| La
participación activa de las mujeres
en la vida de México del siglo XX, fue el advenimiento
de una cruzada intensa a favor de las causas feministas, de
la reivindicación de los derechos humanos y el comienzo
firme de una transformación ideológica, basada
en los principios de justicia, equidad y género.
Una época
de crisis social, política y económica
mundial, cuyos alcances, repercutieron en la construcción
de una nación, seriamente lastimada, en sus sectores
populares; al margen del progreso y de la educación.
Escenarios precarios en las comunidades rurales, cacicazgos,
explotación de trabajadores, latifundios, desorden político
y un ambiente –sumamente- complicado para el México
de 1900.
Ante
la antesala del movimiento social de la Revolución,
en provincia, ve la luz primera, el 24 de mayo de 1908, una
pequeña, a quien sus padres –el Lic. Manuel Lavalle
C. y la Sra. Esperanza Urbina Alfaro- llamaron María.
Hoy a cien años de su natalicio, aquella niña
nacida en el barrio de Guadalupe de la capital campechana,
se ha convertido en personaje digno de admiración,
ejemplo de lucha, símbolo de trabajo, mujer universal…
Al
celebrarse el primer centenario de su nacimiento, el Gobierno
del Estado y el Congreso Local, como forma de reconocimiento
al legado y trabajo de tan destacada campechana, en la docencia,
política, administración pública y carrera
diplomática; a partir, de ahora, es considerada “Benemérita
del Estado” y las letras de su nombre, han sido grabadas
para siempre en el recinto legislativo; su presencia silenciosa,
vivirá por siempre, en las páginas de la historia
de su Campeche querido, el México de su época
y el mundo por el que trabajó incansablemente a favor
de la igualdad y la justicia.
María
Lavalle Urbina, promotora incansable de la verdad y la libertad
del pensamiento; su ardua labor dedicada a la defensa de
los derechos humanos, la sitúan como personaje
clave, en las vías de construcción de una vida
democrática y del humanismo moderno.
Sin
lugar a dudas, sus esfuerzos a favor de iniciativas
nacionales e internacionales, la disposición del gobierno
mexicano y su participación en foros y conferencias
mundiales, fueron testigos de la voz firme de tan distinguida
dama; reconocer en sus ideas, la llama incandescente de la
justicia social. Con pasos firmes, avanzó a cada una
de las plataformas políticas, llegó a ocupar
cargos importantes, tanto a nivel nacional como internacional;
en cada, oportunidad, María Lavalle Urbina, levantó la
voz, para opinar, criticar y proponer, hacia dónde dirigir
los esfuerzos políticos y las soluciones ante las necesidades
de la sociedad mexicana.
Son
innumerables los cargos desempeñados, condecoraciones
recibidas, premios, distinciones y reconocimientos obtenidos;
es más, su trayectoria y legado, han sido motivo
de estudios de investigación, referencias de su vida
y obra, asuntos interesantes para escribir páginas y
páginas de su autobiografía; como lo han hecho,
Carlos Justo Sierra Brabata en la obra “Tributo a
María Lavalle Urbina” o Evangelina Berrón
Castillo, en el libro “María Lavalle Urbina.
Cronología de una mujer universal” –por
citar algunos-.
Sus
años de perseverancia a favor de las mujeres y
la familia, abrieron la brecha, para continuar, construyendo
los medios legales, las vías políticas y las
condiciones indispensables, para una vida digna para todos;
su férrea voluntad y su valor de acero, jamás
la doblegaron. Su vida es ejemplo de constancia. Una mujer
adelantada en su tiempo, siempre valiente.
A
cien años de su nacimiento, María Lavalle,
sigue siendo, referencia viva y ejemplo permanente, para
las mujeres de todas las latitudes; luz brillante en
el firmamento campechano, hija predilecta del Estado y Benemérita
de esta tierra.
Los
campechanos tenemos a la mujer revolucionaria y generosa;
mujer ejemplar del siglo XX.
Honor
a quien honor merece.
San
Francisco de Campeche, Cam. 27 mayo de 2008. |