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(15 de mayo de 2005)
 
Alcanzando tus metas // Ernesto Rodríguez Moguel
 
A menudo, quienes vacilan en hacer planes
es porque dudan también en su capacidad de cumplir.
- Michael Levine
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Yo sé que eres un ser único e irrepetible. Sé también que tus sueños son los que te mueven hacia el camino del éxito. Cuando esos sueños están documentados facilita que tus ideas se hagan realidad. Las ideas están en tu mente y muchas veces se distorsionan de acuerdo a tus estados de ánimo tan cambiantes. Lo que sueñas hoy, quizá se enriquezca mañana, pero ¿y si no es así?, ¿entonces qué pasa? Se van deteriorando tus sueños porque no tienes un mapa, un rumbo hacia donde dirigirte o quizá ni una brújula que te indique el sentido, ni los tiempos y las herramientas que usarás en esa aventura.

A partir de ahora a los sueños les llamaremos objetivos. Un objetivo es una expresión que señala lo que queremos ser y no necesariamente es medible. Ahora bien, se deberá diferenciar de la meta; a la meta se le conoce también como objetivo operativo y se trata de un evento futuro que deseamos alcanzar como un paso para llegar al objetivo. La palabra griega meta, significa mas allá, y es un resultado específico que se desea alcanzar. Las metas deben ser medibles y convertirse en objetivos de implementación para las diferentes funciones de tu vida.

Para que te pueda explicar la manera de como plantear tus objetivos, haré referencia de lo que la administración ha usado para dar rumbo a las empresas. Las empresas u organizaciones cuentan, por lo general, con un líder empresarial que lleva las riendas de la empresa, y con una junta directiva que le ayuda a determinar la visión, la misión y los objetivos de la misma. Es común que las dos partes se reúnan cuando hay que tomar una decisión de envergadura. El primero escucha con atención a todos los miembros de su junta antes de tomar una decisión sobre cuáles serán las metas de la empresa y el camino más conveniente para alcanzarlas. Cuando me refiero a las metas estoy indicando a la cuantificación del objetivo, de ese sueño.

En nuestro caso, quiero sugerir que utilicemos un modelo similar para desarrollar tu plan de éxito personal. Imagina que tu mente es como una gran empresa, una planta generadora de ideas, sueños, y un sinnúmero de emociones y deseos. Una de tus responsabilidades más importantes como presidente(a) de esta empresa es invertir suficiente tiempo en planear tu futuro, fijando metas y tomando decisiones acerca de como responder a las circunstancias que enfrentas constantemente.

Imagínate liderando las reuniones de tu empresa, con los siete miembros de tu junta directiva. Cada uno de ellos representa una de las múltiples facetas de tu “ser”: el ser profesional, el intelectual, el espiritual, el familiar, el ser salud y estado físico, el recreativo y el financiero. Cada uno de ellos ha decidido dedicar su vida a proteger, mejorar y desarrollar los diferentes aspectos de la faceta que ellos representan y como podrás darte cuenta, cada uno de ellos busca proyectar sus deseos o intereses, tal vez con cierto egoísmo, como lo más importante de tu vida.

No te extrañe si, por ejemplo, al momento de sentar metas, tu ser profesional quiera que te concentres exclusivamente en tus objetivos profesionales, sin importarle para nada las necesidades de las otras áreas de tu vida. Después de todo, desde su punto de vista, tus metas profesionales deben ser las prioritarias.

De ahí que puedan surgir discrepancias y confrontaciones entre tu ser profesional y tu ser familiar, por ejemplo, quien no puede aceptar ser relegado a un segundo lugar, como consecuencia de tu afán por triunfar profesionalmente. Esta situación de aparente conflicto, se hace aún más difícil si tienes en cuenta que, en el fondo, cada uno de ellos desea tu éxito personal.

Tu trabajo consiste en escuchar a cada uno de ellos y descubrir cuáles son sus metas más ambiciosas y sus quejas y tomar nota, para que, al desarrollar tu plan de éxito personal, todas las facetas de tu “ser” estén representadas allí.

Si lo logras, habrá armonía en tu vida, y verás cómo es posible que todas estas individualidades cooperen y trabajen juntas proveyéndote las herramientas, la energía y la visión para poder vivir una vida plena y feliz. Pero si no escuchas sus voces, es posible que tu plan quede truncado en alguna de las facetas de tu ser y esto te generará continuos conflictos entre ellas.

Es posible triunfar sin sacrificar ninguna de las áreas de nuestro ser. No es necesario sacrificar los momentos libres para la recreación en aras de la profesión, ni se necesita olvidar la relación con la familia para alcanzar un alto nivel intelectual porque se requiere más tiempo para ello.

