Leer es una de las cuatro habilidades de la comunicación, junto con hablar, escuchar y escribir. En la vida, éstas constituyen la base para la expresión y comprensión; son esenciales para el aprendizaje y necesarias para el desarrollo de las competencias lingüística y comunicativa.
Existe vasta literatura al respecto, desde enfoques teóricos hasta propuestas metodológicas para implementar en la escuela. Si bien, la educación básica en México, ha considerado la alfabetización de los alumnos, aun no se logran, índices satisfactorios en niveles de comprensión lectora, tampoco los estudios revelan resultados favorables acerca de prácticas lectoras en alumnos y maestros. Tal escenario debe cambiar. En educación básica, las últimas reformas curriculares (de los años 1993, 2000, 2011 y 2016) reconocen que las prácticas sociales del lenguaje, son al mismo tiempo elementales para la comunicación oral y escrita, pues posibilitan el aprendizaje, el conocimiento del mundo y la comprensión de la realidad.
Entonces, vale la pena preguntarse, ¿por qué los estudiantes presentan dificultades para leer? ¿A qué se debe que los alumnos tienen baja motivación para escribir textos en forma espontánea? ¿Qué prácticas pedagógicas necesitan modificar los docentes para favorecer el dominio de la lectura y escritura desde el aula? ¿Cómo aprovechar la biblioteca escolar? Y los padres, ¿cómo intervienen para apoyar la lectura en el hogar? Infinidad de preguntas, algunas con igual número de respuestas. El punto es ocuparse y atenderlas, buscando las estrategias para modificar esas prácticas, cambiar esas actitudes hacia la lectura; en suma, atreverse a hacer las cosas diferentes: modelar la escritura y la lectura en el salón, con el ejemplo de los padres en casa, dejar lo tradicional, lo pasivo por actividades interactivas en contextos de comunicación, donde se use el lenguaje; implementar ideas nuevas, imitar prácticas exitosas, proponer talleres de lectura, proyectos para escribir, visitas a la biblioteca, realizar animación de lectura, relacionar lectura y artes, etc… algunas ideas que vienen a mi mente y que con libertad, creatividad y voluntad, los docentes pueden atreverse a realizar. Hoy día, el acceso a otros medios y fuentes de consulta, ofrecen diversidad de ideas y proyectos.
El magisterio mexicano tiene experiencia en el tema, no requiere un nanual ni un solo libro que indique paso a paso el ejercicio a seguir. Si bien, necesita conocer procesos de aprendizaje, características de los alumnos, el enfoque del plan de estudio, naturaleza de los campos formativos, dominio de propósitos, aprendizajes esperados, ejes y temas en que organizan los contenidos del programa, también es recomendable un conjunto de rasgos del docente, habilidades lectoras, dominio del sistema de escritura, ser usuario competente de su lengua y extraordinario comunicador, para inspirar a sus alumnos a leer y escribir.
En la actualidad, decir “no tengo libros”, “no tengo para comprar libros”, “los padres no saben leer ni escribir”, “no tenemos biblioteca escolar”, son expresiones que bien pueden convertirse en afirmaciones positivas. Resulta fácil pronunciar “no”, anteponer “no” en vez de manifestar actitudes de negación y disposición a la búsqueda de alternativas de solución. Un dato, por ejemplo, desde hace treinta años, la Secretaría de Educación Pública invierte millones de pesos en la edición y distribución de los acervos de la Colección de los Libros del Rincón, para entregar a las escuelas públicas de todo el país, títulos para la biblioteca de aula y biblioteca escolar. (Vale la pena investigar al respecto www.librosdelrincon.sep.gob.mx). La voluntad conduce al triunfo, vence la apatía. |
Día nacional del libro
En México, cada 12 de noviembre, celebramos a los libros, una fecha significativa para las letras hispanas, pues se conmemora el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz. Desde el año de 1979, por decreto presidencial, se decretó esa fecha para reconocer el valor cultural y educativo de los libros, un recurso para el aprendizaje de los mexicanos y el desarrollo social de los pueblos.
El Día Nacional del Libro es buen motivo para las escuelas, instituciones culturales, asociaciones, editoriales, bibliotecas, escritores, familias y lectores. Los salones de clase, el patio de la escuela, la biblioteca o el teatro, son espacios idóneos para leer alguna obra de los Libros del Rincón, el libro o autor favorito (local, mexicano o latinoamericano), ¡tanto que leer! La ocasión es perfecta para organizar un festival, un bazar, presentación… en fin, lo que venga en mente para celebrar los libros y entre los invitados ¡los padres de familia! Todos unidos en una fiesta literaria.
Fomentar la lectura desde edades tempranas, es una buena manera de iniciar a los pequeños en el fantástico mundo de la lectura, leer en voz alta a los niños, leer con ellos y para ellos, ¡resulta extraordinario para el niño y el lector! También inscribirse como voluntario para leer en algún albergue o en la escuela de su colonia, leer en familia, regalar un libro, conseguir una obra de su autor favorito, adquirir un libro campechano, acudir a una sala de lectura, visitar la biblioteca más cercana, pedir en préstamo algún libro de la biblioteca, donar alguna obra a la biblioteca escolar de su comunidad, son buenas prácticas y ejemplos a seguir.
La formación de niños lectores en este siglo es una tarea pendiente. Con la lectura, obtendrán la llave de la imaginación, el vehículo para viajar más allá de la realidad; conseguirán el pasaporte para el éxito en la escuela y descubrirán el placer de leer.
7 de noviembre de 2016 |