"Perdonar
es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante
fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar."
Gandhi
¿Te
has preguntado alguna vez lo importante que es deshacerte
de la carga del pasado, dejar lo negativo en el olvido y perdonar
a otros y a ti mismo? Si no eres capaz de perdonar estarás
llevando una carga innecesaria a lo largo de tu vida y creo
que serías injusto contigo mismo, que te lastimaras
constantemente sin misericordia.
¿Qué
significa perdonar?
Perdonar
no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. Perdonar
no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación
exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan
de nuevo. El perdón es la respuesta moral de una persona
a la injusticia que otra ha cometido contra ella. Uno puede
perdonar y sin embargo no reconciliarse, como en el caso de
una esposa continuamente maltratada por su pareja.
Pedir
perdón no es lo mismo que disculparse, porque disculparse
es excusar los motivos por los cuales uno ejecutó una
acción con el objeto de que la persona afectada por
ella pueda comprenderla. Pedir perdón es asumir la
totalidad de nuestra falta, con toda ella, y sentir todo el
mal que produjo, decir que aunque no puedas del todo repararla,
te produjo dolor la acción, lo sientes, estás
arrepentido, y quieres de vuelta procurar lo bueno. La estatura
humana del perdón por ello es mucho más alta
y propia de los grandes, y necesaria en los cristianos porque
hemos sido perdonados desde antes de existir, y así
como perdonemos se nos perdonará.
Pedir
perdón por una mala acción es la forma más
poderosa de demostrar nuestra humildad y honestidad. Sería
interesante que hoy recordaras a aquellas personas con las
cuales mantienes una enemistad por culpa tuya. ¡Reconcíliate
con ellas con palabras fáciles y honestas. Hay una
frase increíble que te ayudará a pensar: “El
perdón de las flores es tan bonito que llegan incluso
a perfumar a aquél que las aplasta con la mano".
Perdonar
no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la
herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso,
sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta
que has perdonado.
El
perdonar te permite liberarte de todo lo soportado para seguir
adelante. El perdón opera un cambio en tu corazón.
Debes ponerle fin al ciclo del dolor por tu propio bien y
por el bien de las futuras generaciones, es un regalo que
deberás proporcionarles a tus hijos.
El
perdonar no borra el mal hecho, no quita la responsabilidad
al ofensor por el daño realizado ni niega el derecho
a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Tampoco
le quita la responsabilidad al ofensor por el daño
hecho. Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo
tú mismo puedes hacer. Paradójicamente, al ofrecer
tu buena voluntad al ofensor, encontrarás el poder
para sanarte. Al ofrecer este regalo a la otra persona, tú
también lo recibes.
¿Por
qué perdonar?
Las
personas que han sido profunda e injustamente heridas pueden
sanar emocionalmente perdonando a su ofensor. ¿Quieres
ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser
feliz toda la vida? Perdona. Perdonar no es una decisión
que se toma de la noche a la mañana, pero sí
puede convertirse en una actitud para toda la vida con beneficios
como:
•
No molestarse por la actitud de los demás o situaciones
poco importantes.
•
Habilidad para comprender acontecimientos futuros y perdonar.
•
Mayor autoestima, seguridad y valoración de sí
mismo.
•
Capacidad para reconocer y perdonar sus propios errores.
•
Ser un buen oyente y estar en capacidad para orientar a otras
personas en situaciones similares. Humildad y paz interior.
•
Menos posibilidades de trastornos emocionales como neurosis,
depresiones, ansiedad, adicciones, anorexia o, físicas
como artitris, estreñimiento, ataques al corazón,
gastritis, úlceras, etcétera.
• Capacidad para manejar emociones y sentimientos.
Los primeros pasos hacia el perdón.
A
menudo una mujer que ha sido víctima de maltratos físicos
o emocionales durante mucho tiempo, siente ira contra sí
misma por todo lo que permitió que le sucediera. La
primera persona a quien ella debe perdonar es a sí
misma. Para poder perdonar a su agresor, la víctima
debe comprender que lo sucedido fue una ofensa. Debe reconocer
que ella es tan valiosa como todas las demás personas,
y que sus necesidades y sentimientos son importantes. Si intenta
perdonar antes de valorarse, su perdón no será
apropiado. Hasta que la víctima comprenda el valor
que tiene como persona, no se respetará a sí
misma.
Desde
el punto de vista psicológico, hay tres formas básicas
de lidiar con la ira: primero: Negarla. Segundo: Expresarla
de muchas maneras mientras pretendemos que no estamos ofendidos.
Tercera: Perdonar.
Estos
son los pasos para perdonar:
1.
Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida.
La persona puede estar deprimida sin saber por qué,
hasta que descubre la causa, oculta por muchos años
o sólo por horas.
2.
Reconocer la fuente de la herida, y descubrir el porqué.
3.
Elegir perdonar. Aunque haya base para la ira y la venganza,
no se elige eso, sino perdonar. Y no tiene que ser sólo
por motivos religiosos, sino también por instinto de
conservación: le va a hacer bien psíquica y
físicamente.
4.
Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos
ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos
que es un ser vulnerable, probablemente con heridas.
Debemos
liberarnos del dominio que la persona que nos ha herido ejerce
todavía sobre nosotros mediante nuestro odio. Perdonar
libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin
recurrencias constantes al pasado doloroso.
No dudes en hacerlo
1.
Cuestiona tu actitud para desbloquear tu mente, cambiar su
posición y abrirse a la idea del perdón.
2. Si acostumbras sentirte herido por pequeñeces, determina
por qué surge el malestar. Tal vez descubras que no
vale la pena el enojo.
3. Ve las cosas desde afuera, no insistas en el papel de víctima
y observa tu caso como si se tratara del de un amigo.
4. Si reconoces que tú eres quien tiene mayor culpabilidad,
no te quedes con la molestia, perdónate a ti mismo
y después explica tu situación a la otra persona.
5. Considera la existencia de una fuerza superior, con la
cual es posible vencer cualquier dolor, renovarse interiormente
y seguir adelante.
No
insistas
1.
No luches contra la realidad, ya no puedes cambiar las cosas
que sucedieron ayer, pero tienes un presente que puedes modificar
y un futuro con nuevas oportunidades.
2. No culpes a los demás por sus reacciones. Si te
consideras ofendido, no seas tú quien responda saliéndote
de tus casillas.
3. No te auto engañes insistiendo estar en la posición
correcta y creyéndote todas tus ideas, porque podrías
caer en prejuicios, temores escondidos o caprichos.
4. No enjuicies a los demás presumiendo tener capacidad
para analizar la situación y los personajes.
5. No te quedes con sentimientos negativos en tu interior
porque éstos se acumulan y el daño es mayor.