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(12 de febrero de 2007)
 

La amistad. Fortaleza humana para la convivencia / Teresita Durán Vela

 

El ser humano es eminentemente social, su naturaleza le permite pertenecer a un grupo, interrelacionarse, comunicar y convivir con los demás; aunque cada individuo tiene sus propias características físicas y cognitivas, también tiene capacidades para desarrollar sus habilidades sociales y comunicativas. La vida en comunidad permite a los niños y niñas, aprender conocimientos, adquirir hábitos, normas sociales y morales de la conducta social en familia, escuela y comunidad

La familia y la escuela, son dos instituciones corresponsables de la formación de la persona; cada una de ellas, desde su contexto inmediato, ofrece experiencias de aprendizaje de la vida cotidiana y de los conocimientos escolares, respectivamente. Sin embargo, cada uno de esos escenarios, son el mejor espacio para el desarrollo moral; descubrir y aprender los valores, para una sana convivencia, según los patrones culturales, ideologías y principios de la comunidad.

En los últimos años, la UNESCO ha planteado, la importancia de considerar cuatro pilares de la educación, como soporte para el desarrollo del ser humano y el aprendizaje; estos son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir; todos ellos, conllevan una intención filosófico-humanista, que apunta a una ética del género humano; es decir, partir de la conciencia de que el ser humano, es al mismo tiempo individuo, parte de una sociedad y parte de una especie. La comprensión de estos principios, reafirma la necesidad de una educación en valores, favoreciendo el desarrollo de los educandos; al mismo tiempo, reconocer que existe una concepción más amplia de la educación, que no se limita, al aprendizaje de los contenidos escolares, señalados en el programa de estudios. Los cuatro pilares, son la base para adquirir el pasaporte de la vida: “la educación”.

Cada persona, durante su vida, puede aprovechar al máximo los contextos educativos donde se desenvuelva, apropiarse de los modelos y actitudes positivas en la búsqueda de la autorrealización y del desarrollo de habilidades sociales para una mejor convivencia; es decir, aprender a ser y a convivir, como recursos personales para integrarse y participar en grupos cooperativos, ser solidarios y respetuosos.

Confianza, respeto y apoyo mutuo, tejen un lazo afectivo muy fuerte en la vida de las personas, ese lazo es la amistad. Más que una forma de establecer relaciones interpersonales, es un valor clave en la convivencia de las personas. La amistad es un medio para aniquilar barreras entre los seres humanos, facilita la comunicación, fortalece el respeto e impulsa una conducta solidaria en comunidad. Por eso, en este día de la amistad, comparto a través de estas notas, algunas reflexiones sobre alguno de los sentidos del valor de la amistad, no como simple sentimiento, ni mucho menos como, como motivo comercial, sino más allá del significado; quizá, una forma particular de apreciar la belleza de la amistad, como vínculo de afecto que une a las personas y enriquece la espiritualidad de quien la practica.

La amistad es un valor necesario para la convivencia y solidaridad, es fortaleza para una vida en sociedad; quien confía en la amistad, asegura la comunicación y vence el egoísmo; por eso, bien vale la pena, procurar desde el hogar, el nacimiento de la amistad entre hermanos y generar circunstancias familiares, para alimentar día con día el deseo de compartir.

En la escuela, las diversas formas de organización del grupo, el tipo de actividades escolares, la libertad de expresión de ideas, sentimientos y emociones, son estrategias efectivas que el educador, puede emplear para fortalecer redes de ayuda mutua entre alumnos, respeto, confianza y aceptación del prójimo. La vida estudiantil durante la infancia y adolescencia, son de las mejores épocas para cultivar la amistad.

Ojalá estas ideas, permitan encontrar cuan generosa es la amistad, sin dejarse llevar, por la mercadotecnia, usted es un ser tan valioso, como sus sentimientos.

La amistad es la voz del alma, no se conquista, ni se impone; nace del corazón.

San Francisco de Campeche, Cam., 12 de febrero 2007.

 
 
Texto enviado por su autora desde San Francisco de Campeche; 12 de febrero de 2007