Por
otra parte, nuestra economía familiar se ve afectada
también ya que cada vez es mayor la cantidad
de dinero que damos a nuestros hijos para que compren
comida chatarra en las cooperativas escolares o en los
puestos de afuera de las escuelas . Adicionalmente se
ha vuelto costumbre en nuestros hogares que para desayuno,
almuerzo y cena, en lugar de consumir aguas de frutas,
lo cual es alimenticio, estemos comprando tremendas
botellas de refrescos azucarados cuyo gasto es del orden
de $40.00 diarios ( $1200.00 mensuales) y a esto le
agregamos botanitas : papitas, chicharrones, fritos,
churrumaíz, más comida chatarra que engorda
y enferma a nuestros hijos y a nosotros también.
Por
lo tanto y ante estas tantas calamidades que nos provocan
el sobrepeso y la obesidad por el consumo de comida
chatarra, no esperemos que la ignorancia, la corrupción
y la indolencia desaparezcan porque no van a desaparecer,
no esperemos que alguna autoridad, entidad o por obra
del espíritu santo se resuelvan estos problemas
porque no va a suceder así, nadie nos lo va a
resolver.
Somos
nosotros quienes debemos realizar las acciones necesarias
para atacar estos problemas y resolverlos a la brevedad
porque recordemos que somos nosotros padres de familia
y nuestros hijos, los que estamos sufriendo y seguiremos
sufriendo las consecuencias si no hacemos algo para
evitarlas.
ACCIONES
PROPUESTAS
•
La sociedad de padres de familia de cada escuela debe
solicitar y aún exigir al director eliminar toda
comida chatarra de la cooperativa. Sustituirla por comida
adecuada.
•
Solicitar también que cada maestro incluya en
sus clases impartir pláticas alusivas a este
tema.
•
Solicitar a la autoridad de la comunidad el retiro de
la comida chatarra de los puestos en las entradas de
las escuelas.
•
La sociedad de padres de familia deberá vigilar
el cumplimiento de estas disposiciones.
•
Los padres de familia de cada hogar deben fomentar en
sus hijos el consumo de "buena comida" : frutas
, verduras , huevos, leche, carne, poca tortilla y poca
grasa al cocinar, eliminando además pastas, pizas,
botanitas, fritos, papitas, chicharrones, pastelitos
y refrescos embotellados azucarados.
•
Hacer 40 minutos diarios de ejercicio, por ejemplo,
una caminata.
•
Buscar apoyo en los centros de salud, para pláticas
sobre alimentación y salud.
Como
podemos observar, son dos entidades importantes en este
juego: padres de familia y maestros, como lo eran hace
muchos años en que no había tanta gente
obesa como ahora.
Si
juntos llevamos a cabo estas acciones mencionadas, estaremos
en el camino correcto para evitar que nuestros hijos
sean los gordos enfermos del futuro.
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