Situada
al norte del estado de Campeche, la ciudad de Calkiní
siempre ha sido motivo de orgullo de propios y extraños.
De su seno han salido hombres y mujeres que han sabido poner
muy en alto el nombre de esta patria chica. Su enorme y generoso
corazón ha dado hospitalidad a miles de hermanos que
la han adoptado como su tierra de nacencia.
Los
hijos de Calkiní se encuentran regados por todo el
territorio nacional e internacional. La mayoría de
ellos, impartiendo conocimientos en las aulas; otros, trabajando
en diferentes manualidades u oficios, pero llevando siempre
en el corazón al pueblo de sus amores.
Es
difícil olvidar a Calkiní, lugar de magia y
reencuentro, donde nuestros padres y abuelos supieron transmitirnos
el inmenso amor y respeto que ellos profesaron por esta tierra,
donde mitos y tradiciones se hacían realidad en nuestras
mentes: La Ixtabay -con su larga cabellera- y el huay chivo
nos hacían temblar de miedo; sus fiestas tradicionales,
en sus numerosos barrios, le dan a Calkiní el toque
mágico que muchas ciudades envidian.
La
hospitalidad de los calkinienses es a toda prueba. Los centros
educativos y sociedades culturales han sido la parte vertebral
de su carta de identidad, y merecedores de reconocimiento
en lo ancho y largo de la república mexicana.
Calkiní
no es solamente un pedazo de tierra del estado de Campeche,
sino también frontera con el estado de Yucatán,
donde la mescolanza de costumbres y cultura yucateca hacen
una genuina cultura calkiniense, que no se parece a ninguna
de los Estados que la engendraron. La tierra de los Ah-Canul
es incomparable en el Camino Real.
Su
situación geográfica le permite trasladarse
con la misma facilidad a la ciudad de Mérida, Yucatán,
o a la ciudad de Campeche, para hacer compras, ventas, divertirse
o ir al servicio médico. La distancia es la misma y
en cualquiera de las capitales encontrará lo que busca;
los dos Estados compiten a nivel internacional para dar un
mejor servicio y eso privilegia a los calkinienses que están
en un término medio, y por tal razón pueden
gozar de grandes beneficios que da la competencia.