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innegable, el avance alcanzado en el siglo anterior, en materia
de investigación científica, áreas del
conocimiento como la genética, informática y la
economía; sin embargo, aún cuando el desarrollo
es una realidad, la fragilidad del crecimiento humano, en términos
de principios y valores, calidad de la educación y función
de la familia en las sociedades actuales, está determinando
serios cambios en los estilos de vida, en todo el planeta; hasta
ahora, las políticas de educación y seguridad,
atentan contra la dignidad humana y demás garantías
individuales.
El
tema de los derechos humanos es tópico de discusiones
en reuniones internacionales, punto de debate y asunto pendiente
de las naciones; hasta hoy, en los albores del siglo XXI, sigue
pendiente el respeto a la Declaración de la Convención
de los Derechos Universales del hombre; situación que
pone en riesgo el desarrollo de la humanidad.
Los
problemas de salud y de hambruna azotan varias regiones de África,
están desquiciando a organismos; la situación
de medio oriente continúa en zona de conflicto permanente,
el avance vertiginoso de las redes del narcotráfico en
Centroamérica; las prácticas discriminatorias
del gobierno de la Unión Americana, el tráfico
constante de cubanos, las FARC en Colombia , el aumento de la
pornografía infantil y el acelerado crecimiento del problema
de las adicciones, ponen en jaque a los gobiernos, pues en todos
los casos, lo menos importante es la vida de las mujeres y los
hombres.
Tan
sólo en México, el secuestro se ha vuelto un asunto
de temor, para la sociedad; la impunidad reina en los procesos
penales, el empoderamiento de la delincuencia organizada, el
tráfico de armas y la piratería procedente de
las naciones asiáticas, empeoran la de por sí,
crisis que azota a nuestra nación. Con un panorama de
tal naturaleza, ¿Qué pasó con los derechos
humanos? ¿Dónde quedaron los valores? Y la familia,
¿perdió su función educadora? o ¿las
naciones no supieron enfrentar el monstruo de la violencia?
Recientemente, llegó a mis manos el libro “Los
derechos humanos en el siglo XXI”, una obra editada en
2004, reúne las ideas y propuestas de intelectuales de
varias latitudes, personajes que han sido galardonados con el
Premio Nobel (Elie Wiesel, Frederik De Klerk, Yaser Arafat,
RIgobertahú, entre otros) disertan sobre la necesidad
de replantear la concepción de los derechos humanos,
aplicar los principios y transformarlos en una realidad.
Uno
de los filósofos que colaboró en esa colección
de textos, es Boutros Boutros –Ghali, afirma “para
que los derechos humanos respondan a los retos de nuestro tiempo,
se deben tener en cuenta tres imperativos: universalidad, garantía
y democratización”. Los derechos humanos deben
ratificarse y actualizar sin demora.
Los
desafíos para este milenio, están al orden del
día, por una parte, prácticas xenofóbicas,
atentados y la situación de los migrantes de todo el
mundo: latinos en Estados Unidos, africanos en Europa, indígenas
en las metrópolis, chinos en Canadá, etc…
un verdadero problema que no se solucionará con muros,
será cuestión de voluntad política. Si
las cosas continúan ¿en que mundo vivirán
las futuras generaciones? En el umbral de este siglo, debemos
trabajar sin tregua, en la búsqueda del respeto a la
dignidad de los individuos de las diferentes culturas.
San
Francisco de Campeche, Cam. 5 de diciembre de 2008.
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