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Proclives a las celebraciones, como nos caracterizamos
los mexicanos, hemos hecho de las celebraciones de los
200 años de nuestra Independencia y 100 años
de la Revolución, motivo de grandes festejos,
dando rienda suelta a nuestra mexicana alegría.
¡Viva México!
No
es que por ello, estemos actuando mal, nuestros centenarios
aniversarios de Independencia y Revolución se
merecen eso y más, pero si el hecho de que los
festejos nos hagan olvidar que tenemos grandes problemas
y compromisos, que como a los mexicanos de antaño,
el país de hoy nos reclama de una mayor atención.
Doscientos
años del movimiento de Independencia y cien años
de la Revolución, coincidentemente, no han bastado
para construir el país que requerimos.
Circunstancias
y motivos diferentes ocasionaron, en el país,
el inicio de esos dos movimientos que marcaron los designios
de los mexicanos, como nación, circunstancias
también diferentes, pero no menos preocupantes,
vivimos en la actualidad. ¿Seremos capaces de
actuar en concordancia y generar una nueva Revolución?
No refiero a una revolución armada, si a una
re-evolución, a un nuevo ciclo, una vuelta al
origen, en donde México todo, como país,
sea el foco de nuestra atención, sin distingos
ni partidarismos, parecería al menos que la sociedad
mexicana así lo entiende y pretende lograr con
los cambios de últimas fechas que han contribuido
al inicio de un proceso de transformación democrática,
a la que la clase política, tendría que
marchar al mismo ritmo.
Se
ha venido discutiendo, hasta la saciedad, en diversos
foros, de la necesidad de cambios estructurales, en
materia social, política, económica, educativa,
que vengan a resolver las grandes desigualdades en que
vive el país, que ayuden a resolver los problemas
que de ellas se derivan: pobreza, inseguridad, corrupción
y otros que nos mantienen sumidos en una situación
en la que la sociedad se percibe atada, rehén
de grupos que anteponiendo sus intereses, impiden el
desarrollo sano del país.
Mucho
haríamos los mexicanos, no sólo celebrando
los goles de la Selección de fútbol, los
Aniversarios de las grandes gestas y a los Héroes
que nos dieron Patria, y si actuando congruentemente
y de acuerdo a las exigencias actuales del país,
que es lo que la Nación requiere y nos reclama,
en primer término a quienes tienen la responsabilidad
de guiar los designios del país. Habría
que pensarse México como un proyecto a largo
plazo y no únicamente en el México del
próximo año 2012. Calkiní, noviembre
de 2010.
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