| En
la actualidad, se ha puesto especial énfasis
al desarrollo de las habilidades comunicativas en la educación
básica: hablar, escuchar, escribir y leer; éstas
son las cuatro herramientas esenciales para el aprendizaje
y la interacción social del ser humano. Dichas habilidades,
forman parte del pasaporte individual para emprender la aventura
por la vida; por ello, es necesario, que la educación
mexicana, garantice el aprendizaje de la lectura y la escritura,
pues de éstas, dependerá en gran medida, el crecimiento
personal y la superación de los individuos.
Para
el logro de tales propósitos, los libros, adquieren
el rol protagónico de la historia. Aunque se insiste
en los bajos índices de aprovechamiento escolar, porcentajes
bajos de población lectora y edición limitada
de libros; la lectura hoy por hoy, es clave para desarrollar la
imaginación, incrementar el vocabulario, consolidar
el dominio de reglas gramaticales y ortográficas, enriquecer
el lenguaje y ampliar el conocimiento; por eso, resulta sumamente
importante, favorecer desde edades temprana, el gusto
por la lectura; hacer de la lectura una actividad placentera.
La
interacción con diversos tipos de texto, la práctica
cotidiana de la lectura del periódico u otras publicaciones,
así como, permitir a los pequeños participar
en actos de lectura, deja experiencias positivas y agradables,
para que más adelante, ellos imiten a los adultos y
por su propia iniciativa, tomen algún libro. Desde luego,
los adultos estarán atentos al tipo de literatura disponible
en el hogar, y en el aula, los educadores procurarán
tener los acervos adecuados en la biblioteca escolar.
En
el hogar, los padres son el principal modelo de lectores; éstos –y
los demás miembros de la familia- pueden leer para los
chiquitines o realizar una lectura compartida. En la
comodidad de algún rincón de la casa, se puede
tener el mejor lugar para leer: en el jardín, la sala,
recámara, el estudio, terraza o debajo de un árbol
del patio; el lugar será cómodo, siempre y cuando,
permita un acercamiento entre el lector y el texto; sin ruidos,
para que pueda establecerse ese diálogo –en silencio-
. Cuando se tiene la oportunidad de disfrutar la
conexión, entre lo que dice el autor y lo que
recrea el lector, surge la magia de la lectura. Leer no es
descifrar signos aislados, ni cuantificar dibujos o fotografías,
leer es un acto inteligente, pone en juego estrategias cognitivas,
activa información previa, utiliza el conocimiento de
reglas gramaticales, sintácticas y semánticas,
para comprender el significado del texto.
El
enfoque actual de la lectura, apunta a la comprensión,
no a la traducción en voz alta de la palabra escrita;
sino a un proceso interactivo entre el texto y lector, en donde éste,
hará inferencias, anticipaciones, predicciones y autocorrecciones,
para entender el mensaje del texto.
Hoy
en día, el lenguaje y la comunicación, son
los pilares para el desarrollo del conocimiento; son medios
eficaces –por excelencia- para el aprendizaje y la socialización;
aunque en este siglo, la era del conocimiento impulsa la invención
de nuevas tecnologías, el ser humano, es el ente creativo
e imaginativo del universo. En este siglo XXI, la lectura
y los libros, aún no han sido desplazados, por
dispositivos y equipos electrónicos que limiten el proceso
creativo del hombre.
Abril
ha sido el mes dedicado a la fiesta de los libros, el día 2 se celebró el “Día internacional
del libro infantil y juvenil”, en memoria del escritor
danés Hans Cristhian Andersen, autor de “El
patito feo”, “La sirenita”, “El
soldadito de plomo”, etc… y próximamente,
el día 23, en el mundo se celebra el “Día
del libro y derecho de autor”, una fecha, para honrar
la figura universal de Miguel de Cervantes Saavedra y
William Shakeaspeare.
Los
libros son vivo testimonio de la historia, la imaginación
y el conocimiento.
La
lectura el vehículo para transitar entre palabras
y párrafos; el pasaporte para la aventura.
Gracias
a los artesanos de la palabra, existen libros y más
libros…
San
Francisco de Campeche, Campeche. Abril de 2008. |