| Empecé
a hacerlo sin darme cuenta, y he seguido escribiendo para que
jamás dejen de vivir dentro de mí los recuerdos;
a pesar de la tortura endemoniada que significa para mí
trabajar con las palabras.
Álvaro Mutis
La
noche es una magnitud que encierra un cautivante y vívido
misterio. Durante mis largas horas de sosiego, escucho el afanoso
chirrido de los grillos, que realizan su labor; amparados por
las sombras que proyectan los árboles bañados
por la luz de Selene. Con peculiares graznidos, el x ii’ch’
abandona su guarida del árbol hueco y emprende el vuelo
en busca del vital sustento. Horas después volverá
a su madriguera, adelantándose a la aurora. La pequeña
x-nuuk hace notar el inicio de la madrugada con sus repetidos
graznidos.
Mientras
la Luna creciente cae acidiosa detrás del horizonte,
Venus se pasea altiva en el cielo. Alzo la mirada y contemplo
absorto la profunda, mística belleza de la bóveda
celeste. Una veloz estrella fugaz rasga tímidamente el
cuajado firmamento, dejando caer su perecedera pirotecnia que
se desvanece en un santiamén. Lejanos luceros azules
hacen coquetones guiños, mientras avanzan en su perpetuo
viaje hacia la eternidad.
Allá,
en el caserío dormido; impetuosos gallos interrumpen
su descanso. Con sus poderosos cantos dan a saber a los cuatro
vientos, el ineludible paso del tiempo.
El
suave murmullo de una fresca brisa mueve armoniosamente las
ramas de frondosos ja’ábines, oallas y ramones.
Juntos entonan la dulce canción de la noche. Es el canto
de la naturaleza, el canto de la vida. Mi espíritu se
desborda de júbilo, se siente privilegiado de ser testigo
de maravillosas escenas y sonidos. La enigmática energía
del Cosmos me confiere una relajante paz interior que me invita
a soñar.
Me
alienta la idea que cuando esté yo en el intangible mundo
de Morfeo, bulliciosos y madrugadores k’awo’ob arrullarán
mi viaje onírico, desde el espeso follaje de espigados
‘ooxo’ob. Mi universo de ensueños, el utópico
arquetipo de un mundo feliz ha durado las horas completas de
una noche. Al final, la prolongada vigilia termina por vulnerar
mi resistencia, no puedo impedir el abrazo de la abulia. No
lo puedo negar, me siento un poco cansado...
GLOSARIO
1. xii’ch’ Lechuza, ave nocturna
2. x-nuuk : Vieja (especie pequeña de tecolote).
3. Selene: La luna. Diosa de la noche de los antiguos griegos.
4. Venus: Segundo planeta del sistema solar.
5. Morfeo: Dios de los sueños, en la mitología
griega.
6. k’awo’ob: Aves semejantes a cuervos.
7. ‘Ooxo’ob: Ramones. (árboles propios de
nuestra región).
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