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Columna de Teresita

Sentimiento patrio

(9 de septiembre de 2014)
 
 

Para los mexicanos, septiembre es el mes de las festividades patrias; para los campechanos creyentes, es tiempo de adoración y fiesta patronal en honor al Cristo Negro de  San Román, motivos especiales para celebrar. Ambas prácticas populares se han arraigado en las tradiciones locales.

Las lecciones de historia han generado registros memorísticos para evocar el surgimiento del movimiento de independencia en 1810, la actitud valerosa de hombres y mujeres en la lucha por la abolición de la esclavitud, la libertad y la separación de la Nueva España de la Corona. Acontecimiento  trascendental en la vida del México virreinal que dio paso a una época de emancipación, gracias a la entrega vehemente de Miguel Hidalgo, José María Morelos, Leona Vicario, Ignacio Allende, Juan Aldama, Doña Josefa Ortiz, entre tantos valerosos que permanecieron en el anonimato pero que con su muerte permitieron años más tarde, la Consumación de la Independencia. Más de una década de enfrentamientos entre nativos y europeos, criollos y mestizos, para anhelar el sueño.

 
 

Al menos, una vez cada año, todo México une su voz para apuntalar la paz en la blancura de su lábaro patrio, clama no más sangre entre su gente y une su energía para teñir con el verde,  la esperanza de un pueblo que lucha día a día por su prosperidad. El legado de los héroes y sus ideales que hicieron posible la independencia siguen vigentes, mas su ejemplo, poco inspira a los líderes para acreditar su servicio a la nación con honestidad. ¿Qué celebrarán los mexicanos en situaciones de pobreza, los padres de hijos desaparecidos, los jóvenes profesionistas desempleados o los niños sin hogar? (Vale la reflexión).

Mientras se realizan los preparativos para el banquete, el brindis de la noche mexicana más tricolor, se preparan los sombreros y las trenzas, también es  tiempo de hacer algo por la ciudad o comunidad. Pueblo y autoridades no deben permanecer insensibles al grave deterioro de calles, avenidas y parques, cada vez empeora el paisaje urbano: basura por doquier, banquetas rotas, camellones con maleza, baches profundos, aguas jabonosas estancadas… ¡para que enlistar más daños! Las banderas, campanas, medallones y papeles multicolores son tan solo adornos temporales, en cambio, el mal estado de la vía y sitios públicos es permanente, ¡urge atención! Para entonces, sí gritar a todo pulmón ¡Viva México! ¡Viva Campeche! ¡Viva mi ciudad limpia!

 
 

En  las escuelas, los maestros crean ambientes de aprendizaje para que los alumnos conozcan a los personajes de la independencia, dedican tiempo a las actividades escolares para el análisis de tan relevante episodio en la historia del país: causas del movimiento, sitios, logros, protagonistas y su relación con el presente. Es parte del estudio de la historia y de la formación cívica y ética que en el  colegio se promueve. ¿Qué hacer para que esos aprendizajes de la infancia sean duraderos y permanentes a lo largo de la vida de las personas? Una pregunta cuyas respuestas mucho contribuirían a las buenas prácticas de los ciudadanos, al ejercicio de la democracia como estilo de vida y a una actitud participativa con los gobiernos.

Recordar  a los titanes de la independencia nacional no es suficiente, amar a la Patria es honrar los ideales de los héroes, practicar valores cívicos en el hogar, la escuela, familia, comunidad, entidad y nación, vivir el presente con el legado de la lucha que comenzó en 1810 y terminó en 1821. A dos siglos del México independiente aun estremece el eco del Grito de Dolores, continúa en movimiento el estandarte de la libertad, derecho constitucional de los mexicanos que habrá de protegerse para garantizar soberanía e garantizar el respeto. Doscientos cuatro años sin tributo a la monarquía, tanto tiempo de inquebrantable contienda para conservar la vida independiente, centurias de esfuerzos en pro de la igualdad y la justicia social, una tarea pendiente de la República.

En septiembre y el resto del año, los mexicanos habremos de recordar siempre, uno de los fragmentos de los Sentimientos de la Nación: “Que se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día en que se levantó la voz de la independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues ese día se abrieron los labios de la nación…".

Septiembre 2014.

 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán, 9 de septiembre de 2014 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2013