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(30 de abril de 2008)
 

La magia de la niñez

 

Esta vez, dejaré a mis dedos seguir el ritmo de los recuerdos y moverse al compás de la música del grillito cantor; despojarme de las tristezas y saltar de alegría, como brincan las ranas en las tardes de verano. Dejaré a mis ojos mirar la belleza de las mariposas, volar prendida de la cola  de un papagayo, llegando casi al cielo y tocar con la punta de mis dedos   las estrellas; sentir el calor del sol, descansar sobre las nubes y dormir en la luna, ¡qué maravilla!

Jugar con los amiguitos, esconderse en la casa de la vecina, subirse a los árboles, recoger ciruelas, huayas, tamarindos, mangos o flores de mayo; guardarse de los abuelos, ponerse los collares y  zapatos de las hermanas, pintarse los labios, usar el colorete de la tía y el perfume de mamá –ese era el glamour cuando niña-.

Durante la niñez, el corazón late tan rápido, no se fatiga, ni se cansa de tanto jugar; ríe a carcajadas con los chistes de los payasos o las caricaturas, llora si alguien lo reprende y se emociona, cada navidad. Así de especial es el corazón de los niños.

Ahora, en este siglo, las niñas y los niños tienen otros juegos, se divierten de otra manera; sí juegan y se divierten viendo películas o caricaturas japonesas, no escuchan a Cri-crí, ni juegan a las “cintas”, “pepino vecino”, “cuanta-cuenta”, sus los juguetes son electrónicos o industriales ¡Cómo cambian los tiempos! Esa es la infancia muchos de niños del siglo XXI…

¿Dónde quedó la niñez?
¿Alguien ha visto la sonrisa de un niño mientras llueve?
¿Por qué la noche se quedó con el llanto de los niños?
¿Acaso los años mataron el corazón del niño que habita en su ser? ¿Quién se llevó la inocencia?

La etapa mágica de la vida, el tiempo de las sorpresas, aventuras y los sueños, corre el riesgo de verse amenazada; en manos de los padres, abuelos, educadores y adultos en general, está la posibilidad de conservar el encanto de la niñez; proteger  a cada uno de los pequeños, construirles un espacio de amor y convivencia, un hogar sano, en donde el respeto y la paz, sean la clave para ayudarlos a crecer con seguridad. Ahora más que antes, necesitamos crear una alianza a favor de la protección de los niños y sus derechos.

Cada vez, son más los niños y las niñas que viven rodeados de mentes negativas, manos explotadoras y miradas peligrosas;   el veneno de las drogas se esparce muy cerca, el abuso sexual y maltrato infantil, atrapa a más criaturas inocentes.

Este día del niño, miremos la mirada triste de los niños pobres, sintamos el dolor de los pequeños enfermos y hagamos un mundo mejor para ellos. Cuando fuimos niños, alguien –seguramente- cuidó de nosotros; ahora  nos corresponde cuidar a los pequeños.

La niñez es por naturaleza una época mágica: la luna camina y nos sigue, el sol no deja de brillar, el mar moja los pies, papá es fuerte, mamá es tan linda como las flores y los abuelos dan la mano. No importa cuantos años tengas hoy, sigue siendo el niño o la niña de antes, porque sólo así comprenderás a los  niños que están cerca de ti.

Esta vez… subiré al tren de los recuerdos, para ir de viaje con los niños del pueblo y la ciudad; les contaré una historia, pintaremos mariposas, jugaremos en la playa, buscaremos caracoles en la arena… ¿Quisieras acompañarme?

San Francisco de Campeche, Campeche. 30 de abril de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 30 de abril de 2008