| Los
griegos en la antigüedad fueron maestros del arte
y la cultura en general y los romanos, grandiosos conquistadores
de casi medio mundo, sus transmisores. Los pueblos romanizados,
especialmente en la arquitectura, denotaban el influjo
de la cultura helénica enriquecida por la romana.
La cultura grecorromana ha sido la más antigua
que cambió al mundo.
Los
romanos en la búsqueda de la supremacía
colonialista recorrieron vastos territorios del oriente
(Mesopotamia) y de ahí trajeron la innovación
arquitectónica del uso del arco utilizados en
las estructuras subterráneas y de drenaje, fueron
ellos los primeros en emplearlo en la superficie.
España,
dominada durante mucho tiempo por estos indomables centuriones,
conserva aún vestigios de construcciones como
los acueductos, puentes (algunos en uso todavía)
y arcos de triunfos.
El
uso del arco no se sujetó exclusivamente en construcciones
de servicio, sino también ha sido utilizado,
en el transcurso de la historia, para conmemorar o dignificar
a personajes importantes, y de igual manera para la
celebración de victorias militares. Este tipo
de construcción se le conoce como arco de triunfo.
Un arco de triunfo que funciona como un paso entre un
espacio y otro. De esta forma se compromete a los que
lo crucen a reconocer el símbolo de grandeza
de la persona enaltecida o la gloria excelsa por alguna
victoria militar.
En
Calkiní se yergue impertérrito un arco
de triunfo español que ha perdido su vestuario
original. Aquellas dovelas de piedra labrada han desaparecido
revestidas por cal y cemento. Un monumento histórico
que debió haber conservado su ropaje original
que no era muy difícil de restaurar si se siente
aprecio por la historia local. Quién sabe en
qué mundo andaba el INAH que no advirtió
esa atrocidad cometida en contra de una de las memorias
históricas del pueblo calkiniense.
Aunque
a veces me pregunto, ¿seria justo mantener vivo
un monumento que representa la oprobiosa presencia de
un pueblo conquistador que vino a avasallar a una cultura
aún intacta de la insidia y la codicia y además
que trajo una creencia plena de prejuicios y fanatismo
que perturbaron el orden mundial con horrendos genocidios
sólo por querer imponer una sola fe?
Pero
luego recapacito y me remito a un pensamiento del escritor
mexicano, Carlos Fuentes que dice: "En la América
española el pasado está vivo, a veces
como advertencia dolorosa, a veces como promesa perseverante,
siempre como registro de una historia".
En
el Tu' uuk Kaan me imagino ver algún día
una placa alusiva al Arco de Triunfo español
sobre la raza morena calkiniense y a un lado, junto
a la ceiba, una estela escrita en caracteres mayas y
españoles dando razón del encuentro obligatorio
de estas dos razas. Después de mucho tiempo,
otra vez juntos aunque en símbolos: los defensores
de la soberanía del terruño ante el empuje
irreversible y barbárico de los colonizadores
que justificaban sus actos con el dicho más nefando.
"que todo ha sido por designio de Dios".
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