| Gracias
Papá:
por enseñarme a caminar
entre las piedras y la arena,
ver la luz en la oscuridad,
y sonreír…
Las
notas de este día, tienen una dedicatoria
especial: el Padre. Sí, amable lector, inspirada en
la figura del hombre, forjador de sueños y ejemplo
de trabajo.
Alguien
propuso que este domingo de junio, los mexicanos celebremos
el “Día del Padre”; es lo de menos, lo
importante es expresar respeto y gratitud al hombre que cría,
educa y forma.
En
esta entrega, el estímulo principal de las ideas
que tiene en manos, es un ser humano, como Usted, como yo; el
caballero de las batallas, el hombre que da vida y educa. Se
ha preguntado ¿Qué representa un Padre? ¿Qué está dispuesto
a hacer por él? ¿Cómo agradecería
su generosidad y ayuda? Todas las respuestas son personales,
pero, mucho de lo que las mujeres y hombres llegamos a ser
en la vida, tiene un responsable: Papá.
La
compañía de Papá es la mejor protección
que los hijos recibimos; basta, sentir su mano
entre las nuestras, tomarlo del brazo y caminar juntos por el
parque, la calle o la ciudad; su presencia, se vuelve energía,
para jugar o estudiar. ¿Cuántas veces reímos
juntos, nos enojamos o sorprendimos a Mamá? ¡Qué aventura
ir de paseo, a la feria o a casa de los abuelos!
Aunque
la historia de cada individuo es particular, en ella, la
imagen del padre, es imborrable; se pueden seguir sus huellas,
aspirar ser como él, trabajar hasta forjar un futuro,
tener una familia y vivir con la esperanza de llegar al final
del camino, con el respeto y la ayuda de los descendientes.
Un
Padre no apaga la luz de la sabiduría, ilumina el
andar de sus pequeños, guía al joven inquieto
en la oscuridad; es capaz de encender una lámpara o
alumbrar el pensamiento con consejos positivos. Un Padre es
pieza clave en el hogar, guerrero incansable, policía
en vigilia, escudero en las batallas y vencedor. Puede ser
el hombre más
cariñoso,
la pareja solidaria con Mamá, el hijo consentido de
la abuela, el tío cómplice de los primos o el
suegro enojón; no importa cómo exprese sus sentimientos, Él
no se equivoca; igual que Mamá, tiene un sexto sentido
y como detector de mentiras, es infalible. En verdad, Papá,
siempre es el mejor aliado; la mejor defensa en un partido,
el más inteligente y el mejor amigo.
Un
Padre es el socio más honrado, para hacer alianzas;
la experiencia está de su lado y su fortuna (no el dinero)
es garantía de los valores inculcados; tiene el capital
de los sentimientos, con la mejor cotización y las herramientas
apropiadas, para no equivocarse. De Papá, se aprende
a ser responsable, trabajador y respetuoso; a no claudicar
ante una situación difícil, a seguir de frente, “salir
del bache”, levantar el puño en señal de
triunfo y hacer el bien a los demás.
En
cada etapa de la vida, Papá es el actor principal
de la historia. Las travesuras de la niñez, eran monitoreadas
por su mirada; en la adolescencia, las escapadas –no
siempre tenían su aval- pero se llegaba a alguna negociación
familiar; no se diga, en la juventud, Papá “el
anticuado”, con sus consejos interminables; ya en la
madurez, “el viejo se ve cansado, ya no es el de
antes…” No importa la etapa actual de la vida,
siempre, siempre Él, es ejemplo de valentía y
tenacidad.
Estos
días de celebración, dejemos se
prolongue todo el año; un Padre, es para toda la vida,
merece respeto siempre. Este domingo, es pretexto de muchas
personas, para acercarse a su Padre, visitarlo en el pueblo,
llevarle flores al panteón, hacer una oración,
comprarle algún regalo o brindar con él. Un Padre
vive sin esperar algo a cambio. Cuando llega a la vejez,
su andar se vuelve lento, su rostro muestra las arrugas de
la piel –y a veces- las heridas del corazón en
su mirada o en su voz.
Hoy
es tiempo de celebrar a Papá, devolverle en un
abrazo fuerte, los abrazos que alguna vez dio; devolverle ese
beso cariñoso, como aquel que de niños recibimos;
tomar su mano y volver por los mismos senderos, reír
juntos, platicar las hazañas familiares, sentarse a
su lado, escuchar con atención las aventuras,
recordar, recordar… al hombre firme, autoritario, tierno
y decirle “Papá te quiero”.
No
espere más, exprese cariño su Padre, él
necesita de amor; hoy es el día, mañana puede
ser tarde.
Felicidades a los Padres.
San
Francisco de Campeche, Campeche. 12 de junio de 2008. |