| Nuestra
identidad se fortalece, cuando recordamos sucesos y personajes
que entregaron sus anhelos, ideas, valores y principios,
para construir el Campeche y la Patria , que hoy disfrutamos.
Aunque los años pasen, la historia
deja una huella indeleble en la memoria; por eso, cada año,
recordamos a hombres ilustres, cuyo legado contribuyó a
la edificación de principios ideológicos y filosóficos,
que dieron forma a la vida social y política de su época;
cimentando así, el presente y el futuro de las nuevas
generaciones.
Los
campechanos, sentimos orgullo por Don Justo Sierra Méndez
y Don Pablo García y Montilla; dos ciudadanos ejemplares,
comprometidos con su tierra y su gente, lucharon por un ideal
de soberanía, independencia, cultura, educación
y desarrollo, del Campeche, ávido de progreso. No importa
que los años sigan pasando, siempre es tiempo de reflexionar
sobre la labor de estos hombres.
Los
campechanos somos afortunados al tener dos personajes importantes
en la vida política nacional, dos ejemplos
de lucha ideológica, dos modelos de vida, ciudadanos
comprometidos con sus raíces; dos maestros sensibles
a las necesidades sociales, abogados guiados por la cordura
y la justicia. En síntesis, dos campechanos ilustres,
dignos de respeto y admiración; por eso, mucho debemos
a estos caballeros; supieron defender sus ideales, exigieron
respeto a sus creencias, lucharon por la paz social y pusieron
en alto el nombre de Campeche, en el mundo.
El
legado del “Padre de la emancipación política
de Campeche”, invita a todos los que nacimos y vivimos en este
territorio, a respetar cada día la soberanía
del estado; trabajar con honradez por el bien común,
entregar pensamiento y acción, para crecer en las esferas
económicas y de producción; demostrar actitudes
y valores democráticos genuinos, en la búsqueda
de un desarrollo político, libre de corrupción,
nepotismo y egoísmos; sólo así, los campechanos
haremos efectivos los principios de vida política de
un Estado libre, por los que soñó Pablo García.
Por
otra parte, la trayectoria de Don Justo Sierra, su amor por
las letras, la cultura y la educación, florecieron
en el territorio nacional; gracias a su incansable labor en
pro de la educación; pueblo y gobierno de ese entonces,
mejoraron; gracias a la intelectualidad, de tan modesto educador.
Las bellas artes, necesitan promoverse más, para que
los campechanos sientan más aprecio, por cada una de
las manifestaciones artísticas y el talento que en esta
tierra existe. Nuestra gente, también tiene ideales,
deseos de superación y avance; la figura del “Maestro
de América”, es luz en la búsqueda de una transformación
verdadera de principios filosóficos, emblema indiscutible
de educación y cultura.
Han
pasado muchos años, sin embargo, el pasado vuelve
al presente, cuando rendimos con respeto, homenajes sinceros
a Don Pablo García y a Don Justo Sierra Méndez,
evocamos la figura ejemplar de dos campechanos. Ojalá en
las aulas de todo el territorio estatal, de todos los niveles
educativos, los nombres de Pablo García y Justo Sierra,
sean tema central en las actividades escolares; las autoridades
educativas y los maestros, insistan en revalorar la figura
de estos ilustres campechanos. En estos días, bien vale
la pena, dedicar tiempo al estudio de la vida de estos hijos
de Campeche, recordar su obra y el legado que hoy conocemos,
pues “ Honor, a quien honor merece”, Pablo García
y Justo Sierra, ejemplos de vida y valor; prototipos verdaderos
de entrega y amor por la tierra que los vio nacer. Hoy, su
legado, ha trascendido, más allá, de este rincón
mexicano. San
Francisco de Campeche, Cam. Enero 2007. |