Desde
cualquier punto de vista que se vea, es reconfortante
el hecho de que en los últimos años hemos
estado experimentando un notable incremento en nuestra
cultura musical, merced a eventos musicales de todo
género y a través de todo el año
(aunque especialmente de septiembre a diciembre y con
mayor abundancia en la capital del estado) debido a
los festivales correspondientes al Centro histórico,
Campechanidad, el Cervantino, etc.
Lo
anterior, hay que aplaudirlo, es merced a los esfuerzos
y al empeño que los gobiernos estatal y municipales
efectúan en este renglón a través
de sufragar o apoyar los gastos correspondientes, pues
de todos es sabido que la cultura es costosa. Ojalá
que estos eventos en mayor medida, se difundan, se amplíen,
se establezcan en todos los municipios de la entidad,
pues todos tienen el derecho y aún la necesidad
de este tipo de disfrutes que enriquecen nuestras almas.
Ojalá
que las autoridades municipales tomen nota y efectúen
las gestiones correspondientes.
Dentro
de estos eventos musicales, hay unos en particular que
se refieren a los de música clásica, como
los ofrecidos por orquestas sinfónicas, filarmónicas
o de cámara, conciertos de piano, de violín,
flauta, de guitarra, de sopranos, tenores, barítonos,
contraaltos, etc.. los cuales aunque han proliferado
de manera significativa para nuestro beneplácito,
no han tenido -salvo en contadas ocasiones- una buena
asistencia por parte del público.
Sabemos
muy bien, que este tipo de espectáculos no son
del gusto general, ni siquiera de un buen porcentaje
del público, por lo que si queremos (que sí
lo queremos) seguir manteniendo e incrementando estos
maravillosos eventos, ¡Señores organizadores,
ustedes son los responsables de diseñar, establecer
y aplicar estrategias para que el público asista!
¡Por favor no tomen la decisión de reducirlos
o suspenderlos con el pretexto de que el público
no asiste!
Por
otra parte, amigo lector, es importante señalar
que dentro de la cultura musical, existen algunas actitudes
y conductas pertinentes, como por ejemplo:
•
Llegar al evento al menos 10 minutos antes de su inicio.
• Tener apagados los teléfonos celulares
antes del inicio del evento.
• No llevar niños menores de 6 años.
• Evite asistir si tiene tos, resfriado o gripe.
• No asistir en estado de ebriedad.
• Una vez iniciado el evento, no estarse parando
o cambiando de lugar y menos saludando a alguien en
los pasillos o entre las filas de las butacas.
• Diez minutos antes del evento deben cerrarse
las puertas del teatro y no dejar pasar a nadie, hasta
el intermedio.
• Se podrá aplaudir sólo al término
de cada pieza musical (como a veces no sabemos si ya
finalizó la pieza, una estrategia es leer bien
el carnet o programa antes del inicio o esperar para
cada pieza que el concertista o el Director de la orquesta
miren al público, ésta es la señal
de que la pieza musical terminó y ya podemos
aplaudir).
Con
estas sencillas conductas, estaremos demostrando nuestra
buena cultura musical, respeto a los músicos
y a nosotros mismos; así, desfrutaremos mucho
mejor de los tan reconfortantes conciertos.
Porque,
qué vergonzoso y molesto es estar en pleno concierto
de repente suenan los celulares (y algunas personas
sin el menor asomo de cultura se ponen a platicar),
niños que despertaron y lloran queriendo irse,
personas tosiendo o estornudando, ingiriendo alimentos,
personas que llegan tarde pasan y pasan entre filas
o se levantan a saludar al amigo, al compadre, al funcionario,
político o familiar y aún dándose
de palmadas, abrazos, etc., faltando de esa manera,
el respeto al público sentado, así como
a los artistas, aplausos antes de terminar la pieza
musical, obligando al músico o al director a
señalar al público que aún no es
tiempo de aplaudir.
Espero
amigos lectores que este artículo, contribuya
un poquito a mejorar nuestra cultura musical y nos veamos
en el próximo concierto a tiempo.
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