El corazón de Ah' Canul - 10
 
No. 10
Desde España... "Abrir la mente"
Sergio Cruz Hernández
 

El universo está obligado a respetar tus límites de percepción: No existen los colores para los perros, la luz para los peces de las profundidades marinas; los sonidos para el que no puede oír. Según esto se hace imprescindible tener una mente abierta para percibir cosas nuevas.

Si el hombre prehistórico no hubiera tenido una mente abierta no sabríamos leer, pues su realidad se basaba en la supervivencia y la caza, su mente no estaba preparada para la lectura, pero una mente abierta evoluciona y cuando está preparada para algo nuevo, esto aparece de repente y toda la realidad cambia.

Si nuestras acciones cambian, los efectos también lo hacen. Nosotros literalmente creamos la realidad y le ponemos límites: nuestros límites.

El problema es, que la mente cerrada es más segura, se basa en lo que ya conoce, se siente cómoda, se desenvuelve bien y procura que nada cambie, con esto sólo consigues ralentizar el cambio pero no lo paralizas, pues la naturaleza no funciona así:

En un momento dado los peces decidieron salir del agua y cambió la historia de todo el planeta. Esto, que parece imposible, se consiguió con una mente abierta, pues lo fácil, lo cómodo lo seguro era permanecer en el agua. Pero los límites tienen los días contados para el que abre su mente hacia lo desconocido.

La mente cerrada te lleva al aburrimiento y a la tristeza aunque te da seguridad y estabilidad.

Dedicamos mucho tiempo y energía en buscar estas cosas creyendo que nos hará felices pero estamos equivocados:

El preso que está en la cárcel con cadena perpetua tiene seguridad y estabilidad total. Nunca más tendrá que preocuparse por conseguir comida ni nada. Todos los días serán completamente iguales y estables hasta que se muera.

Así es como vive una mente cerrada, encerrada en los muros de lo que ya sabe y procurando que nada cambie.

 

Tener una mente abierta significa aceptar que hay más puntos de vista a parte del tuyo, no aferrarse a lo tradicional, estar dispuesto al cambio y adaptarse a él, pues la historia de este planeta nos dice que el cambio siempre se da, es imparable e imprescindible para la continuidad de la vida.

Debemos confiar en la inteligencia conductora de la vida que nos ha traído hasta aquí. Es su manera de actuar y debe ser la nuestra también.

Todo el mundo da lo mejor de sí, según su estado de evolución.

Si cambias de manera de pensar, no significa que antes estabas equivocado y ahora no. En todo momento estás en el límite de tus posibilidades, el proceso continúa a un ritmo natural y los esfuerzos por acelerarlo no sirven de nada. Un niño de dos años no puede esforzarse por cumplir tres.

La manera de actuar de la naturaleza es la manera de actuar de Dios.

El que quiere acercarse a dios yendo a los templos se está aferrando a las tradiciones, a lo que le han enseñado, a lo que ya sabe, si cambia por un momento, en la manera de pensar, se siente culpable y tiene miedo.

Así nunca sentirá a Dios como una inteligencia presente en todas las acciones de todas las personas, no sentirá a dios como algo cercano presente en toda su vida, sino como algo exterior, lejano e inalcanzable.