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(24 de julio de 2005)
 
 

Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.

Benjamín Franklin

 

Uno de los problemas más frecuentes en las familias es cuando los hijos ya han dejado la infancia y tienen su primer amor. Ahí empieza el calvario de algunos padres y a vivir una serie de preocupaciones que sin la buena fe y sin conocimiento, pueden llevarlos a cometer errores que sus hijos pagarán muy caro.

Suele suceder con frecuencia que los papás opinen negativamente acerca de las amistades y/o noviazgos de los hijos. Las razones que dan cuando alguien no les cae para sus hijos, tienen que ver con sus propios gustos, valores y sobre todo con las expectativas que tienen de que sus hijos se relacionen y se vinculen afectivamente con personas que estén en una mejor posición social, cultural y económica o por lo menos igual a la que tienen. Esto es válido como aspiración, más no como condición para rechazar injusta y discriminadamente a personas que puedan valer la pena.

A veces tienen razón (cuando rechazan a alguien por flojo, alcohólico, drogadicto, inestable, comprometido previamente con alguien más, con antecedentes de conducta delictiva, etc.). A veces no tienen razón (cuando rechazan a alguien por juicios de valor subjetivos: moreno o negro, feo, bajito de estatura, obeso, pobre, de familia desconocida, de posición social baja, etc.). Les sugiero que se fijen muy bien con quién andan nuestros hijos y luego tomen decisiones al respecto.

Cuando los padres viven de cerca la problemática del noviazgo de los hijos, se enfrentan a una realidad completamente alejada del concepto correcto del noviazgo; por esta nueva relación de sus hijos, se sienten amenazados y temen que ante la primera experiencia de enamoramiento, sus “niños” no puedan resistir las presiones a las que se ven expuestos y cedan ante las “tentaciones” del noviazgo. Algunos padres todavía piensan que sus hijos están muy pequeños y que no pueden tomar ninguna decisión solos, sin la ayuda de ellos. Las medidas así tomadas, la mayoría de las veces, están enfocadas hacia las necesidades de los padres por satisfacer sueños que ellos no lograron. Si la decisión está fuera de los deseos reales de los hijos, esto traerá una serie de consecuencias que pueden llevarlos al fracaso en su vida en pareja en la edad adulta. Aunado a esto, algunos padres se entrometen demasiado en el noviazgo y tal parece que es noviazgo de cuatro. Les pido a ustedes papás que aunque tengan muchas tentaciones de hacerlo, se mantengan al margen de la nueva experiencia de sus hijos, sin descuidarlos y proporcionándoles orientación adecuada que contenga valores familiares.

En la actualidad es bien sabido que las relaciones de intimidad entre hombres y mujeres jóvenes se dan a edades más tempranas y si no sabemos manejar las situaciones adecuadamente, quizá tendremos hijos precozmente frustrados. Durante la pubertad los jóvenes buscan una imagen idealizada del amor y del sexo, y además sienten que ello los afirma como adultos, y esto es peligroso. Desde niños han observado a través de los medios de comunicación y de los casos de la vida real, que en su mayoría los adultos forman parejas, y ellos por el deseo de llegar a la adultez, también desean tener una pareja, e incluso en ocasiones tienen comportamientos de intimidad sexual para los que no están preparados, porque todavía no alcanzan un crecimiento, conocimiento y maduración personal.

Ciertos jóvenes planean utilizar a otra persona para lograr una experiencia sexual, sin importarles sus sentimientos ni el daño que le puedan causar, ya que consideran que a esta edad existe una gran vulnerabilidad. Otros mas, por sugerencias de su grupo de amigos, de la sociedad y a veces hasta de su familia, se ven presionados a tener un noviazgo, pues sienten que si no cumplen lo esperado a su edad, serán rechazados. Todas estas actitudes contribuyen a deformar la esencia del noviazgo, cuyo fin es el posible matrimonio.

Los padres nos encontramos ante el dilema importante al constatar que la mayoría de la información proporcionada en la escuela sobre educación sexual de que disponen los jóvenes ofrecen soluciones a corto plazo y algunas veces no se está de acuerdo porque no van con los valores familiares porque sólo buscan prevenir las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados, y no precisamente educar en los valores de la sexualidad humana para un futuro ya inminente; tratan de evitar las consecuencias naturales del uso del sexo, sin darse cuentan que con ello están formando personas egoístas e irresponsables.

