El
mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre
que sabe adónde va.
De
Saint- Exupery
Entre otros significados, el año nuevo significa muerte
de lo antiguo y renovación. Comienza un nuevo año
y con él, un mundo de oportunidades se abre ante ti.
Es el momento propicio para que reflexiones internamente sobre
experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para
aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro
mejor.
Si
te detienes por un momento y haces una pausa para mirar hacia
atrás, puedes darte cuenta que te encuentras exactamente
donde te han traído tus acciones pasadas. El ser humano
construye su futuro día a día mediante sus pensamientos,
palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente.
Al estar consciente de esto, quizá empiezas a considerar
la posibilidad de hacer propósitos para el Año
Nuevo. Si no has cumplido los de años anteriores, tal
vez veas esta tradición como un doloroso proceso que
acaba por mermar tu confianza en ti mismo. Sin embargo, puedes
recobrar la esperanza en un mejor futuro si pones en perspectiva
tu experiencia y cobras ánimo.
Cuando
tienes claros tus propósitos de nuevo año y tu
corazón está lleno de entusiasmo (Dios en ti),
tu voluntad se fortalece y te sientes cada vez más capaz
de lograr lo que te propones; y no sólo eso, sino que
también sientes la necesidad de hacer algo por aquellos
que hasta ahora no se han propuesto lograrlo por si mismos,
y comienza entonces un proceso de crecimiento en el cual te
vuelves consciente de que eres dueño de tu destino y
capaz de utilizar tu voluntad en forma cada vez más creativa
y constructiva. A partir de ese momento verás los obstáculos
sólo como situaciones a superar y de las cuales aprender,
el contento se abre paso entre los lamentos, la alegría
vence a la tristeza y la esperanza, la seguridad y la confianza
reinan donde antes se encontraba el temor.
Siempre
puedes escoger entre vivir el mundo como lo conoces o cambiarlo
en el que deseas, la decisión al final es tuya, según
decidas ejercitar tu libre albedrío.
Puedes notar a diario cantidad de personas que fácilmente
logran prácticamente cualquier cosa que se proponen,
algunas veces hasta sin esfuerzo aparente. Si pudieras conversar
con alguna de ellas, podrías darte cuenta que tienen
una visión amplia de la vida, están claros respecto
de que esperan de ella, tienen idea de como obtenerlo, y sus
metas son en general elevadas. La naturaleza de este propósito
puede ser variada y aún cambiar con el pasar del tiempo,
pero indudablemente está allí como una brújula
que dirige el rumbo de sus vidas.
Por
lo anteriormente expuesto puedes darte cuenta que el tener un
propósito claro en la vida es no sólo deseable,
sino realmente necesario si quieres obtener de ella algo más
que el simple trajinar del día a día. Es importante
tomarte un tiempo para ver si vas en la dirección en
que realmente quieres ir, si tienes claro lo que esperas obtener
de la vida, cómo lograrlo, y principalmente si lo que
te has propuesto es lo que realmente deseas.
Una
vez que inviertes un poco de tiempo en satisfacer esta necesidad
interna, te darás cuenta que el propósito principal
de la vida es mucho más amplio de lo que hasta ahora
podrías percibir, que es un propósito que va más
allá de lo aparente. El alcanzarlo se convierte en un
reto individual que te motivará a ser cada día
mejor y a encontrar maneras de mejorar lo que te rodea. Todo
esto te lleva a replantearte tus metas en función de
esta nueva percepción de la realidad por medio de la
cual la vida adquiere un sentido más amplio, vivirla
se vuelve interesante, disfrutarla se convierte en algo natural
y deseable de compartir con cada vez más personas y mejorarla
es simplemente un efecto secundario de tu diario obrar en armonía
con tu nuevo propósito.
Para
plantear tus propósitos del nuevo año necesitas:
Decisión:
Porque toda gran obra ha empezado con un sueño y la actitud
por conquistarlo. Primero tienes que entender que no puede haber
vida sin riesgo; y cuando tú te sientes fuerte, todo
lo demás es secundario, incluso los riesgos. Tienes antes
que nada, que aceptar el reto de ser diferente, de tener por
lo menos la decisión de ir más allá de
tus propios límites y de conquistar lugares que nadie
ha conquistado.
Responsabilidad:
No hay mayor dirigente de tu vida, que tú mismo. Eres
el actor principal y por ende, hay que tomar con valentía,
fortaleza y compromiso las consecuencias de tus actos. No puedes
engañarte pensando que alguien más trabajará
o cambiará por ti. Así como tienes el carácter
para hacer propósitos, deberás tener la responsabilidad
de cumplirlos, sin afectar a nadie, y de la forma más
eficaz posible.
Trabajo:
Hay que romper todas las puertas que creas que están
cerradas. 1% de inspiración y 99% de transpiración.
Sin acción no hay resultados, sin resultados no hay cambio,
sin cambio no hay esperanza en que el mundo puede ser diferente.
Actúa con todo el entusiasmo, la energía y la
fuerza de voluntad posible. Trabaja y pon en marcha todas las
cualidades que te otorgaron, no se pueden quedar dormidas, ahí
no sirven de nada. En lugar de sentarte a ver cómo “se
rompen el lomo” los demás por sobrevivir, ponte
de pie y sé parte activa y presencial de lo que vive
el mundo. Agentes de cambio que sean luchadores incansables,
que actúen y no prometan, es lo que pide Dios y necesita
el mundo.
