El corazón de Ah' Canul - 15
 
No. 15
Bicentenario de la Independencia
1810-2010
Comisión Municipal
Aquiles Serdán se levanta en Puebla
 
 

Puebla, 19 de noviembre de 1910. Ayer se enfrentaron mil soldados y policías contra siete antirreeleccionistas (de ellos, cuatro mujeres y dos adolescentes casi niños). El encuentro armado ocurrió en la calle de Santa Clara número 4. La cantidad de bajas entre las fuerzas del orden asciende a 158, lo cual da idea de la ferocidad que alcanzó el combate. Entre los muertos está el coronel federal Miguel Cabrera. En las primeras horas de esta mañana soldados de guardia encontraron herido en un sótano a Aquiles Serdán, jefe del motín, y lo remataron a balazos.

Nietos por la rama materna de Miguel Cástulo Alatriste, gobernador juarista de Puebla, los Serdán, fueron cuatro hermanos: Aquiles, Carmen, Máximo y Natalia. El primero, dedicado a la fabricación y venta de zapatos fundó hace un año el club antireeleccionista "Luz y Progreso"; recibió a Madero en Puebla durante su gira como candidato a la presidencia e hizo labor proselitista entre obreros textiles y estudiantes del colegio del estado.

El coronel Joaquín Pita, jefe de la policía, cateó una y otra vez la casa de los Serdán: jamás encontró armas ni propaganda. Como era del dominio público que esta familia conspiraba contra el gobierno, Pita dispuso que sus agentes secretos infiltraran el grupo subversivo. El pasado 16 de noviembre el gobernador, general Mucio P. Martínez, recibió noticias de que Aquiles y Carmen Serdán acababan de llegar de San Antonio, Tejas. Madero les entregó allí fondos para rifles y municiones que, según el llamado Plan de San Luis, debe estallar en toda la República mañana, día 20.

Contingentes de los pueblos vecinos debían asaltar el palacio degobierno, los fuertes de Loreto y Guadalupe, templos, cuarteles y cárceles. Oportunamente avisados, el gobernador y el jefe de las armas, general Luis G. Valle, se dispusieron a ahogar la rebelión en su cuna. Ayer por la mañana el coronel Cabrera entró, pistola en mano, en casa de los revolucionarios. Disparó contra Aquiles. Erró el tiro. Serdán, en cambio, acertó en el pecho de Cabrera.

Un batallón a las órdenes del coronel Pita inició entonces la toma a sangre y fuego del lugar en que se habían hecho fuertes los hermanos Serdán, en compañía de su madre y Filomena del Valle, esposa de Aquiles, así como de dos jóvenes partidarios.

Desde la azotea Carmen y Filomena (que tiene 21 años y está encinta) arrojaron bombas de dinamita contra soldados y policías. Asimismo arengaron a la multitud que, con gravísimo riesgo de su vida, se reunió a presenciar el feroz combate: "Aquí hay armas, vengan a tomarlas. Viva la libertad. Viva Madero".

Durante muchas horas los rebeldes, parapetados tras los tinacos, respondieron al fuego de los federales que disparaban desde la torre de Santa Clara y desde el vecino Hotel Barcelona. A pesar de la abrumadora superioridad numérica y de hallarse completamente rodeados, causaron estragos entre los sitiadores.

Al fin, luego de varios asaltos combinados en que tomaron parte federales, policías y rurales, las fuerzas del orden lograron poner pie en la azotea. Máximo Serdán estaba muerto con más de veinte heridas y Carmen, desangrándose a causa de varios balazos, gritó que deseaba morir combatiendo.

Aquiles se negó a disparar contra los rurales, pues dijo que eran campesinos y padres de familia, y se ocultó en un escondrijo del sótano. En el interior casi todos los defensores habían sucumbido. El coronel Martínez sólo encontró vivas a Carmen, a su madre y a su cuñada, que están presas y sometidas a interrogatorio.

Doce horas más tarde la humedad del subsuelo provocó en Aquiles la tos de una pulmonía fulminante. El oficial Porfirio Pérez descubrió el escondite en que Serdán yacía febril y mal herido y le dio muerte de un tiro en la cabeza.

Como escarmiento, el cadáver destrozado de Aquiles Serdán se está exhibiendo al público. Puebla se encuentra en paz. La rebelión maderista fue sofocada.