Pero la educación en valores empieza en casa. Cuando tus hijos lleguen a esta edad es conveniente que platiques con ellos y repacen los valores familiares que de alguna manera refuerzan la relación que tus hijos pudieran empezar.

Pero ustedes padres necesitan estar bien informados de lo que el noviazgo es e implica: El noviazgo es algo natural, no se escandalicen y confundan los sentimientos de sus hijos. Entiendan que es un ritual en el que hombres y mujeres experimentan sus sentimientos amorosos hacia el otro sexo y es una oportunidad para aprender a reconocer intereses y deseos individuales. En este juego los jóvenes tratan de ensayar su identidad sexual y sus futuros roles.

El noviazgo se inicia con la frescura de la edad, algunas veces de forma meditada y otras espontáneas, pero no carece de riesgos y temores para los jóvenes, porque expone su personalidad. El noviazgo tiene diferentes momentos, la etapa de atracción y encantamiento, pasando por la amistad, donde se empiezan a vivir sentimientos de intimidad, cercanía y se definen las normas y los alcances de la relación; y finalmente los rituales (una flor, una frase, un beso robado, etcétera) que dan inicio al noviazgo. Los jóvenes se enamoran, se vuelven románticos, e idealizan y buscan la cercanía constante. Con el tiempo esta etapa concluye porque no cumple con las expectativas y se termina la relación amorosa; o se trasforma en un compromiso de mayor duración que finalmente los puede llevar al matrimonio. Existe muchos tipos de noviazgo, algunos se viven como un juego, otros son más cercanos y profundos.

Recomendaciones para que sus hijos tengan un verdadero noviazgo:

1. Esperen la edad adecuada. El 75% de las parejas, que inician una relación amorosa a una edad muy temprana, van al fracaso. Que ellos entiendan de alguna manera que tienen que contar con una edad en la cual tengan la capacidad de tomar decisiones. La edad depende de la madurez de los hijos.
2. Incrementen la autoestima de sus hijos. Si una jovencita se quiere conseguir a un príncipe, ella misma debe ser una princesa; y si un joven se quiere conseguir a una princesa, él primero tiene que ser un príncipe. Si quiere conseguir para él o ella a alguien que valga la pena, primero deben valer la pena.
3. Fomenten la amistad a nivel de grupo de amigos. Es importante a esta edad el sentido de pertenencia. Pertenecer a un grupo de amigos les da seguridad y aumenta de alguna manera su autoestima.
4. Cultiven la amistad a nivel personal. Para hacer una buena elección, escogerán a una persona para compartir con ella y conocerla. Inicia el proceso de enamoramiento.
5. Si el noviazgo no funciona, enséñales a no frustrarse. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos la gente se enamora y después conoce a la persona de quien se enamoró, y resulta experimentando decepciones. A raíz de las decepciones se puede cambiar el enfoque a algunas opiniones son: si son hombres, algunas veces se llega a la conclusión que "todas las mujeres son iguales". Y si son mujeres "todos son lobos de la misma loma", "ya no creo en los hombres, todos son iguales". En mis conferencias siempre he dicho lo siguiente: "La mayor parte de gente, primero salta y después se da cuenta en dónde cayó. Lo ideal sería que antes de saltar, nos fijemos primero en donde vamos a caer".
6. Primero los valores familiares y personales. Enséñeles a vivir con valores y deje de temer de sus malas decisiones.
7. Déles la libertad y la confianza suficiente. Es importante que tus hijos sientan que tienen el apoyo de los padres. Esto les da fuerza para la toma de decisiones.
8. Cultiven el arte de la comunicación. Platiquen frecuentemente y dales confianza para que les cuenten sus preocupaciones. Ayuden a sus hijos a analizar los problemas y a darles alternativas de solución. No se entrometan.
9. Amor es lo primero. Oriéntenlos para que vivan el noviazgo en un ambiente de amor y respeto.

 
Fuente: Texto enviado por el autor