El corazón de Ah' Canul - 15
 
No. 15
El tiempo
I
Pedro Alcalá Guerrero
 

Sabia virtud de conocer el tiempo....... citando a Renato Leduc en su célebre poesía hecha canción, pero, ¿quién puede decir que tiene esa virtud?, ¿quién conoce el tiempo?, ¿el tiempo es una ilusión o existe realmente?, ¿cómo puede describirse?, ¿cómo podemos conceptuarlo?, ¿qué decir de algo tan constantemente medido?, ¿tuvo un principio?, ¿tendrá un fin?

La raíz TEMP, del latín TEMPUS, se refiere a la duración sucesiva de las cosas; desde el punto de vista filológico esta palabra significa división, del griego TEMNO: dividir; así pues, podemos considerar al tiempo como una sucesión ordenada de acontecimientos o fenómenos en el mundo sensible, constituido por dos componentes: época e intervalo; la época indica la realización de un fenómeno, hecho o suceso, que es algo que ocurre en un punto particular del espacio; el intervalo expresa el lapso que transcurre entre dos épocas.

Es obvio que desde tiempo inmemorial, el tiempo ha inquietado realmente al hombre en muchas formas y desde múltiples puntos de vista, es posible que solamente los seres humanos, entre todas las especies, no vivamos exclusivamente en el presente y seamos los únicos que podamos recordar el pasado con cierto detalle, prestarle mucha atención y con la experiencia adquirida de la regularidad de determinados cambios, aprender a prever bastante bien el futuro. No sólo la humanidad sino cada persona, al enfrentar su pasado y su futuro, adopta o crea su propia filosofía del tiempo.

PLATÓN (427-347 a.c.) imaginó una eternidad como contrapartida del tiempo, es decir, al lado del tiempo efímero y fugaz de la experiencia humana, puso un tiempo lleno, denso, inalterable, siempre igual a sí mismo: el tiempo de los Dioses.

ARISTÓTELES (384-322 a.c), y tiempo después

NEWTON (1642-1727), creían en un tiempo absoluto.

BERKELEY (1685-1753), creía que todos lo objetos materiales, junto con el espacio y el tiempo eran una ilusión.

Según BERGSON (1889-1941), el objeto principal.

EINSTEIN (1879-1955), demostró la relatividad del tiempo y que no está separado o independiente del espacio, sino combinado, formando un objeto llamado espacio-tiempo, constituyendo esto último, la cuarta dimensión.

Cada individuo posee su propia medida del tiempo que depende donde esté y cómo se mueva, es decir de su circunstancia; nosotros, como nuestros antepasados, nos damos cuenta que tanto en el universo como en nosotros mismos, existen cambios que se repiten cíclicamente y que producen sensación de duración, uno tiene hambre y come, al cabo de un rato tenemos hambre otra vez; ahora es de día y más tarde de noche; ahora bien, esa sensación de duración no es la misma cuando esperamos a la mujer amada que cuando estamos con ella, estar en una conferencia aburrida que en el café con los amigos componiendo al mundo, una jornada de trabajo que un domingo de ocio, lo que significa que esa sensación de duración unas veces se nos hace más larga que otras; un período de tiempo le parecerá más corto o largo que a otro y quizá ni corto ni largo a un tercero.

Por lo tanto el hombre tuvo necesidad de crear unidades de tiempo para poder medir, en una forma universal, la duración de los fenómenos que se repetían cíclicamente y el intervalo entre ellos, estableciendo unidades mayores y menores a un día, como semana, mes y año, menores como la hora, minuto y segundo, inventando los relojes y los calendarios.