Si
estas características o motivadores de cambio los haces
vida de tu vida, junto con una esperanza puesta en Dios, muy
probablemente transformarás esas propuestas de año
nuevo, en palpables realidades y tu destino de ser “marionetas”
se tornará a ser arquitectos de la historia: Tu historia.
Cómo plantear sus propósitos:
Establece
sus propósitos como objetivos. La diferencia entre los
objetivos y los buenos deseos es que los primeros son medibles,
realistas y se establecen para ser logrados en un tiempo determinado,
mientras que los buenos deseos son genéricos, vagos y
aparentemente no tienen límite. Te quedas a nivel de
"buenos deseos" cuando dices: "ya no me voy a
enojar”, entonces tu mente tiende a verlo como algo irrealizable.
En cambio, cuando dices: "voy estar contento todo el tiempo",
ves con claridad el final del camino, tanto en cantidad como
en tiempo, y eso te permite enfocar mejor tus esfuerzos.
Define
metas intermedias. Si alguien quiere correr un maratón,
primero puede establecerse como meta el correr cinco kilómetros,
después puede aspirar a correr los diez kilómetros
en un tiempo determinado, cuando lo logre puede aspirar a los
21 kilómetros y así sucesivamente. De esta manera,
el logro de cada meta intermedia te anima a seguir luchando
para llegar al final del camino, pues ves esos avances como
logros concretos.
Hazlo
por escrito. Es difícil acordarte de lo que dijiste hace
un mes. Tu mente te puede jugar tretas haciéndote olvidadizo,
o acomodando tus propósitos al momento emocional que
estas viviendo. Al escribir tus propósitos puedes plasmar
en el papel lo que quieres lograr, el cuánto y el para
cuándo, además puedes leerlos a menudo para recordarlos
o ponerlos en un lugar accesible para tenerlos presentes.
¿Cómo
evaluar resultados?
Califica
tus resultados. De preferencia maneja calificaciones periódicas.
Por ejemplo si tu propósito es: "Dedicar por lo
menos media hora diaria a platicar o a jugar con mis hijos",
todos los días puede calificar tu desempeño y
registrar si dedicaste o no ese tiempo a tus hijos. Estas calificaciones
te dirán si vas por el camino correcto o si tienes que
hacer algunas modificaciones al rumbo.
Haz
evaluaciones trimestrales. Al menos cuatro veces al año,
dedica unos minutos para ver que tan bien has cumplido con tus
propósitos y sobre todo para detectar el porqué.
Si has tenido éxito al saber el porqué, contarás
con elementos para hacer que ese éxito se repita. Si
has fallado, podrás tomar medidas que ataquen directamente
las causas, pero como apenas ha transcurrido un trimestre o
dos todavía tiene tiempo de lograr lo que te propusiste
antes de que termine el año.
Da
reconocimiento a tu esfuerzo. Lograr lo que te has propuesto,
es en sí mismo una fuente de satisfacción, pero
el éxito personal también se puede convertir en
energía impulsora para lograr nuevos éxitos, si
refuerzas ese éxito a través del reconocimiento.
Cuando hayas logrado lo que te propusiste, prémiate.
No se requieren premios sofisticados o caros, sino el hecho
de que tú mismo reconozcas tu éxito, como por
ejemplo: realizar esa actividad que querías llevar a
cabo, cómprate eso que deseabas, haz el paseo de tu agrado,
etc.
Si
pones en práctica estas ideas, sin lugar a dudas sus
propósitos de Año Nuevo tendrán muchas
más probabilidades de convertirse en realidades.
Estas recomendaciones te ayudarán a lograr tus propósitos:
•
Es mejor concentrar tus esfuerzos en un solo objetivo. Asegúrate
que sea una meta que realmente quieres lograr. Divídela
en pasos pequeños y fáciles de lograr. Así
empezarás a progresar hacia tu objetivo sin demora.
•
Comparte tu objetivo con personas cercanas, pero sólo
si tienes la certeza que te brindarán ánimo y
apoyo. Pide que te ayuden a perseverar hasta lograr el éxito.
Entre más personas tengas en tu equipo, mayores tus probabilidades
de éxito.
•
Se ingenioso para recordarte la meta que persigues, ya sea con
una nota pegada a un espejo en la recámara o baño,
un símbolo de su objetivo colgado en la puerta del refrigerador
o una liga floja en un dedo.
•
Para en seco cualquier pensamiento negativo. Si surge alguno,
distráete para no pensar en él ni tan sólo
un segundo. Escoge en su lugar contemplar pensamientos de felicidad
y éxito.
•
Busca algún pensamiento o frase positiva que te inspire.
Dila a ti mismo, como: “Sé que en mi interior está
la sabiduría y la fuerza para lograr mi objetivo. Puedo
lograr todo lo que decida hacer”. Repítelo una
y otra vez con convicción y optimismo.
• Invierte tiempo de manera regular en imaginarte logrando
tu objetivo. Mírate mentalmente en movimiento, a todo
color, como si vieras una película, no una fotografía.
Usa los cinco sentidos para sentir plenamente que llegas a su
meta.
•
Si eres creyente, reza para pedir ayuda, fortalece tu fe y graba
bien en tu interior tu imagen del éxito.
•
Recuerda que tu compromiso es hasta cumplir el objetivo. No
asumas que desistirás, pero estate preparado en caso
de fallar temporalmente. De ser así, tan pronto puedas,
levántate y ¡sigue adelante! No pierdas ni un segundo
en recriminarte. Ten la certeza que ha sido bendecido con el
poder de lograr sus objetivos nobles.
Que
este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía,
unión, felicidad y prosperidad. |