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(9 de abril de 2008)
 

Leer. Una acción inteligente

 

En la actualidad, se ha puesto especial énfasis al desarrollo de las habilidades comunicativas en la educación básica: hablar, escuchar, escribir y leer; éstas son las cuatro herramientas esenciales para el aprendizaje y la interacción social del ser humano. Dichas habilidades, forman parte del pasaporte individual para emprender la aventura por la vida; por ello, es necesario, que la educación mexicana, garantice el aprendizaje de la lectura y la escritura, pues de éstas, dependerá en gran medida, el crecimiento personal y la superación de los individuos.

Para el logro de tales propósitos, los libros, adquieren el rol protagónico de la historia. Aunque se insiste en los bajos índices de aprovechamiento escolar, porcentajes bajos de población lectora y edición limitada de libros; la lectura hoy por hoy, es clave para desarrollar  la imaginación, incrementar el vocabulario, consolidar el dominio de reglas gramaticales y ortográficas,  enriquecer el lenguaje y ampliar el conocimiento; por eso, resulta sumamente importante, favorecer desde edades temprana,  el gusto por la lectura; hacer de la lectura una actividad placentera.

La interacción con diversos tipos de texto, la práctica cotidiana de la lectura del periódico u otras publicaciones, así como, permitir a los pequeños participar en actos de lectura, deja experiencias positivas y agradables, para que más adelante, ellos imiten a los adultos y por su propia iniciativa, tomen algún libro. Desde luego, los adultos estarán atentos al tipo de literatura disponible en el hogar,  y en el aula, los educadores procurarán tener los  acervos adecuados en la biblioteca escolar.

En el hogar, los padres son el principal modelo de lectores; éstos –y los demás miembros de la familia- pueden leer para los chiquitines o realizar  una lectura compartida. En la comodidad de algún rincón de la casa, se puede tener el mejor lugar para leer: en el jardín, la sala, recámara, el estudio, terraza o debajo de un árbol del patio; el lugar será cómodo, siempre y cuando, permita un acercamiento entre el lector y el texto; sin ruidos, para que pueda establecerse ese diálogo –en silencio- .  Cuando se tiene la oportunidad de disfrutar  la conexión,  entre lo que dice el autor y lo que recrea el lector, surge la magia de la lectura. Leer no es descifrar signos aislados, ni cuantificar  dibujos o fotografías, leer es un acto inteligente, pone en juego estrategias cognitivas, activa información previa, utiliza el conocimiento de reglas gramaticales, sintácticas y semánticas, para comprender el significado del texto.

El enfoque actual de la lectura, apunta a la comprensión, no a la traducción en voz alta de la palabra escrita; sino a un proceso interactivo entre el texto y lector, en donde éste, hará inferencias, anticipaciones, predicciones y autocorrecciones, para entender el mensaje del texto.

Hoy en día, el lenguaje y la comunicación, son los pilares para el desarrollo del conocimiento; son medios eficaces –por excelencia- para el aprendizaje y la socialización; aunque en este siglo, la era del conocimiento impulsa la invención de nuevas tecnologías, el ser humano, es el ente creativo e imaginativo del universo.  En este siglo XXI, la lectura y los libros,  aún no han sido desplazados, por dispositivos y equipos electrónicos que limiten el proceso creativo  del hombre.

Abril ha sido el mes dedicado a la fiesta de los libros, el día 2 se celebró el “Día internacional del libro infantil y juvenil”, en memoria del escritor danés Hans Cristhian Andersen, autor de “El patito feo”, “La sirenita”,El soldadito de plomo”, etc… y próximamente, el día 23, en el mundo se celebra el “Día del libro y derecho de autor”, una fecha, para honrar la figura universal  de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakeaspeare.

Los libros son vivo testimonio de la historia, la imaginación y el conocimiento.

La lectura el vehículo para transitar entre palabras y  párrafos; el pasaporte para la aventura.

Gracias a los artesanos de la palabra, existen libros y más libros…

San Francisco de Campeche, Campeche. Abril de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 9 de abril de 2008