Las reformas constitucionales son parte de las estrategias promovidas por el Ejecutivo en turno, un torrente de iniciativas discutidas por los grupos parlamentarios, cuestionadas casi siempre por la crítica a través de las ideas de académicos; algunos expertos, otros con menos experiencia jurídica pero no menos valiosa para verter sus opiniones en torno a las modificaciones del marco legal. Pareciera que en México, las intenciones son temporales, atienden al momento histórico de la autoridad en turno pero no a un proyecto de nación. El éxito de los gobiernos de otros países no está sometido a un sexenio sino a más tiempo.
Un ejemplo es la reforma emprendida en la educación, si bien, basa su esencia en el Artículo Tercero Constitucional, se complementó con la aprobación de leyes secundarias como garante para el cumplimiento de la legislación, tal como estableció la Ley general de educación y la Ley general del servicio profesional docente, como medios para recuperar la rectoría de la educación por parte de la Secretaría de Educación.
En el contexto mundial y considerando las recomendaciones de organismos altamente reconocidos por su autoridad en materia educativa, así como, por estudios de investigación especializada en tópicos como: alfabetización, educación inclusiva, formación docente, rezago y abandono escolar, niveles de desempeño académico y profesional, gestión escolar, entre otros, ofrecen indicadores y datos para evaluar, argumentar proyectos e implementarlos para superar índices de logro académico de los estudiantes y desempeño profesional.
La educación es fundamental para el desarrollo personal, progreso de los pueblos y determinante para el crecimiento económico de las naciones. Educar para la vida orienta su filosofía en la formación humana, del habitante de cada comunidad; familia y escuelas, padres y educadores habrán de mirar en el alumno, a la persona pensante, inteligente, creativa, sensible, con libertad, hábil, respetuosa y responsable de su entorno. Es por eso, que las reformas constitucionales en la educación serán insuficientes si sólo atienden el aspecto laboral de los profesores, dejando en el plano secundario, cambios estructurales, organizativos y curriculares desde la educación básica hasta superior, incluyendo la formación inicial y continua de los educadores. |
Especial atención tiene la educación básica, conocimientos que en esa etapa se logren, habilidades que se desarrollen, valores y actitudes que se fijen en los alumnos, constituirán los aprendizajes esperados; mismos que se traducirán en competencias y rasgos descritos en el perfil de egreso. Este planteamiento sencillo, es a la vez un proceso complejo, convergen varios agentes, condiciones deseables, disponibilidad de recursos, principalmente, voluntad y convicción para mejorar. Éstas últimas consideraciones, harán posible el cumplimiento de los principios del Sistema de Mejora de la Subsecretaría de Educación Básica, los cuales impulsarán acciones resistentes hacia el aprendizaje de los alumnos, el cumplimiento de la normalidad mínima, la convivencia escolar y la detención del abandono escolar.
Convencida que las disposiciones auxilian pero no garantizan la calidad de los aprendizajes en las escuelas, es oportuno emprender una cruzada de sensibilización, difusión y orientación a la comunidad magisterial, resignificando su tarea profesional, reconociendo su vasta experiencia y contribución a la educación pública; brindar al colectivo, opciones para su formación e incentivos a su desempeño, devolverle a aquellos maestros inseguros, la confianza y el orgullo por su trabajo. Las circunstancias actuales permiten a maestros y directivos, externar sus dificultades (no es vergonzoso) aceptar que hay otras formas de hacer las cosas, que no todos en el colectivo tienen las mismas aptitudes. Considero el Consejo Técnico Escolar como espacio ideal para compartir, aprender juntos, asumir compromisos hacia la tarea común y hasta, me atrevo a opinar, aprender a cooperar y cooperar para aprender.
Ante los retos de la educación básica, “una de las responsabilidades del docente es el aprendizaje de los alumnos en la escuela; destacan sus funciones como promotor, facilitador, investigador y agente directo del proceso educativo” (fracción XXV del Art. 4 de la Ley general del servicio profesional docente, 2013). Tales atribuciones habrán de ser vigorizadas, primero, mediante ofertas académicas permanentes que motiven la mejora de la práctica y el desempeño docente; segundo, a través de incentivos para la promoción en la función y el reconocimiento en el servicio, una vez que los procedimientos de evaluación sean acordes a los perfiles, parámetros e indicadores en las siguientes dimensiones: a) un docente conoce a sus alumnos, sabe cómo aprenden y lo que deben aprender; b) un docente que organiza y evalúa el trabajo educativo; c) se reconoce como profesional, mejora continuamente para apoyar a sus alumnos; d) asume las responsabilidades éticas de su profesión, e) participa y fomenta su vinculación con la comunidad.
Al hacer un análisis de las características, cualidades y aptitudes del docente, es posible apreciar en el centro de esta vorágine, la formación del maestro. México necesita de los maestros, éstos son valiosos para los alumnos, los alumnos son la esperanza del país, la patria necesita a su gente y el pueblo tiene derecho a educación de calidad, con maestros capaces bien pagados, directores académicos, supervisores con liderazgo, escuelas dignas con recursos suficientes ante los desafíos de este decenio.
San Francisco de Campeche, Cam. 25 de marzo 2014. |