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(18 de septiembre de 2005)
 
Mamá de una adolescente perfecta // Alma Sandoval Valenzuela
 

¿Recuerdas tu adolescencia?, con seguridad te vienen a la mente esos momentos en los que el drama de las telenovelas de hoy en día, se queda corto en comparación a las representaciones que tu hacías a esa edad. Pues bien, ahora es tu hija la que está pasando por ese difícil periodo que es la adolescencia y tú eres ya, la persona adulta y madura, y te preguntas ¿cómo la trato?

Para que entiendas mejor lo que es adolescencia te explicaré que significa la palabra adolescencia. Viene del latín adolescere, es un periodo de dolor emocional por el que todos pasamos. Tu podrás recordar cómo fue cambiando tu cuerpo, pero esos cambios tal vez no te afectaron tanto como los cambios emocionales.

Tú como mujer puedes comprender mejor a tu hija. Recuerda también que el síndrome premenstrual es otra situación que requiere de mayor comprensión, paciencia y amor a su alrededor. Son muchos los tópicos que hay que tratar durante este periodo y uno de los principales es la sexualidad, ya que su cuerpo empezará a sentir nuevas sensaciones.

En una ocasión una amiga mía me decía que es fácil hablarles de sexualidad a las hijas: cómo se hacen los niños, cómo nacen, etcétera. Pero lo difícil es hablarles de las sensaciones agradables que empezarán a experimentar. Sobretodo cuando existe alguna relación de noviazgo; explicarles que el beso y ciertas caricias, despertarán en ella deseos y sensaciones que deberá controlar si no quiere acabar como madre adolescente y además soltera.

Deberás explicarle que la sexualidad es algo muy bello en todos sus aspectos, pero que todo tiene su tiempo. En la etapa de la adolescencia el cuerpo y la mente apenas se están preparando para llegar a su pleno desarrollo con el fin de ser padres a una edad adecuada.

Es importante que fortalezcas el diálogo con tu hija adolescente, exhórtala a que te cuente hasta el más mínimo detalle de lo que le ocurre. Dedícale tiempo para escucharla, olvida los compromisos y la televisión por un momento. Son sólo unos minutos en los que podrás descubrir cosas que no se atreve a decirte abiertamente pero que está necesitada de ser escuchada y es muy importante que tú como madre, “adivines” lo que le sucede. Muchas veces, hay situaciones que no las dicen directamente y dentro de su plática tu puedes irlas descubriendo. Hazle preguntas de manera suave, evita que el diálogo parezca un interrogatorio policial.

Cuando algo de lo que te platique, a ti no te parezca, evita los gritos y gestos de disgusto así como los castigos. Es mejor que tu hija adolescente te vea siempre como una amiga en la que puede confiar, a la que le puede contar todos sus secretos y no hará aspavientos por lo que escuche. De esta manera podrás retirarla de las malas influencias o situaciones peligrosas de una manera sutil. La prudencia es una virtud que debes utilizar con mayor frecuencia en este periodo.

Así como tú perteneces a algún grupo dentro de la sociedad, tu hija puede pertenecer a grupos de jóvenes, no sólo en la escuela, sino que pueden ser religiosos, deportivos, de teatro, música, danza, en fin, hay muchas organizaciones de adolescentes y jóvenes que sirven de apoyo para que toda esa energía que los adolescentes tienen acumulada, sea canalizada de manera positiva para sus propias vidas.

A las adolescentes les gusta vestirse a su gusto, algunas lo harán de manera cuidadosa, exagerando el esmero en su arreglo personal y otras de manera estrafalaria que con trabajo se pasan el peine y la ropa se la ponen a como les caiga., y, otras, son una combinación de las dos formas de vestirse Depende de la personalidad de cada quien, de su estado de ánimo, del grado de rebeldía que en su momento quieran manifestar. ¿Que a ti no te parece cómo va vestida a tal o cual reunión?, déjala, va a experimentar, es su gusto, así se siente bien. Después la sociedad le impondrá las represiones de las que todos somos víctimas y ella comprenderá que hay reglas que cumplir para pertenecer a un grupo. Se dará cuenta que el mundo no gira sólo a su alrededor y que depende de ella ganar o perder amigos, simpatías, reconocimiento o afecto.

Tu como madre de una adolescente deberás vivir con ella plenamente y comprender cada etapa de su vida. Tu mayor felicidad deberá ser el verla experimentar los cambios que necesariamente tendrá que pasar si quieres que sea un ser humano con fuerza para luchar ante las adversidades de la vida y que tenga la capacidad de disfrutar cada momento de su existencia. Sé feliz dejándola que sea feliz.

 
Fuente: Texto enviado desde Cárdenas, Tabasco