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(21 de enero de 2007)
 
Pablo García y Justo Sierra. Ejemplos de vida y valor / Teresita Durán Vela
 

Nuestra identidad se fortalece, cuando recordamos sucesos y personajes que entregaron sus anhelos, ideas, valores y principios, para construir el Campeche y la Patria , que hoy disfrutamos. Aunque los años pasen, la historia deja una huella indeleble en la memoria; por eso, cada año, recordamos a hombres ilustres, cuyo legado contribuyó a la edificación de principios ideológicos y filosóficos, que dieron forma a la vida social y política de su época; cimentando así, el presente y el futuro de las nuevas generaciones.

Los campechanos, sentimos orgullo por Don Justo Sierra Méndez y Don Pablo García y Montilla; dos ciudadanos ejemplares, comprometidos con su tierra y su gente, lucharon por un ideal de soberanía, independencia, cultura, educación y desarrollo, del Campeche, ávido de progreso. No importa que los años sigan pasando, siempre es tiempo de reflexionar sobre la labor de estos hombres.

Los campechanos somos afortunados al tener dos personajes importantes en la vida política nacional, dos ejemplos de lucha ideológica, dos modelos de vida, ciudadanos comprometidos con sus raíces; dos maestros sensibles a las necesidades sociales, abogados guiados por la cordura y la justicia. En síntesis, dos campechanos ilustres, dignos de respeto y admiración; por eso, mucho debemos a estos caballeros; supieron defender sus ideales, exigieron respeto a sus creencias, lucharon por la paz social y pusieron en alto el nombre de Campeche, en el mundo.

El legado del “Padre de la emancipación política de Campeche”, invita a todos los que nacimos y vivimos en este territorio, a respetar cada día la soberanía del estado; trabajar con honradez por el bien común, entregar pensamiento y acción, para crecer en las esferas económicas y de producción; demostrar actitudes y valores democráticos genuinos, en la búsqueda de un desarrollo político, libre de corrupción, nepotismo y egoísmos; sólo así, los campechanos haremos efectivos los principios de vida política de un Estado libre, por los que soñó Pablo García.

Por otra parte, la trayectoria de Don Justo Sierra, su amor por las letras, la cultura y la educación, florecieron en el territorio nacional; gracias a su incansable labor en pro de la educación; pueblo y gobierno de ese entonces, mejoraron; gracias a la intelectualidad, de tan modesto educador. Las bellas artes, necesitan promoverse más, para que los campechanos sientan más aprecio, por cada una de las manifestaciones artísticas y el talento que en esta tierra existe. Nuestra gente, también tiene ideales, deseos de superación y avance; la figura del “Maestro de América”, es luz en la búsqueda de una transformación verdadera de principios filosóficos, emblema indiscutible de educación y cultura.

Han pasado muchos años, sin embargo, el pasado vuelve al presente, cuando rendimos con respeto, homenajes sinceros a Don Pablo García y a Don Justo Sierra Méndez, evocamos la figura ejemplar de dos campechanos. Ojalá en las aulas de todo el territorio estatal, de todos los niveles educativos, los nombres de Pablo García y Justo Sierra, sean tema central en las actividades escolares; las autoridades educativas y los maestros, insistan en revalorar la figura de estos ilustres campechanos. En estos días, bien vale la pena, dedicar tiempo al estudio de la vida de estos hijos de Campeche, recordar su obra y el legado que hoy conocemos, pues “ Honor, a quien honor merece”, Pablo García y Justo Sierra, ejemplos de vida y valor; prototipos verdaderos de entrega y amor por la tierra que los vio nacer. Hoy, su legado, ha trascendido, más allá, de este rincón mexicano.

San Francisco de Campeche, Cam. Enero 2007.

 
 
Texto enviado por su autora desde San Francisco de Campeche; 21 de enero de 2007