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(11 de septiembre de 2005)
 
El sentido de la vida // Ernesto Rodríguez Moguel
 

Todo aquel que tiene una razón de vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo

Friedrich Nietzche


Una de las más interesantes aventuras que se nos presentan en la vida es encontrarle sentido. Si, es correcto, la vida tiene sentido, pero te corresponde a ti encontrarle el sentido individual que te permitirá aprovechar al máximo la travesía por este mundo.

Se trata de encontrar las respuestas particulares a las preguntas: ¿de qué se trata la vida?, y ¿qué vine a hacer aquí? Se trata de respuestas particulares porque necesitas respuestas que te sirvan, es decir, a cada ser humano le toca encontrar sus propias respuestas, a cada cual le toca descubrir su propia verdad. Lo que es útil para ti puede no tener sentido para otro, y lo que es significativo para este último puede carecer de valor para el primero.

Tal vez al plantearte estas preguntas por primera vez podrían parecerte como algo fuera de tu alcance, y reservado exclusivamente para los grandes filósofos. Pero, los más grandes filósofos comprendieron que esta es una tarea individual, lo cual se encuentra demostrado en la ancestral frase "Conócete a ti mismo"; con la cual lejos de pretender tener las respuestas para toda la humanidad, incentivaban a cada individuo a encontrar su verdad. Aunque el hecho de encontrarle sentido a la vida no es enseñado en la escuela, es de gran importancia para lograr una vida satisfactoria en todos los sentidos. Pues al vivir una vida sin verdadero sentido, cualquier cosa que se hace carece de significado y no se obtiene ninguna satisfacción real.

Lo anterior potencialmente podría hacerte sentir vacío y darte la sensación de estar solo. Esto a su vez podría colocarte en una situación de "estar buscando algo y no saber qué es".

Carencia de Sentido

La creencia sobre "evitar el dolor y conseguir el placer" está muy difundida en la actualidad como el supuesto principal motivador de la actividad humana. Esto se entiende si comprendes que vives en un mundo en el cual la población aumenta continuamente, y competir por trabajo, pareja, riqueza y estatus social se considera la norma. De aceptar lo anterior, en vez de desarrollar tus talentos a niveles asombrosos de los cuales eres capaz, preferirías quizá estar comparándote continuamente a otros. Y de hacerlo, difícilmente emprenderías las tareas que te brindarían satisfacción en la vida.

Es un hecho que un porcentaje de las personas que habitan este planeta no saben por qué están vivas, y ni siquiera piensan en ello. Aun así, una vida sin sentido se hace poco llevadera al pasar el tiempo. Es por eso que muchas personas se encuentran en situaciones no deseadas después de retirarse, que los desempleados se sienten deprimidos, y aun los ricos y famosos se sienten infelices.

La Trampa

Encontrarle sentido a la vida es de vital importancia, pues de otra manera podrías ser presa fácil de los falsos sentidos. De no ocuparte en encontrar el sentido de tu propia vida, podrías sentir un vacío en tu interior. En ese caso existirías, pero no sabrías por qué, o para qué. Y esto es algo que te toca resolver por tus propios medios, pues nadie puede decirte cual es el propósito de tu existencia humana, mucho menos cómo realizar el máximo de tu potencial. Para eso tienes primero que conocerte. Recuerda que un vacío siempre es llenado, el Universo no permite carencias. En ausencia de un verdadero sentido y propósito en la vida, encontrarás alguna otra cosa con que llenar ese supuesto "vacío", y al hacerlo le estarás dando la espalda (aunque sólo momentáneamente) a tu impulso interior, que te motiva a buscar dentro de nosotros mismos las respuestas. Por el contrario, eliges algún falso sentido y lo expandimos hasta creer que llenas tu vida, de esta manera decides creer que no necesitas ocuparte de encontrarle sentido a tu existencia. Eso te hace sentir más cómodos, al menos por un rato. Pero, ¿cuáles son estos falsos sentidos que mencioné? En realidad pueden ser tantos y tan variados como personas existen en este planeta. Veamos. Una persona podría elegir crear sentido en su vida por medio de la obtención de riquezas, y comenzar así una carrera que le brinde poca satisfacción, con la cual no se identifica internamente, y que termina haciéndole desear estar en otro lugar haciendo algo diferente. Otra persona podría intentar llenar "el vacío" por medio de las relaciones y sus consecuentes obligaciones y responsabilidades. Puesto que esta persona inicia estas relacionas buscando fuera de si misma las respuestas que lleva dentro, las mismas se ocupan de señalarse de diferentes maneras, principalmente por medio de una creciente incomodidad e insatisfacción, que ese no es el camino a seguir.