Recuerda que la felicidad es un producto del éxito, y éste es el resultado de vivir en un estado de constante felicidad. Ignora a quienes afirman que “es imposible hacerlo todo”. Tener una vida balanceada, no sólo es posible, sino que debe ser tu meta más importante si verdaderamente deseas ser feliz.

Para que se te facilite el planteamiento de tus metas deberás seguir con detenimiento estos siete pasos:

Paso 1. Identificación del objetivo(s)
Identifica los objetivos cuidando que estos seas específicos y medibles, además deberás cuidar que sean positivos.

Paso 2. Identificación de los beneficios y los beneficiarios
Ya identificados los objetivos se procede a determinar cuáles serán los beneficios que obtendrás. Al alcanzar metas se estarán dando pasos hacia un mejor estado, ya sea en el nivel familiar, profesional, en el área espiritual, etc. Sea cual fuere el ámbito en el que se establezcan las metas siempre habrán beneficios.

Paso 3. Fijación de límites de tiempo
Adelantados los primeros dos pasos se deben fijar límites de tiempo para la consecución de cada meta. Cuando se establece un determinado lapso de tiempo se está creando sentido de urgencia para realizar las acciones a que haya lugar, es recomendable, en proyectos cortos (máximo 120 días) trabajar sobre una base diaria mientras que en proyectos de mayor duración la base podría ser semanal o quincenal.
Resulta adecuado elaborar cronogramas que permitan dividir las metas en pedazos pequeños, así se cierra la posibilidad de sentir que no se podrá conseguir el objetivo final, ya que se estará trabajando en el día a día por conseguir objetivos más pequeños que sumados permitirán lograr el más importante. Si inicias un proyecto que busca adquirir conocimientos sobre una lengua extranjera, y su duración es de un año y la meta es hablarlo y comprenderlo al cabo de ese año en un 80%. Será menos agobiador si pones metas mensuales sobre el aprovechamiento del lenguaje, así estarás evaluando tu desarrollo constantemente y la posibilidad de desanimarte en la consecución sería menor.

Paso 4. Identificación de los principales obstáculos
Si lo que se quiere es alcanzar metas entonces hay que saber cuáles son los posibles problemas que se podrán encontrar en el camino hacia su consecución, de otro modo no se podrán realizar planes o adelantar estrategias para resolverlos. La mayor parte de las veces después de iniciar tu proyecto te llenas de desánimo. Esto se debe a que no quieres pagar un precio por lo que buscas, y entonces te desanimas con facilidad porque no quieres ni deseas salirte de tu cajita de confort y aplicas la ley del “menor esfuerzo”. Recuerda que todo tiene un precio y que los logros más importantes de la vida se cobran con una factura muy cara, pero bien vale la pena arriesgarse a tomar acción porque los resultados serán sorprendentes cuando se tiene un espíritu combativo hacia el logro de tus metas. Te recomiendo que te arriesgues y que no tengas miedo a los obstáculos después de identificarlos. ¿Qué tal si sí?

Paso 5. Identificación de las habilidades y el conocimiento requerido
Ya que se conocen cuáles son los problemas a enfrentar hay que determinar qué habilidades y conocimientos habrán de poseer para llevar a cabo el proyecto, no tienes que ser un experto en todas las áreas, lo que si tienes que tener es la habilidad para encontrar diferentes alternativas que necesitas y la capacidad para identificar qué habilidades y conocimientos son requeridos. Recuerda que existe “una y mil maneras de llegar a la meta”.

Paso 6. Identificación de individuos con las cuales se facilitará el logro de tus metas
Si se acude a la gente apropiada se encontrará la solución adecuada. De acuerdo al tipo de meta planteada, tendrás que recurrir a diferentes personas que te brindarán apoyo, porque recuerda que nada se puede solo, sin embargo es tu responsabilidad lo que hagas con tu vida hacia el logro de tus metas. Pregúntate siempre: ¿Si no yo quién? ¿Si no hoy cuándo?

Paso 7. Desarrollo del plan de acción
Las metas no se conseguirán con el simple hecho de determinarlas específicamente o sabiendo cuáles son las barreras a franquear, se alcanzarán si se ejecuta un plan de acción juicioso paralelo a un cronograma. Muchas de las tareas a adelantar deberán fraccionarse en estos siete pasos y se convertirán en pequeños objetivos, la verdad es que el plan de acción es el trabajo diario bajo unas condiciones de planeación previa que contemplen desde las labores a desarrollar, el tiempo que se les dedicará, hasta las contingencias que se puedan presentar y sus posibles soluciones.

 
Fuente: Texto enviado por el autor