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En un lugar de la Tierra... Queridos Reyes Magos

(5 de enero de 2022)
 
Foto de Santiago Canto Sosa. Calkiní, 5 de enero de 2003.
 

Queridos Reyes Magos:

 

Apenas han pasado cuatro días del año 2022. Después de algunos ayeres de no escribirles, esta vez decidí hacerlo. No se sorprendan que, a mi edad, en este milenio me comunique con ustedes.

Generosos sacerdotes, siguieron una hermosa estrella para llegar hasta Belén y ofrecer al Niño Jesús, oro, incienso y mirra; sus poderes luminosos son perseguidos en muchas naciones, la fe de los creyentes se desborda en la iglesia católica y según el Evangelio de San Mateo adoraron al Salvador.

A diferencia de los niños de esta década no pediré muñecas, bicicleta, algún teléfono inteligente, pantalla de plasma, laptop ni videojuegos. Esa niña que fui sueña ser feliz, una familia sana, hogares en paz, la alegría de los niños, compañía de amigos, apoyo de compañeros, la bondad del prójimo, respeto a las personas mayores, humildad para aceptar que uno se equivoca, voluntad para servir a la comunidad donde vivo, comprender las diferencias de los otros y alimentar mi fe en el Todopoderoso. ¿Es demasiado?

Sé que la travesía no será en fastuosos animales, no vendrá un caballo pura sangre tampoco un joven camello ni un gran elefante con piedras preciosas en su montura de terciopelo; ustedes arribarán silenciosamente en confabulación con el frío de la noche –con la complicidad de padres, tíos o abuelos– tal vez pocos escuchen su llegada, pero yo, créanme, velaré desde la delgada ventana de mi habitación cuando la estrella resplandezca y anuncie su cercanía.

Querido Baltazar –dicen que eras como la oscuridad, Melchor que resplandecías con el oro y Gaspar, tú más joven que la tarde. Quizá sea mucho pedir ¡Cuánto daría porque la oscuridad se vuelva luz para los enfermos! ¡Qué el oro brille en los pensamientos positivos de la gente y el día se convierta en alegría para los niños!

Si queda algo de oro, les pido un poquito, haré una ofrenda para nuestro Rey Divino Jesús; con el incienso, una ofrenda perfumada y con los cristalitos de mirra, bálsamo para mi espíritu. Prometo compartir los presentes.

El mundo es diferente al de mi infancia, pero la gracia de su llegada me fascina. Recibirán millones de cartas a lo mejor no alcancen leer ésta. Les diré un secreto: mis dedos bailan emocionados con estas palabras, mis ojos chispean como la estrella Belén y me ilusiona escribirles.

Ya no les quito tiempo. Sigan su camino, la noche es corta. Los niños esperan ansiosos, yo también.

Espero verles el próximo año, si Dios permite.

Teresita Durán. Deshilando palabras…D.R. ©

 
Foto de Santiago Canto Sosa. Calkiní, 31 de diciembre de 2021.
 
 

Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, el 4 de enero de 2022.