidad, una gran
victoria sobre nosotros mismos. El problema con una discusión
es que muchas veces se busca más ganarle a la pareja,
que encontrar caminos y soluciones a los problemas.
4.
Si hay que criticar algún defecto o actitud, hazlo
con amor. Si por sí mismo resulta doloroso aceptar los
propios defectos, más costoso es que nos los tengan
que decir.
Por eso debemos ser sumamente finos, delicados y compresivos
para criticar o decir algo negativo al otro.
5.
Jamás le eches en cara los errores del pasado. Comprensión
y amor con las debilidades del otro, igual como queremos que
sean con nosotros, es la consigna.
6.
No admitas la negligencia (descuido, apatía). En
el amor debe existir una sana exigencia. Siempre tenemos que
buscar lo mejor para la persona que amamos, aunque a veces
sea necesario exigirle. Cuando no amamos nos da igual si la
persona se supera o no, pero con la persona amada esto jamás
puede llegar a suceder.
7.
Nunca te acuestes con algún problema sin resolver.
Humildad para hablar, para aceptar lo que de culpa nos corresponde
en cada desacuerdo. Olvida los resentimientos y rencores, confía
en tu pareja y prepárate para el perdón.
8.
Recuerda decirle, por lo menos una vez en el día,
algo cariñoso a tu cónyuge. Cuida los detalles,
los mismos que a veces se pierden con los años. Si ellos
faltan, el matrimonio comienza a vivir según las circunstancias
y no por el amor.
9.
Cuando te equivoques, admítelo y pide disculpas.
Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación,
pero NO. Es grande el que reconoce que es un ser humano con
debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse.
10.Dos
no pelean si uno no quiere y el que está equivocado
es el que más habla o grita. Por lógica, quien
está más calmado ve las cosas con mayor claridad
y podrá ceder con más tranquilidad y paz interior. |