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(23 de enero de 2005)
 
La orgullosa y altiva ciudad de Calkiní // Rafael Moo Bolívar
 

Situada al norte del estado de Campeche, la ciudad de Calkiní siempre ha sido motivo de orgullo de propios y extraños. De su seno han salido hombres y mujeres que han sabido poner muy en alto el nombre de esta patria chica. Su enorme y generoso corazón ha dado hospitalidad a miles de hermanos que la han adoptado como su tierra de nacencia.

Los hijos de Calkiní se encuentran regados por todo el territorio nacional e internacional. La mayoría de ellos, impartiendo conocimientos en las aulas; otros, trabajando en diferentes manualidades u oficios, pero llevando siempre en el corazón al pueblo de sus amores.

Es difícil olvidar a Calkiní, lugar de magia y reencuentro, donde nuestros padres y abuelos supieron transmitirnos el inmenso amor y respeto que ellos profesaron por esta tierra, donde mitos y tradiciones se hacían realidad en nuestras mentes: La Ixtabay -con su larga cabellera- y el huay chivo nos hacían temblar de miedo; sus fiestas tradicionales, en sus numerosos barrios, le dan a Calkiní el toque mágico que muchas ciudades envidian.

La hospitalidad de los calkinienses es a toda prueba. Los centros educativos y sociedades culturales han sido la parte vertebral de su carta de identidad, y merecedores de reconocimiento en lo ancho y largo de la república mexicana.

Calkiní no es solamente un pedazo de tierra del estado de Campeche, sino también frontera con el estado de Yucatán, donde la mescolanza de costumbres y cultura yucateca hacen una genuina cultura calkiniense, que no se parece a ninguna de los Estados que la engendraron. La tierra de los Ah-Canul es incomparable en el Camino Real.

Su situación geográfica le permite trasladarse con la misma facilidad a la ciudad de Mérida, Yucatán, o a la ciudad de Campeche, para hacer compras, ventas, divertirse o ir al servicio médico. La distancia es la misma y en cualquiera de las capitales encontrará lo que busca; los dos Estados compiten a nivel internacional para dar un mejor servicio y eso privilegia a los calkinienses que están en un término medio, y por tal razón pueden gozar de grandes beneficios que da la competencia.

 
Fuente: Texto proporcionado por el autor