El corazón de Ah' Canul - 16
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E d i t o r i a l
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Nuevamente el padre Cronos, fiel al cumplimiento de la labor que tiene encomendada, ha corrido el telón y ha entrado en escena el año 2011, el cual se nos presenta como una amplia pista por recorrer, en espera de que cada uno de nosotros, haciendo uso de las facultades que nos son inherentes, sepamos escoger los senderos que nos lleven al logro de objetivos y a la ansiada superación.

Si el año 2010 hizo llevar nuestra atención hacia nuestro pasado histórico con motivo de aniversarios significativos, hagamos del 2011 un año en el que atendamos el presente, la realidad inmediata que nos toca vivir y con una férrea voluntad encaucemos nuestros esfuerzos hacia lo que corresponda para contribuir al progreso del país.

La inseguridad, el desempleo, la contaminación, entre muchos otros padecimientos, deberán ocupar nuestra atención, sin embargo un problema crucial y que su solución contribuiría a atenuar los antes mencionados, es la adecuada atención de la educación de los mexicanos, la cual urge se tomen medidas para ofrecerla con la calidad que el pueblo se merece.

Es lamentable que el nivel educativo esté en las condiciones en que se encuentra. Desde hace varios años los resultados que se están obteniendo no son nada satisfactorios; y al respecto cuestionamos: si ya sabemos la situación en la que nos encontramos, ¿qué se está haciendo para solucionarlo?, o es que irremediablemente tenemos que conformarnos con el estado de cosas actuales.

La educación ha sido el gatillo disparador del progreso de los pueblos del mundo, y si los mexicanos queremos estar al ritmo de los países desarrollados, es urgente que nuestro sistema educativo se despoje de los factores frenadores que lo aquejan, y se emprendan acciones por una verdadera educación al servicio del pueblo.

En dos artículos del presente número, titulados Reflexiones para el 2011 y Conoce tu municipio, nuestros colaboradores invitan a pensar en ese sentido.

Necesitamos una educación que proporcione información y conocimientos pertinentes a los tiempos actuales, así como a desarrollar habilidades y formar actitudes valiosas, tanto para el educando como para la sociedad.

En cuanto a capacidades, y eso no hay que dudarlo, ni los maestros mexicanos, ni los estudiantes están por debajo de nadie, es cuestión de un reencuadre de funciones generales y los frutos estarán a la vista.

No es suficiente expresar nuestros buenos deseos por la prosperidad del año nuevo hay que tomar las acciones para hacer realidad nuestros propósitos.