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Columna de Teresita

Poesía. Cantos de libertad

(19 de marzo de 2013)
 
El grupo "Génali" presenta su libro "Poemas desde el rincón celeste". 1984
 

Las facultades naturales del hombre  para  adquirir una lengua, aprender a leer y escribir, expresar el pensamiento, observar el medio ambiente, analizar situaciones, comunicar sentimientos y controlar emociones, se debe al maravilloso cerebro; sí, donde reside el potencial humano que lo distingue de otros seres, es la parte del cuerpo más sensible: almacena información, registra imágenes mentales, percibe olores, explora conocimientos, identifica signos del lenguaje, entre una infinidad de funciones y capacidades. El pensamiento y el lenguaje son formas inteligentes que el ser humano emplea para externar mediante la palabra oral y escrita: saberes, vivencias, sentimientos, súplicas, emociones que reposan en el interior del individuo.

El poder del lenguaje rompe las barreras del silencio, aun en los momentos  más turbios, las palabras suavizan discusiones, aíslan sensaciones y hasta, son capaces de seducir a los enemigos. Es tal, la fuerza  de las palabras que tienen el dominio para persuadir, enamorar, lastimar o simplemente agradar al oído, de todas las formas lingüísticas, la poesía es la más exquisita.

La poesía es la forma sublime que viste en la cadencia de las palabras, la melodía; versos abrazados con el acento de la rima o versos libres sostenidos por la armonía de los significados, se dibujan entre las líneas de las estrofas, y con sutileza, se aproximan a realidades imaginarias. Filigrana   de frases adornan cada fragmento en el soneto, la décima, el haikú o el caligrama, sentimientos que emanan de la espiritualidad y la sapiencia del ser humano; la metáfora se convierte en paisaje, atardecer resplandeciente,  madrugada que sueña extasiada por la aurora o noche embriagada por la claridad de la luna. La poesía habita en el corazón del hombre, es magia que transforma el pensamiento, es la perfección de la palabra que adorna el idioma de los pueblos; el himno de esperanza de la humanidad. Su encanto arrebata el odio, mas no aniquila el hambre; deja un mensaje de paz para las culturas y libera la opresión de hombre y mujeres.

Desde siglos atrás, las personas encontraron en su regazo, la fogosidad de las palabras para cantar al amor, el deleite de una mirada diáfana ante la inmensidad del mar; la figura inquieta de la joven cuando coquetea a las olas, o el beso que calla el grito del enamorado. De  muchas formas, los poetas han vestido los fragmentos de la noche, los colores de las estaciones y el néctar de las frutas.

La libertad del pensamiento emerge de los océanos del oscurantismo, los poetas de ayer viven en las páginas de los libros, los de hoy, se manifiestan; hombres y mujeres poetas, enaltecen la generosidad de la palabra, para hacer de ella, cómplice de la verdad, eco del silencio… dejarse cubrir con el manto cálido de la poesía,  abrasar de pasión el sentimiento que brota de las profundidades del ser. Gracias a la poesía, el hombre sigue siendo soñador.

 
Inés Jesús Lara lee un poema en la celebración del Día Mundial de la Poesía. 21 de marzo de 2004
 

En su honor, la UNESCO declaró el 21 de marzo, como el Día de la Poesía, una fiesta mundial para que en todas las lenguas del universo, la presencia de la palabra engalane la fraternidad de los habitantes del orbe, el resplandor de los vocablos acuñe el brillo del significado y deje reposar las huellas en la memoria, que hacen cultos y sensibles a los hombres ante la generosidad de la riqueza de los idiomas. Llega la primavera y con ella, la celebración de la poesía, el festejo que exalta la palabra, la más bella construcción del pensamiento que transforma las emociones y dibuja pinceladas en el alma.

Si bien es cierto, como manifestación artística, su creación revitaliza al hombre, porque su esencia transforma lo real, imagina lo inimaginable, contempla  la  finitud y la continuidad del tiempo.  En el día de la poesía, -amable lector - abone pensamientos positivos a su existencia, deje germinar el conocimiento en el jardín de la sabiduría, y con el bálsamo de los versos, purifique el espíritu.

Como adultos –padres, guías o educadores- dejemos en  manos de niños y jóvenes, la luz de la conciencia y aleje de las plagas que carcomen la mente y el corazón; pongamos ante sus ojos, nuevos horizontes para gozar y sorprenderse del canto de las palomas, del color de los tucanes,  el vuelo de las gaviotas, el aleteo de las abejas, la sencillez de los tulipanes, el vaivén de la olas, la rapidez de los peces o la tersura de una rosa. Volver a sentir curiosidad por las hormigas,  asombrarse de las estrellas y la redondez de la luna espejeándose en el agua; disfrutar una vez más, la salida del arco iris y los algodones en el cielo.

Construyamos con ellos,  mundos imaginarios, para zarpar en la embarcación más grande del planeta,  tejer canastas con los hilos de la palabra o ¿por qué no? Subirse a una alfombra para viajar, haciendo escalas en cada nube y desde ahí, admirar el verdor de los prados y el azul de los mares. Dejemos a los pequeños, descubrir el universo poético y zambullirse en los cauces de los ríos.

Celebrar  a la poesía, es celebrar la libertad y la vida;  descubrir en  cada palabra la hermosura para  delinear los colores de la voz en acuarelas y dejar en el caudal de los versos,  un canto que apasiona y el llanto que adormece.

En este día festivo de la palabra,  felicito a los poetas, cantores de la vida, hago votos para que su voz  anide en las almas infantiles y su ejemplo, guíe a noveles escritores. Mientras haya vida, habrán sueños…habrá poesía.

San Francisco de Campeche, Cam. Marzo 2013.

 
Con música de Alfredo Briceño, Gumercindo Tun recita versos de su libro "Mar de sueños". 2012
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 19/03/2013 // Fotos: Archivo de Santiago Canto Sosa