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iniciado el año 2009, cada vez más cerca de la
primera década de este milenio y con más acontecimientos
poco gratos para la humanidad; en la mayoría de las naciones
del planeta, la crisis económica está afectando
directamente el crecimiento industrial y los programas laborales;
se trata de un efecto generalizado, pues no sólo varía
el estado de las instituciones bancarias, casas de bolsa y grandes
empresas, sino que también genera desempleo y éste
afecta la economía familiar. El asunto es de riesgo para
la estabilidad social en los países en vías de
democratización y de extrema pobreza como en África.
El fenómeno de la recesión impacta a millones
de personas y países de todos los continentes.
En
el caso particular de México, la situación es
para tomar medidas urgentes; por lo pronto, el Presidente de
la República, ha tomado una serie de iniciativas para
aminorar tal impacto; sin embargo, ante la contingencia, los
mexicanos habremos de modificar prácticas de consumo,
regular el presupuesto familiar, evitar la avalancha de ofertas
crediticias y promociones de cero intereses; administrar racionalmente
el salario y crear un propio sistema de ahorro. Al menos, las
personas que perciben un salario tienen la posibilidad de diseñar
su propio plan semanal o quincenal; para quienes perciben diariamente
el pago por sus servicios, también habrán de minimizar
sus gastos en función de sus percepciones. Desde luego,
para cada persona o familia, la situación será
particular; no así, para el grupo de los acaudalados,
diputados, senadores, secretarios o gobernantes en los tres
niveles de gobierno, pues sus jugosos ingresos, compensaciones,
dietas y extras, poco les hará sentir la crisis. Tanto
para unos como para otros, será cuestión de voluntad,
modificar temporalmente su estilo de vida: evitar gastos innecesarios
y otros que podrán hacerse después.
Si
usted tiene el hábito del ahorro y una educación
financiera en su plan de vida, las repercusiones podrán
afectar levemente; no así, para quienes, no se han apropiado
de estos recursos culturales.
Hace
unos meses, tuve en manos el número 14 de la revista
Educación y Cultura (octubre 2008), cuyo tópico
central fue “Educación financiera”; en sus
páginas encontré unas recomendaciones de la Secretaría
de Economía, para que los padres inculquen el hábito
del ahorro en sus hijos, mismas que me permito compartir con
usted: “procure que sus hijos estén al tanto de
lo que se gasta”, “déles una determinada
cantidad de dinero a la semana y bríndeles algunas pautas
a seguir para administrarlas”, “evite otorgarles
constantemente préstamos, ya que si los hace, sólo
reforzará la creencia de que los padres tienen acceso
a cantidades ilimitadas de dinero”, “establezca
metas y prioridades con los hijos”, “no les dé
todo lo que pidan”, “enséñeles qué
es, para qué sirve y cómo se hace un presupuesto”,
entre otras. ¿Cree usted que puede poner en práctica
estas sugerencias? Entonces, no lo piense más. ¡Actúe
ya!
El
2008 finalizó con inestabilidad en los estados financieros,
para este año, ya se anunciaron medidas para aliviar
la contingencia monetaria: precios congelados, programas de
empleo temporal, asistencia social y médica, entre otras;
ojalá que ante tal emergencia, también la regulación
de los apoyos para los partidos políticos en este año
electoral, atienda a la prudencia y sensibilidad, pues el desgaste
de la finanzas por tantas campañas publicitarias, viajes
de políticos, mítines y regalos en abundancia,
dañará aún más la situación,
¿usted que opina amable lector?
Estas
ideas las expreso con respeto, con el propósito de reflexionar
juntos sobre la realidad que acompaña el inicio de este
año y hacer un balance de la situación económica
familiar; tener proyectos con base a la realidad, por lo pronto,
seguir con pasos firmes para alcanzar las metas en este 2009.
San
Francisco de Campeche, Cam. 9 de enero de 2009.
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