Haz
aquello que sea lo
mejor que haya que hacer.
Marco
Tulio Cicerón
Es
común en las familias que se manifiesten frecuentemente
conflictos leves y que se sienta que son incontrolables por
no saber cómo manejarlos. Recuerda que las actitudes
pueden ser modificadas y cuando se es consciente de que ciertas
actitudes están causando daño ya sea a terceras
personas como a ti mismo, es el momento de hacer un alto y cambiarlas
por actitudes que capitalicen el problema y te hagan crecer.
Una de las actitudes que más daño hace es el coraje,
pues te puede llevar ante un problema a horizontes nunca deseados
dentro de la familia.
El
manejo del coraje no es el proceso de evadirlo, de ocultarlo
ni de suprimirlo. Es todo lo opuesto, es la utilización
de tus recursos mentales para lograr que el coraje te ayude
y no te destruya. La sociedad está repleta de modelos
inadecuados que ejemplifican estilos distorsionados de canalizar
el coraje, de los cuales el sarcasmo y la soberbia, ante la
irritación, parecen estar de moda.
El
primer requisito en el manejo y control de la molestia, sea
leve o intensa, es la capacidad de concienciación, de
auto-percepción, o la de entrar en contacto contigo mismo.
Cuando tú no estás consciente de que estás
molesto, te conviertes en esclavo de tu rabia. Al crear conciencia
de que estas molestos, aumentas el poder de controlar la furia
y de evitar que ésta te controle.
Es
comparable el coraje con el acto de cruzar a pie una intersección
sumamente transitada. El estar alerta es la clave del éxito.
En este ejemplo el objetivo es llegar al otro lado de la ancha
avenida, sano y salvo. Veamos algunas técnicas:
Técnica de la pecera
Esta
técnica, una vez que se domina, se puede utilizar en
el hogar, en el trabajo, en la escuela, en el centro comercial,
en la carretera, y hasta jugando. La misma consiste en detenerte
por unos instantes y observarte a ti mismo en la "interacción"
(sinónimo de discusión en este caso) que estás
sosteniendo con la otra persona. De cierta forma te metes a
ti, a la otra persona y a la situación dentro de una
pecera gigantesca e imaginaria, al mismo tiempo que te paras
frente a la pecera a observar lo que está ocurriendo
dentro de ella. Es como estar en dos lugares o instancias a
un mismo tiempo. Te conviertes en protagonista de un mini-drama
y espectador a la vez. Te escuchas. Te observas. Esto te permite
"estudiar" tres aspectos de tu conducta. Lo que dices,
lo que piensas y lo que haces.
Lo que dices-Comunicación externa
La
técnica de la pecera te deja "escuchar" tu
parte del dialogo en la "interacción" y te
enseña poco a poco a preguntarte cuánto tú
contribuyes a la rabia del "otro". Te ayuda a estar
más consciente de cómo el volumen, tono, ritmo,
e intensidad de tu voz contribuye a encender la llama.
Lo
que piensas-Comunicación interna
La
técnica de la pecera te hace "escuchar" tu
diálogo interno, tu conversación privada. "Escuchar
tu pensamiento" es la forma tal vez más fácil
de aprender a entrar en contacto con tus sentimientos, intenciones
y errores de pensamiento. Con esta herramienta puedes a lo mejor
descubrir que debajo de la rabia hay otras emociones no ventiladas,
tales como el sentirse ofendido, abandonado, avergonzado, culpable,
frustrado, fracasado, deprimido, irritado, etc.
Lo
que haces-Comunicación no-verbal
Ya
sabemos que más del 80% de la comunicación se
envía a través de señales no-verbales.
El observarte desde afuera de la pecera te ayuda a captar tus
gestos faciales, tu postura, tu boca, tus ojos en llamas, tus
manos temblorosas, en son de ataque. Es la misma técnica
que utilizas para "estudiar" a tus familiares, a tus
amigos, y a tus compañeros de trabajo. Lo que posiblemente
te ha ayudado a ganarte el título de "psicólogo
de la vida". Existen una diversidad de otras estrategias
que nos ayudan a expresar y manejar el coraje de forma constructiva,
pero por falta de espacio nos limitaremos tan sólo a
mencionar algunas: Respiración profunda, relajamiento
escalonado, re-estructuración del pensamiento, análisis
de circunstancias, psicoterapia, sentido del humor, registros
de incidentes de corajes, auto-hipnosis, desensibilización
sistemática, la técnica de la silla vacía.
La gran mayoría de estas técnicas requieren la
intervención de un experto debidamente adiestrado.
Mientras
tanto ¿qué hago con mi coraje?
No
importa si te molestas por tus propias razones o por que otro
te "saca el monstruo". Tú siempre tienes la
opción de decidir cuán intenso va ser tu coraje,
cuánto tiempo te va a durar, y qué vas a hacer
con ese coraje. ¿Vas a reprimirlo? ¿Te gustaría
hacer un berrinche, tipo niño de 5 años, pero
versión de adulto? ¿O ofenderlo para que le duela?
¿O te gustaría expresar tu coraje de forma positiva,
directa y constructiva? De ti depende.
Recuerda
sentir y expresar coraje no es malo, es por lo contrario altamente
deseable. Lo que debe preocuparte es si te ocurre con excesiva
frecuencia, perdiendo el control verbal y emocional a la menor
provocación, y dejando lastres de sangre, heridas que
no cicatrizan y una sensación de soledad e incomodidad
interna que no se mitiga con nada. Si tu coraje te domina a
ti, en vez de tú a él, busca ayuda. ¡Ahora!
¡Hoy!
Tips para el manejo del coraje:
•
Pensar de manera lógica y racional.
• Desafiar creencias erróneas sobre la ira.
• Minimizar el pensamiento distorsionado
• Desarrollar un nivel alto de autoestima y auto aceptación.
• Identificar sensaciones y emociones que han sido “tabú”
en el pasado y abordarlos directamente.
• Aprender a desprenderse de los resentimientos.
• Detenerse y serenarse.
• Identificar la fuente de su ira.
• Verificar para comprobar si su ira es inadecuada.
• Emprender una acción positiva. |