El universo está obligado a respetar tus límites
de percepción: No existen los colores para los
perros, la luz para los peces de las profundidades marinas;
los sonidos para el que no puede oír. Según
esto se hace imprescindible tener una mente abierta
para percibir cosas nuevas.
Si
el hombre prehistórico no hubiera tenido una
mente abierta no sabríamos leer, pues su realidad
se basaba en la supervivencia y la caza, su mente no
estaba preparada para la lectura, pero una mente abierta
evoluciona y cuando está preparada para algo
nuevo, esto aparece de repente y toda la realidad cambia.
Si
nuestras acciones cambian, los efectos también
lo hacen. Nosotros literalmente creamos la realidad
y le ponemos límites: nuestros límites.
El
problema es, que la mente cerrada es más segura,
se basa en lo que ya conoce, se siente cómoda,
se desenvuelve bien y procura que nada cambie, con esto
sólo consigues ralentizar el cambio pero no lo
paralizas, pues la naturaleza no funciona así:
En
un momento dado los peces decidieron salir del agua
y cambió la historia de todo el planeta. Esto,
que parece imposible, se consiguió con una mente
abierta, pues lo fácil, lo cómodo lo seguro
era permanecer en el agua.
Pero los límites tienen los días contados
para el que abre su mente hacia lo desconocido.
La
mente cerrada te lleva al aburrimiento y a la tristeza
aunque te da seguridad y estabilidad.
Dedicamos
mucho tiempo y energía en buscar estas cosas
creyendo que nos hará felices pero estamos equivocados:
El
preso que está en la cárcel con cadena
perpetua tiene seguridad y estabilidad total. Nunca
más tendrá que preocuparse por conseguir
comida ni nada. Todos los días serán completamente
iguales y estables hasta que se muera.
Así
es como vive una mente cerrada, encerrada en los muros
de lo que ya sabe y procurando que nada cambie.

Tener
una mente abierta significa aceptar que hay más
puntos de vista a parte del tuyo, no aferrarse a lo
tradicional, estar dispuesto al cambio y adaptarse a
él, pues la historia de este planeta nos dice
que el cambio siempre se da, es imparable e imprescindible
para la continuidad de la vida.
Debemos
confiar en la inteligencia conductora de la vida que
nos ha traído hasta aquí. Es su manera
de actuar y debe ser la nuestra también.
Todo
el mundo da lo mejor de sí, según su estado
de evolución.
Si
cambias de manera de pensar, no significa que antes
estabas equivocado y ahora no. En todo momento estás
en el límite de tus posibilidades, el proceso
continúa a un ritmo natural y los esfuerzos por
acelerarlo no sirven de nada. Un niño de dos
años no puede esforzarse por cumplir tres.
La
manera de actuar de la naturaleza es la manera de actuar
de Dios.
El
que quiere acercarse a dios yendo a los templos se está
aferrando a las tradiciones, a lo que le han enseñado,
a lo que ya sabe, si cambia por un momento, en la manera
de pensar, se siente culpable y tiene miedo.
Así
nunca sentirá a Dios como una inteligencia presente
en todas las acciones de todas las personas, no sentirá
a dios como algo cercano presente en toda su vida, sino
como algo exterior, lejano e inalcanzable. |