Se
le define como la aparición temprana de los primeros
signos de desarrollo sexual: senos, vello púbico y
olor axilar son las características más comunes.
En la mayoría de los casos se desconoce su causa. Incluso,
se habla de que la alimentación podría ser un
factor determinante.
Mamá
no pudo más que sorprenderse cuando comenzó
a cambiar a su pequeña de seis años y notó
un ligero aumento en el seno izquierdo. Lo primero que pensó
es que la niña se había golpeado o, aún
peor, que se tratara de algún tumor. Ese mismo día
pidió cita con el pediatra. El médico le formuló
un antiinflamatorio y una crema para aplicar alrededor de
la zona. Tiempo después, la madre, se percató
de otro leve aumento, pero esta vez en el seno derecho. La
pequeña fue remitida al endocrinólogo pediatra,
quien después de realizarle algunos exámenes
determinó que la niña tenía pubertad
precoz.
Este
trastorno, que se define como la aparición temprana
de los caracteres sexuales secundarios, es más frecuente
en las niñas que en los niños. Por cada diez
niñas hay un varón con desarrollo prematuro.
En ellas se considera precoz cuando surge antes de los ocho
años y en ellos antes de los nueve.
La
pubertad, es la activación de dos glándulas
endocrinas. En la mujer son el ovario y la glándula
suprarrenal. El primero produce: aparición del botón
mamario o ligero aumento del pecho, aceleración de
crecimiento, figura redondeada, cambios genitales en vagina
y vulva y la primera menstruación. Por su parte, la
glándula suprarrenal hace que se manifiesten caracteres
como: vello púbico, vello axilar, sudoración
de adulto, piel grasa y acné.
En
el hombre, la activación del testículo y la
glándula renal producen todos los rasgos de virilización:
aumento del volumen testicular, vello púbico (mucho
más frondoso que en ella), sudoración, acné,
cambios de voz, figura cuadrada, aumento de masa muscular,
aparición de la manzana de Adán (en la garganta)
barba y bigote.
Las
pubertades precoces pueden ser completas e incompletas. En
el primer caso, se activan las dos glándulas y en el
segundo, sólo una. Así, un niña puede
tener vello púbico sin que necesariamente esto se catalogue
como un caso verdadero de pubertad prematura.
Los
padres deben estar atentos a todos los signos de desarrollo
precoz que sean persistentes y progresivos en edades inferiores
a los ocho años. Una niña que antes de esta
edad ya presente cambios físicos propios de adulta,
muy seguramente puede tener su primera regla a los nueve años.
Una vez surgen todos los caracteres sexuales, se calcula que
pasan 18 meses para que aparezca la primera menstruación.
En
el ambiente puede estar la causa
La
pubertad precoz puede ser de tipo familiar, es decir, influye
el ser hija de una madre que igualmente tuvo un desarrollo
prematuro. La obesidad es eventualmente causante de una maduración
rápida pero no de pubertad precoz.
Sólo
el 30 por ciento de los casos tienen causas conocidas u orgánicas,
como un trastorno endocrinológico, pero un 60 por ciento
no tiene un factor establecido, así que existe un gran
porcentaje de niñas precoces en su desarrollo en las
que se desconocen las razones reales. Las causas pueden ser
ambientales, más exactamente de tipo alimenticio. Esto
tiene que ver con el uso indiscriminado de sustancias hormonales
para aumentar el peso y la maduración de los animales
que nosotros consumimos: cerdos, aves de corral, huevos, peces,
ganado vacuno y derivados como la leche.
Esta
contaminación se da generalmente por aplicación
directa de hormonas hacia estos animales, pero también,
de manera indirecta. El uso excesivo o el mal empleo de algunos
pesticidas en la industria agrícola puede contaminar
productos de consumo animal y humano. Esos agentes tienen
consecuencias sobre la salud, que apenas ahora se comienzan
a medir, porque se cree que actúan en tres niveles:
reproductivo, aumento de cánceres y por su efecto hormonal
pueden producir trastornos endocrinos.
Si
no se corrigen estos factores ambientales, con el paso del
tiempo la edad normal de pubertad podrá ser más
temprana y cada día el rango de desarrollo correrá
el riesgo de ser más amplio.
Contrario
a lo que ocurre en las niñas, en los pequeños
la pubertad precoz si tiene una razón aparente, donde
en el 50 por ciento de los casos se encuentra una causa orgánica
y casi siempre el problema es de tumores a nivel cerebral.
Rumbo
a la adaptación
Uno
de los problemas básicos que genera la pubertad precoz
es que se deteriora el potencial de crecimiento. Si una niña
tiene una programación de estatura determinada y si
comienza una pubertad temprana, está en riesgo de perder
su talla genética y quedarse pequeña. Pero no
genera ningún trastorno de sexualidad o de fertilidad.
De ahí que los papás estén atentos a
los cambios de su hija para someterla de inmediato a un tratamiento.
Cuando
los cambios se producen a muy temprana edad, la parte emocional
de la niña, sin duda, también se afecta. Es
posible que estas niñas menores de 8 años alcancen
un grado de madurez emocional propio de los 13 ó 14
años, es decir, que se inquiete por los novios, la
ropa íntima, las coqueterías y examine su cuerpo.
No
es fácil saltar intempestivamente de la niñez
a la adolescencia. Los papás deben lograr buenos canales
de comunicación para ayudar a sus hijas en ese nuevo
proceso en el que tienen mayores responsabilidades: el uso
del desodorante, la toalla higiénica, el aseo personal,
los primeros brassieres, etc. La idea es que así como
se enseñó la rutina de lavarse los dientes,
ahora se incluyan nuevos hábitos. Pero todo debe hacerse
de forma natural.
Es
necesario convertirse en facilitador y por eso lo mejor es
ir al ritmo de la niña. No madurarla a la fuerza, ni
hacer de eso una situación catastrófica. Tampoco
mantenerla lejos de las responsabilidades que debe tener,
como no permitirle que use sostén o cualquier otra
ropa acorde con su desarrollo. Hay que procurar el equilibrio.
La
pubertad precoz se puede tratar:
•
Toda pubertad precoz debe ser estudiada para determinar su
causa. Si se conoce el motivo de este problema, como por ejemplo
un trastorno endocrino, se le da tratamiento a esa enfermedad.
Pero si no hay una causa aparente y únicamente son
visibles los caracteres sexuales como vello o botón
mamario, la niña debe someterse a un tratamiento para
retardar su desarrollo.
•
La pubertad precoz se puede detener con medicamentos dirigidos
a frenar el desarrollo prematuro. Son fármacos análogos
de las hormonas que producen la precocidad, pero que dados
de cierta manera hacen que el sistema que genera la aceleración
de todos los signos precoces se mantenga inactivo.
•
Los exámenes para determinar la precocidad infantil
incluyen radiografías, resonancias magnéticas
y análisis endocrinos muy especializados que determina
el médico según el caso y que le permiten establecer
si se trata de una pubertad completa o incompleta.