Aunque las relaciones pudieran ser frustrantes, esta persona podría iniciar un círculo de salir de una para entrar en otra, sólo porque cree que representan su sentido y propósito, de hecho, prácticamente cualquier proyecto que iniciemos en la vida podría tener el potencial de generar falso sentido, a menos que encaremos primero lo concerniente a nuestra existencia fundamental. Por ejemplo, en casos como: ese proyecto en el cual trabajó tanto no dio frutos, esa relación en la cual creyó tanto no resultó a pesar de sus mayores esfuerzos, esa inversión importante que hizo le dejó sin ganancias ni capital.

Cada una de estas situaciones, y muchas otras en la vida, podrían hacerle preguntarse en qué consiste la vida. En realidad es de poca utilidad preguntarse ¿por qué no dieron frutos estos proyectos?, lo que si sería significativo es preguntarse ¿por qué se involucró en ellos en primer lugar?, y ¿qué esperaba lograr al hacerlo? Es sólo cuando todas las actividades que realizamos encajan en nuestro plan de vida que podemos obrar coherentemente, y crear un sentido amplio que nos permita manifestar lo que realmente somos.

En caso de no tener un plan de vida, tus actividades diarias podrían convertirse en ese plan, y así hacerte vivir la ilusión de que le dan sentido a tu vida cuando la realidad es otra, no le brindan más que un sentido fraccionado. Tal vez ocupen tus pensamientos y acciones, pero no pueden brindar total satisfacción.

Encontrando Sentido

1. Encontrarle sentido (tu sentido) a la vida es una aventura fascinante. Significa creer realmente que te has manifestado y continúas haciéndolo por un propósito elevado, un propósito que sólo tú podrías vislumbrar y lograr.

2. Una vez comprendido esto, dedicarte a encontrar ese propósito es la elección natural. El camino podría tener altos y bajos, tal vez tengas que admitir que la causa de tu situación actual es haber elegido un substituto barato (algún falso sentido) y haberlo colocado como tu principal meta, o deshacer un camino andado para retomar el propio, pero al final las recompensas superan con creces toda la dedicación invertida.

3. Independientemente del punto de partida, la creación de tu plan de vida es esencial. Cada uno de nosotros necesita encontrarle sentido a su vida, saber por qué estamos aquí.

4. Una vez establecido este plan, tus actividades y proyectos emergen de él y son coherentes con él. De esta manera tus acciones adquieren sentido y tomas consciencia de tu capacidad de crear tu realidad a voluntad.

5. Al reconocer todo esto tomas consciencia de que el sentido de la vida tiene que ver con asumir la responsabilidad de tu vida y lo que ocurre en ella, con convertirte en creador de tu vida en lugar de ser simple observador pasivo, y que te encuentras aquí para un propósito único, que sólo tú puedes realizar.

Tienes las herramientas para dirigir tu vida y manifestar ese propósito en tu realidad diaria sólo te resta pensar que algo tan grande podría manifestarse a partir de dos sencillas preguntas: ¿de qué se trata la vida?, y ¿qué viniste a hacer aquí?

 
Fuente: Texto enviado por el autor