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(9 de octubre de 2005)
 
Lo pasado pasado // Ernesto Rodríguez Moguel
 

"Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar."

Gandhi

¿Te has preguntado alguna vez lo importante que es deshacerte de la carga del pasado, dejar lo negativo en el olvido y perdonar a otros y a ti mismo? Si no eres capaz de perdonar estarás llevando una carga innecesaria a lo largo de tu vida y creo que serías injusto contigo mismo, que te lastimaras constantemente sin misericordia.

¿Qué significa perdonar?

Perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan de nuevo. El perdón es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido contra ella. Uno puede perdonar y sin embargo no reconciliarse, como en el caso de una esposa continuamente maltratada por su pareja.

Pedir perdón no es lo mismo que disculparse, porque disculparse es excusar los motivos por los cuales uno ejecutó una acción con el objeto de que la persona afectada por ella pueda comprenderla. Pedir perdón es asumir la totalidad de nuestra falta, con toda ella, y sentir todo el mal que produjo, decir que aunque no puedas del todo repararla, te produjo dolor la acción, lo sientes, estás arrepentido, y quieres de vuelta procurar lo bueno. La estatura humana del perdón por ello es mucho más alta y propia de los grandes, y necesaria en los cristianos porque hemos sido perdonados desde antes de existir, y así como perdonemos se nos perdonará.

Pedir perdón por una mala acción es la forma más poderosa de demostrar nuestra humildad y honestidad. Sería interesante que hoy recordaras a aquellas personas con las cuales mantienes una enemistad por culpa tuya. ¡Reconcíliate con ellas con palabras fáciles y honestas. Hay una frase increíble que te ayudará a pensar: “El perdón de las flores es tan bonito que llegan incluso a perfumar a aquél que las aplasta con la mano".

Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado.

El perdonar te permite liberarte de todo lo soportado para seguir adelante. El perdón opera un cambio en tu corazón. Debes ponerle fin al ciclo del dolor por tu propio bien y por el bien de las futuras generaciones, es un regalo que deberás proporcionarles a tus hijos.

El perdonar no borra el mal hecho, no quita la responsabilidad al ofensor por el daño realizado ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Tampoco le quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho. Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo tú mismo puedes hacer. Paradójicamente, al ofrecer tu buena voluntad al ofensor, encontrarás el poder para sanarte. Al ofrecer este regalo a la otra persona, tú también lo recibes.

¿Por qué perdonar?

Las personas que han sido profunda e injustamente heridas pueden sanar emocionalmente perdonando a su ofensor. ¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona. Perdonar no es una decisión que se toma de la noche a la mañana, pero sí puede convertirse en una actitud para toda la vida con beneficios como:

• No molestarse por la actitud de los demás o situaciones poco importantes.

• Habilidad para comprender acontecimientos futuros y perdonar.

• Mayor autoestima, seguridad y valoración de sí mismo.

• Capacidad para reconocer y perdonar sus propios errores.

• Ser un buen oyente y estar en capacidad para orientar a otras personas en situaciones similares. Humildad y paz interior.

• Menos posibilidades de trastornos emocionales como neurosis, depresiones, ansiedad, adicciones, anorexia o, físicas como artitris, estreñimiento, ataques al corazón, gastritis, úlceras, etcétera.

• Capacidad para manejar emociones y sentimientos.


Los primeros pasos hacia el perdón.

A menudo una mujer que ha sido víctima de maltratos físicos o emocionales durante mucho tiempo, siente ira contra sí misma por todo lo que permitió que le sucediera. La primera persona a quien ella debe perdonar es a sí misma. Para poder perdonar a su agresor, la víctima debe comprender que lo sucedido fue una ofensa. Debe reconocer que ella es tan valiosa como todas las demás personas, y que sus necesidades y sentimientos son importantes. Si intenta perdonar antes de valorarse, su perdón no será apropiado. Hasta que la víctima comprenda el valor que tiene como persona, no se respetará a sí misma.

Desde el punto de vista psicológico, hay tres formas básicas de lidiar con la ira: primero: Negarla. Segundo: Expresarla de muchas maneras mientras pretendemos que no estamos ofendidos. Tercera: Perdonar.

Estos son los pasos para perdonar:

1. Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida. La persona puede estar deprimida sin saber por qué, hasta que descubre la causa, oculta por muchos años o sólo por horas.

2. Reconocer la fuente de la herida, y descubrir el porqué.

3. Elegir perdonar. Aunque haya base para la ira y la venganza, no se elige eso, sino perdonar. Y no tiene que ser sólo por motivos religiosos, sino también por instinto de conservación: le va a hacer bien psíquica y físicamente.

4. Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos que es un ser vulnerable, probablemente con heridas.

Debemos liberarnos del dominio que la persona que nos ha herido ejerce todavía sobre nosotros mediante nuestro odio. Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.


No dudes en hacerlo

1. Cuestiona tu actitud para desbloquear tu mente, cambiar su posición y abrirse a la idea del perdón.
2. Si acostumbras sentirte herido por pequeñeces, determina por qué surge el malestar. Tal vez descubras que no vale la pena el enojo.
3. Ve las cosas desde afuera, no insistas en el papel de víctima y observa tu caso como si se tratara del de un amigo.
4. Si reconoces que tú eres quien tiene mayor culpabilidad, no te quedes con la molestia, perdónate a ti mismo y después explica tu situación a la otra persona.
5. Considera la existencia de una fuerza superior, con la cual es posible vencer cualquier dolor, renovarse interiormente y seguir adelante.

No insistas

1. No luches contra la realidad, ya no puedes cambiar las cosas que sucedieron ayer, pero tienes un presente que puedes modificar y un futuro con nuevas oportunidades.
2. No culpes a los demás por sus reacciones. Si te consideras ofendido, no seas tú quien responda saliéndote de tus casillas.
3. No te auto engañes insistiendo estar en la posición correcta y creyéndote todas tus ideas, porque podrías caer en prejuicios, temores escondidos o caprichos.
4. No enjuicies a los demás presumiendo tener capacidad para analizar la situación y los personajes.
5. No te quedes con sentimientos negativos en tu interior porque éstos se acumulan y el daño es mayor.

 
Fuente: Texto enviado por el autor