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(12 de junio de 2008)
 

Tributo a los Padres

 

Gracias Papá:
por enseñarme a caminar
entre las piedras y la arena,
ver la luz en la oscuridad,
y sonreír…

Las notas de este día, tienen  una dedicatoria especial: el Padre. Sí, amable lector, inspirada en la figura del hombre, forjador de sueños y  ejemplo de trabajo. 

Alguien propuso que este domingo de junio, los mexicanos celebremos el “Día del Padre”; es lo de menos, lo importante es expresar respeto y gratitud al hombre que cría, educa y forma.

En esta entrega, el estímulo principal de las ideas que tiene en manos, es un ser humano, como Usted, como yo;  el caballero de las batallas, el hombre que da vida y educa. Se ha preguntado ¿Qué representa un Padre? ¿Qué está dispuesto a hacer por él? ¿Cómo agradecería su generosidad y ayuda? Todas las respuestas son personales, pero, mucho de lo que las mujeres y hombres llegamos a ser en la vida, tiene un responsable: Papá.

La compañía de Papá es la mejor protección que los hijos recibimos; basta, sentir su mano entre las nuestras, tomarlo del brazo y caminar juntos por  el parque, la calle o la ciudad; su presencia, se vuelve energía, para jugar o estudiar. ¿Cuántas veces reímos juntos, nos enojamos o sorprendimos a Mamá? ¡Qué aventura ir de paseo, a la feria o a casa de los abuelos!

Aunque la historia de cada individuo es particular, en ella, la imagen del padre, es imborrable; se pueden seguir sus huellas, aspirar ser como él, trabajar hasta forjar un futuro, tener una familia y vivir con la esperanza de llegar al final del camino, con el respeto y la ayuda de los descendientes.

Un Padre no apaga la luz de la sabiduría, ilumina el andar de sus pequeños, guía al joven inquieto en la oscuridad; es capaz de encender una lámpara o alumbrar el pensamiento con consejos positivos. Un Padre es pieza clave en el hogar, guerrero incansable, policía en vigilia, escudero en las batallas y vencedor. Puede ser el hombre más cariñoso, la pareja solidaria con Mamá, el hijo consentido de la abuela, el tío cómplice de los primos o el suegro enojón; no importa cómo exprese sus sentimientos, Él no se equivoca; igual que Mamá, tiene un sexto sentido y como detector de mentiras, es infalible. En verdad, Papá, siempre es el mejor aliado; la mejor defensa en un partido, el más inteligente y el mejor amigo.

Un Padre es el socio más honrado, para hacer alianzas; la experiencia está de su lado y su fortuna (no el dinero) es garantía de los valores inculcados; tiene el capital de los sentimientos, con la mejor cotización y las herramientas apropiadas, para no equivocarse. De Papá,  se aprende a ser responsable, trabajador y respetuoso; a no claudicar ante una situación difícil, a seguir de frente, “salir del bache”, levantar el puño en señal de triunfo y  hacer el bien a los demás.

En cada etapa de la vida, Papá es el actor principal de la historia. Las travesuras de la niñez, eran monitoreadas por su mirada; en la adolescencia, las escapadas –no siempre tenían su aval- pero se llegaba a alguna negociación familiar; no se diga, en la juventud, Papá “el anticuado”, con sus consejos interminables; ya en la madurez,  “el viejo se ve cansado, ya no es el de antes…” No importa la etapa actual de la vida, siempre, siempre Él, es ejemplo de valentía y tenacidad.

Estos días de celebración,  dejemos se prolongue todo el año; un Padre, es para toda la vida, merece respeto siempre. Este domingo, es pretexto de muchas personas, para acercarse a su Padre, visitarlo en el pueblo, llevarle flores al panteón, hacer una oración, comprarle algún regalo o brindar con él. Un Padre vive sin esperar algo a cambio. Cuando llega  a la vejez, su andar se vuelve lento, su rostro muestra las arrugas de la piel –y a veces- las heridas del corazón en su mirada o en su voz.

Hoy es tiempo de celebrar a Papá, devolverle en un abrazo fuerte, los abrazos que alguna vez dio; devolverle ese beso cariñoso, como aquel que de niños recibimos; tomar su mano y volver por los mismos senderos,  reír juntos, platicar las hazañas familiares, sentarse a su lado, escuchar con atención  las aventuras, recordar, recordar… al hombre firme, autoritario, tierno y decirle “Papá te quiero”.

No espere más, exprese cariño su Padre, él necesita de amor; hoy es el día, mañana puede ser tarde.

Felicidades a los Padres.

San Francisco de Campeche, Campeche. 12 de junio de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 12 de junio de 2008