Abordar
la problemática de la política cultural del
gobierno mexicano hacia los medios impresos, en cuatro estados
de la Frontera Sur, implica reconocer que las revistas culturales
independientes, resultan una opción como portadores
de una parte de la cultura realizada al margen de publicaciones
comerciales y oficiales.
El
periodismo cultural es una parte de la cultura y la cultura
es la segunda naturaleza en la que vivimos, generalmente los
medios impresos son vehículos para consolidar objetivos
de una política cultural, en el caso de la difusión
del arte y la cultura los canales utilizados en Quintana Roo,
Yucatán, Campeche y Tabasco; a través de revistas
culturales independientes, estas publicaciones surgen como
opción ante la poca difusión de las expresiones
culturales, por los periódicos locales, que siguen
con muy contadas excepciones, una corriente social contraria
a la cultura.
Dentro
del conjunto de las publicaciones culturales de la nación,
las revistas culturales independientes son aquellas no editadas
o subsidiadas por instituciones públicas o privadas,
o concebidas como organizaciones comerciales, constituyen
un amplio abanico de publicaciones, en su mayoría insuficientemente
conocidas.
Las
revistas culturales independientes como puntos de encuentro
de la sociedad civil, su meta es una estrategia múltiple
tendiente a lograr una creciente participación, cada
vez más informativa y efectiva, de distintos segmentos
sociales. Son espacios para la expresión libre y original
de las nuevas tendencias del arte y el pensamiento mexicano.
La
comunicación como proceso permite vincular distintos
sujetos sociales, se convierte en el camino por el cual también
se les excluye, a través de las revistas culturales
independientes, se complementa una cultura donde el hablar,
el escuchar, el decir y el pensar tengan una equidad relativa
en sus múltiples formas de presentación y representación
de la realidad.
Los
mexicanos vivimos un crack cultural, debido a que hay que
informar a una sociedad bombardeada con información,
el periodismo cultural realizado por las publicaciones señaladas
debe ponerse a la altura de los requerimientos del momento
histórico.
Responder
a las demandas de los lectores supone asumir retos tecnológicos,
organizativos y políticos; los retos culturales y sociales
que implica el mirar hacia un futuro que tiene que ser construido
por medios alternativos, en función de ellos mismos
y de su papel dentro de la sociedad, es decir, abrir el camino
de las revistas independientes de los estados hacia el siglo
XXI.
El
desarrollo cultural de las regiones de México crecerá
si el Estado facilita el nacimiento de empresas culturales
alternativas que no estén atenidas a las leyes del
mercado. Al fomentar publicaciones culturales de la sociedad
civil, se apoya la independencia editorial, se establecen
criterios culturales en la industria editorial alternativa.
En
el marco de la modernización cultural y la democracia,
parte del gasto público debe orientarse hacia rubros
económicos que permitan el rápido desarrollo
de las actividades culturales, a través de las revistas
culturales independientes. No hay que olvidar el papel del
Estado, no es el de hacer cultura, sino el de ofrecer recursos
necesarios para que ésta pueda desarrollarse favorablemente.
El
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes debe definir
una verdadera y permanente política cultural de apoyo
hacia el trabajo de las revistas culturales independientes;
caminar hacia instancias legislativas que emitan leyes que
protejan la actividad cultural surgida de la base de la sociedad.
Para
rebasar la política del discurso, al lograr estos apoyos
las revistas culturales independientes podrán: A) Difundir
el arte y la cultura locales e ir más allá;
B) Rescatar la tradición de publicaciones periódicas
que han desaparecido por falta de recursos.
Cauce
para que el trabajo editorial de las revistas culturales,
garantice espacios a voces y opiniones que tengan un perfil
alternativo, es el Programa de Apoyo a la Edición de
Revistas Independientes del Interior de la República.
Conviene mantenerlo e incrementar de manera realista sus recursos.
Las
alternativas de las revistas culturales independientes son
los cambios que se orientan hacia una sociedad más
justa e integralmente democrática, en lo político,
económico, cultural y social.