| Durante
décadas, el ambiente de paz social y tranquilidad predominante
en la Península de Yucatán, se convirtió
en el principal motivo para descansar del stres citadino de
otras ciudades mexicanas. Yucatán, Campeche y Quintana
Roo, fueron estados privilegiados no sólo por la bondad
de la naturaleza, sino por el asentamiento de una de las grandes
civilizaciones mesoamericanas: la cultura maya.
Al
paso de los años, la migración de familias del
interior del país hacia estos lugares, el crecimiento
urbano, el desempleo y la diversidad cultural que reina en la
población actual de esas entidades, ha creado una mezcla
de costumbres, estilos de vida, valores culturales e idiosincrasia
divergente, factores que vulneran las normas de convivencia
social y alteran las relaciones entre los vecinos de la comunidad.
Tales circunstancias, aunadas a la pobreza, crecimiento del
narcotráfico, delincuencia organizada y corrupción
en los cuerpos de policía, han ocasionado grave deterioro
en la vida de campechanos y yucatecos.
Los
hechos lamentables vinculados con el asesinato de agentes de
la policía de Ciudad del Carmen y lo ocurrido en las
últimas semanas en la capital yucateca, han creado un
ambiente de inseguridad y rompimiento de la paz social; eventos
que si bien, alteran la tranquilidad y alimentan el temor, se
acentúan con la información a diario de secuestros,
“levantamientos”, homicidios y “mensajes”
a los directivos de la seguridad pública. El ambiente
creado rápidamente, por tantos sucesos sangrientos, marca
un cambio en la vida cotidiana; un fenómeno que está
modificando las prácticas de inteligencia de los cuerpos
de seguridad, la dinámica en la vida de las familias
y el fortalecimiento de vigilancia para proteger a las autoridades.
¿Cuánto durará esta etapa de incertidumbre
y temor ciudadano? ¿Alguien imagino el crecimiento del
narcotráfico y su empoderamiento en estas latitudes?
En
verdad, la situación es de alto riesgo para todos; cada
día que pasa, es una verdadera pesadilla. Hasta ahora,
el gobierno federal con la colaboración de los estados
y municipios, han creado un frente común, para combatir
la delincuencia; acciones que durante años se realizarán
para erradicar el peligro que acecha en todas las poblaciones.
Nuestro México está lastimado por el narcotráfico,
la delincuencia organizada, la inestabilidad social y la falta
de ética de los impartidores de justicia y policías;
la erradicación de la corrupción, el amor a la
Patria y una vida en valores, pudieron ser las mejores armas
para evitar tanta crisis.
No
se puede tapar el sol con un dedo ni minimizar los hechos violentos
que ocurren todos los días; el Ejército Mexicano
y personal calificado, combaten las 24 horas, en busca de sicarios,
secuestradores, traficantes de droga, mercancía pirata
y víctimas -mujeres, niños y hombres- mientras
otros, actúan en contra de sus principios –poniendo
en alerta a los grupos de delincuentes. La situación
es grave, una realidad inesperada, una historia de película…
pareciera que los temas de las películas de los hermanos
Almada, en escenarios del norte de la nación –que
por años caracterizó al cine mexicano- ahora se
han expandido hasta el sureste de la República.
Los
que vivimos en la Península de Yucatán, percibimos
el acecho de la inestabilidad, extrañamos la tranquilidad
en nuestros pueblos y ciudades; añoramos aquellos años
de seguridad, sin temor a ser asaltados, dudamos de los foráneos,
empezamos a vivir con desconfianza. Muchas familias lamentan
lo difícil que se ha vuelto la vida en este rincón
mexicano.
En
estos tiempos de incertidumbre y temor colectivo, es inevitable
aislarse de la realidad; con prevención, denuncias y
participación, los ciudadanos podemos colaborar. Aunque
suene a comercial “no dejes que las droga llegue a tus
hijos”, es un exhorto a todos los padres y madres de familia;
un llamado para impedir que más mexicanos se vuelvan
adictos a las sustancias prohibidas: cocaína, mariguana,
éxtasis, anfetaminas, etc… no queremos un México
como Colombia, defendamos nuestra tierra, cuidemos nuestro estado,
el hogar de nuestra familia, la herencia de los abuelos…
Este
año, Nuestro México celebrará su independencia,
teñido de rojo; pero no por la sangre de sus héroes,
sino por la sangre de más víctimas. Que el grito
del 15 de septiembre, sea por ¡Viva México en paz!
¡No a la violencia!
San
Francisco de Campeche, Campeche. 8 de septiembre de 2008.
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