¿Recuerdas
tu adolescencia?, con seguridad te vienen a la mente esos
momentos en los que el drama de las telenovelas de hoy en
día, se queda corto en comparación a las representaciones
que tu hacías a esa edad. Pues bien, ahora es tu hija
la que está pasando por ese difícil periodo
que es la adolescencia y tú eres ya, la persona adulta
y madura, y te preguntas ¿cómo la trato?
Para
que entiendas mejor lo que es adolescencia te explicaré
que significa la palabra adolescencia. Viene del latín
adolescere, es un periodo de dolor emocional por el que todos
pasamos. Tu podrás recordar cómo fue cambiando
tu cuerpo, pero esos cambios tal vez no te afectaron tanto
como los cambios emocionales.
Tú
como mujer puedes comprender mejor a tu hija. Recuerda también
que el síndrome premenstrual es otra situación
que requiere de mayor comprensión, paciencia y amor
a su alrededor. Son muchos los tópicos que hay que
tratar durante este periodo y uno de los principales es la
sexualidad, ya que su cuerpo empezará a sentir nuevas
sensaciones.
En
una ocasión una amiga mía me decía que
es fácil hablarles de sexualidad a las hijas: cómo
se hacen los niños, cómo nacen, etcétera.
Pero lo difícil es hablarles de las sensaciones agradables
que empezarán a experimentar. Sobretodo cuando existe
alguna relación de noviazgo; explicarles que el beso
y ciertas caricias, despertarán en ella deseos y sensaciones
que deberá controlar si no quiere acabar como madre
adolescente y además soltera.
Deberás
explicarle que la sexualidad es algo muy bello en todos sus
aspectos, pero que todo tiene su tiempo. En la etapa de la
adolescencia el cuerpo y la mente apenas se están preparando
para llegar a su pleno desarrollo con el fin de ser padres
a una edad adecuada.
Es
importante que fortalezcas el diálogo con tu hija adolescente,
exhórtala a que te cuente hasta el más mínimo
detalle de lo que le ocurre. Dedícale tiempo para escucharla,
olvida los compromisos y la televisión por un momento.
Son sólo unos minutos en los que podrás descubrir
cosas que no se atreve a decirte abiertamente pero que está
necesitada de ser escuchada y es muy importante que tú
como madre, “adivines” lo que le sucede. Muchas
veces, hay situaciones que no las dicen directamente y dentro
de su plática tu puedes irlas descubriendo. Hazle preguntas
de manera suave, evita que el diálogo parezca un interrogatorio
policial.
Cuando
algo de lo que te platique, a ti no te parezca, evita los
gritos y gestos de disgusto así como los castigos.
Es mejor que tu hija adolescente te vea siempre como una amiga
en la que puede confiar, a la que le puede contar todos sus
secretos y no hará aspavientos por lo que escuche.
De esta manera podrás retirarla de las malas influencias
o situaciones peligrosas de una manera sutil. La prudencia
es una virtud que debes utilizar con mayor frecuencia en este
periodo.
Así
como tú perteneces a algún grupo dentro de la
sociedad, tu hija puede pertenecer a grupos de jóvenes,
no sólo en la escuela, sino que pueden ser religiosos,
deportivos, de teatro, música, danza, en fin, hay muchas
organizaciones de adolescentes y jóvenes que sirven
de apoyo para que toda esa energía que los adolescentes
tienen acumulada, sea canalizada de manera positiva para sus
propias vidas.
A
las adolescentes les gusta vestirse a su gusto, algunas lo
harán de manera cuidadosa, exagerando el esmero en
su arreglo personal y otras de manera estrafalaria que con
trabajo se pasan el peine y la ropa se la ponen a como les
caiga., y, otras, son una combinación de las dos formas
de vestirse Depende de la personalidad de cada quien, de su
estado de ánimo, del grado de rebeldía que en
su momento quieran manifestar. ¿Que a ti no te parece
cómo va vestida a tal o cual reunión?, déjala,
va a experimentar, es su gusto, así se siente bien.
Después la sociedad le impondrá las represiones
de las que todos somos víctimas y ella comprenderá
que hay reglas que cumplir para pertenecer a un grupo. Se
dará cuenta que el mundo no gira sólo a su alrededor
y que depende de ella ganar o perder amigos, simpatías,
reconocimiento o afecto.
Tu
como madre de una adolescente deberás vivir con ella
plenamente y comprender cada etapa de su vida. Tu mayor felicidad
deberá ser el verla experimentar los cambios que necesariamente
tendrá que pasar si quieres que sea un ser humano con
fuerza para luchar ante las adversidades de la vida y que
tenga la capacidad de disfrutar cada momento de su existencia.
Sé feliz dejándola que sea feliz.