Nuevamente
el padre Cronos, fiel al cumplimiento de la labor que
tiene encomendada, ha corrido el telón y ha entrado
en escena el año 2011, el cual se nos presenta
como una amplia pista por recorrer, en espera de que
cada uno de nosotros, haciendo uso de las facultades
que nos son inherentes, sepamos escoger los senderos
que nos lleven al logro de objetivos y a la ansiada
superación.
Si
el año 2010 hizo llevar nuestra atención
hacia nuestro pasado histórico con motivo de
aniversarios significativos, hagamos del 2011 un año
en el que atendamos el presente, la realidad inmediata
que nos toca vivir y con una férrea voluntad
encaucemos nuestros esfuerzos hacia lo que corresponda
para contribuir al progreso del país.
La
inseguridad, el desempleo, la contaminación,
entre muchos otros padecimientos, deberán ocupar
nuestra atención, sin embargo un problema crucial
y que su solución contribuiría a atenuar
los antes mencionados, es la adecuada atención
de la educación de los mexicanos, la cual urge
se tomen medidas para ofrecerla con la calidad que el
pueblo se merece.
Es
lamentable que el nivel educativo esté en las
condiciones en que se encuentra. Desde hace varios años
los resultados que se están obteniendo no son
nada satisfactorios; y al respecto cuestionamos: si
ya sabemos la situación en la que nos encontramos,
¿qué se está haciendo para solucionarlo?,
o es que irremediablemente tenemos que conformarnos
con el estado de cosas actuales.
La
educación ha sido el gatillo disparador del progreso
de los pueblos del mundo, y si los mexicanos queremos
estar al ritmo de los países desarrollados, es
urgente que nuestro sistema educativo se despoje de
los factores frenadores que lo aquejan, y se emprendan
acciones por una verdadera educación al servicio
del pueblo.
En
dos artículos del presente número, titulados
Reflexiones para el 2011 y Conoce
tu municipio, nuestros colaboradores invitan
a pensar en ese sentido.
Necesitamos
una educación que proporcione información
y conocimientos pertinentes a los tiempos actuales,
así como a desarrollar habilidades y formar actitudes
valiosas, tanto para el educando como para la sociedad.
En
cuanto a capacidades, y eso no hay que dudarlo, ni los
maestros mexicanos, ni los estudiantes están
por debajo de nadie, es cuestión de un reencuadre
de funciones generales y los frutos estarán a
la vista.
No
es suficiente expresar nuestros buenos deseos por la
prosperidad del año nuevo hay que tomar las acciones
para hacer realidad nuestros propósitos. |