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La madrugada del día 16 de
septiembre de 1810, Hidalgo llamó a misa y ante
un numeroso grupo de personas congregadas, dirigió
una proclama en la que dijo:
“Mis
amigos y compatriotas, no existen ya para nosotros ni
el rey ni los tributos; esta gabela vergonzosa, que
sólo conviene a los esclavos, la hemos llevado
hace tres siglos como signo de tiranía y servidumbre;
terrible mancha que sabremos lavar con nuestros esfuerzos.
Llegó
el momento de nuestra emancipación; ha sonado
la hora de nuestra libertad; y si conocéis su
gran valor, me ayudaréis a defenderla de la garra
ambiciosa de los tiranos. Pocas horas faltan para que
me veáis marchar a la cabeza de los hombres que
se precian ser libres. Os invito a cumplir con su deber”.
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El
momento que la Historia registra como el inicio de la
lucha por la independencia, son las palabras del cura
de Dolores, conocido como el “Grito de la Independencia”,
en que se supone expresó:
¡Viva
la religión. Viva nuestra madre santísima
de Guadalupe, muera el mal gobierno!
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