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Columna de Teresita

2015. Año de anhelos y proyectos

(3 de enero de 2015)
 
Representación del Año Viejo (Calkiní, 31 de diciembre de 2014)
 

Un año más. Con él, un cúmulo de buenos deseos, propósitos personales, planes familiares, proyectos profesionales y laborales, todo un caudal de pretensiones. Es tiempo de emprender con entusiasmo  y brío cada paso hacia el logro de los anhelos, de reorientar el camino. Bien dicen que soñar no cuesta, pero si aspiras alcanzar tus metas hay que despertar para alcanzarlas.

El comienzo del año viste la atmósfera ideal para atreverse a tener un proyecto personal, nada mejor que iniciar con un auténtico balance individual en diferentes ámbitos de la vida: salud, pareja, vida social, familia, trabajo, escuela, economía, profesión, pasatiempos, comunidad, entre tantos como se le ocurra a cada persona. Empezar por uno mismo debe ser un buen inicio para este 2015.

Hombre o mujer, adolescente o adulto, joven o estudiante, empleado o patrón, soltero o con pareja, hacer planes favorece la organización, administración del tiempo, los recursos y los resultados. Los propósitos son el mejor incentivo para perseverar, hacer  ajustes necesarios hasta alcanzar la meta deseada. Aunque  en ocasiones interfieran otros factores y amenacen otros ajenos a la voluntad, es recomendable no perder de vista los propósitos, ellos serán como el faro en altamar, te guiarán para no quedarse a la deriva.

 
Representación del Año Viejo (Calkiní, 31 de diciembre de 2014)
 

Si cada individuo hiciera ese balance en algún momento de su existencia y creará su propio proyecto de vida, alimentaría a diario su ser, no se ocuparía de criticar ni intentar cambiar al prójimo, viviría de satisfacciones y no de frustraciones, contaría alegrías y no decepciones, celebraría sus victorias y dejaría las derrotas, compartiría sus experiencias, comprendería la felicidad no como fin ni como meta basada en logros materiales sino en esos instantes irrepetibles que coronan satisfacciones y alegrías. Porque cuando los anhelos se hacen realidad, aceptas que el esfuerzo vale la pena, reconoces tu potencial y sientes emociones de un verdadero triunfador. Estar bien con uno mismo fortalece.

En estos tiempos, el entorno se ha vuelto más agresivo, campañas publicitarias excesivas, discursos ilusorios de aspirantes a puestos de elección popular, comida chatarra, impunidad, inseguridad, inestabilidad social, pobreza, desempleo, carestía de vida, expansión de redes delictivas, empoderamiento del narcotráfico y un largo etc… esbozan un ambiente entre lo ficticio y lo real.

Este año  es especial, la inestabilidad económica amenaza,  la consolidación de las reformas en México, los procesos de promoción en el magisterio nacional, negociación entre partidos políticos para la sucesión gubernamental en algunos estados, el desempeño del recién nombrado Presidente de la Suprema Corte, la desconfianza social que se ha generalizado, el enriquecimiento desmedido e ilícito de servidores de primer nivel en la administración pública, la incapacidad de los impartidores de justicia y el gobierno para el esclarecimiento de hechos del caso Ayotzinapa, más la aparición constante de fosas ponen en jaque la capacidad institucional, el estado de derecho y las garantías individuales; es imposible tapar el sol un dedo y negar la situación actual, por cierto de alto riesgo social. Ante tal horizonte sombrío, ¿qué traerá de bueno el 2015 para los ciudadanos y familias mexicanas? ¿Mantendrá  Peña Nieto a su primer cuadro de Secretarios y Subsecretarios? ¿Se respetará el Pacto por México?

 
Representación del Año Viejo (Calkiní, 31 de diciembre de 2014)
 

Ciertamente estimado lector, en la mayoría de los asuntos, la opinión ciudadana  poco o nada vale para el Estado, sin embargo, asiste el derecho a la libertad de expresión, la sensibilidad, valores  cívicos, inteligencia, actitud y voluntad para ser participar en los procesos sociales y democráticos, ahora que se avecina la estampida de candidatos en busca del voto, es tiempo de razonar y decidir con valentía el presente que aspiramos, el futuro que deseamos para los nuestros. A partir de hoy hasta el último día de diciembre del 2015 es vital conservar los valores y principios, vivir en armonía, en congruencia mente-pensamiento-palabra-acción.

Quizá ya no esté a tiempo para enviar la carta a los Reyes Magos pero deseo conservar la ilusión de un Campeche mejor, limpio y seguro; con funcionarios públicos honestos, políticos laboriosos con vocación de servicio y no sedientos de enriquecimiento, donde cada peso recaudado se invierta en obra pública y no en honorarios de eventuales o salarios de sindicalizados.

Un Campeche cuyos habitantes y autoridades sean respetuosos de leyes y reglamentos, donde no se tire basura ni aguas jabonosas a las calles; pueblos y ciudades con parques y juegos infantiles en buen estado, avenidas sin baches e iluminadas, con unidades de transporte público en la capital a la altura de una Ciudad Patrimonio de la Humanidad. No es un pliego petitorio, es una pequeña lista de deseos que comparto con miles de campechanos  amantes del terruño, dispuestos a contribuir no sólo con impuestos sino con ideas y acciones en los lugares donde convivimos.

Que este año sea el comienzo de una nueva esperanza, el pedestal para su gran proyecto personal y el tiempo exacto de su existencia para disfrutar las lunas y vivir a plenitud cada segundo de los 365 días… felicidades.

Enero de 2015.

 
Representación del Año Viejo (Calkiní, 31 de diciembre de 2014)
 
 
 
Texto: Teresita Durán Vela, 3 de enero de 2015 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 31 de diciembre de 2014