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En todo México el 2010 fue un año de conmemoraciones:
el bicentenario de la independencia y el centenario
de la revolución. Se realizaron festejos, eventos,
alusivos en ambos casos y dieron al pueblo entretenimiento,
seducción y una falsa sensación de bienestar.
Aunque
ciertamente la historia pese a su importancia ha sido
un rubro relegado y que por lo tanto sucesos y personajes
son poco o someramente conocidos y que tal condición
afecta la comprensión de nuestro presente como
nación, me parece, y así lo he escuchado
de otros, que es hora, ya, de no más distracciones
y pensar qué futuro queremos como nación
y sobre todo ponerse a trabajar en ello pues cada vez
es más urgente prepararnos para tener desempeños
competitivos en la economía del conocimiento
del siglo XXI.
Ocupamos
internacionalmente varios primeros lugares: en corrupción,
en contar con mayor número de ciudades consideradas
altamente peligrosas, en femenicidios, en un incremento
alarmante de consumidores de droga en usuarios cada
vez más jóvenes, etc., además,
nacionalmente vivimos un clima de violencia e inseguridad:
robos a mano armada, secuestros, "levantones",
disputas entre carteles o entre éstos y el gobierno
y día a día se hace más amplia
la distancia entre pobres y ricos, lo que definitivamente
debería obligarnos a pensar que la educación
podría ser la clave.
La
tarea de preparar el tipo de ciudadano que la sociedad
requiere le ha sido conferida sistemáticamente
a la escuela, mas esta labor queda en entredicho en
las evaluaciones externas, internacionales o nacionales
que se hacen a los alumnos (PISA, ENLACE, EXCALE), las
cuales arrojan resultados bajos, muy por debajo de lo
que podría considerarse medianamente aceptable.
PISA mide a los estudiantes de 15 años o más
en Matemáticas, Lengua y Ciencias. Los estudiantes
de Hong Kong, China, obtuvieron un promedio de 550,
570 y 539 en estos campos, en tanto que en México
promediaron en los 400 puntos en cada una de las áreas
evaluadas, lo que nos coloca en los lugares más
bajos, por lo que sin más retrasos el país
debe convertir en tarea prioritaria del 2011 el mejoramiento
del sistema educativo. No es sólo la educación
básica la que necesita ser revisada y mejorada,
Andrés Oppenheimer, en su libro: ¡Basta
de historias! nos informa de un estudio publicado por
el Suplemento de Educación Superior del Times
de Londres, donde aparecen las 200 mejores universidades
del mundo. La lista es encabezada por la Universidad
de Harvard y la UNAM, única universidad latinoamericana
incluida en la lista, ¡aparece en el lugar 190!
Estos mismos resultados son reforzados por un estudio
realizado por la Universidad Jiao Tong de Shangai, China.
Considerando
que, en el mundo actual impera la economía del
conocimiento, donde los productos de alta tecnología
tienen mucho más valor en los mercados mundiales
que las materia primas, y que las manufacturas, con
poco valor agregado, ya no son las que producen más
crecimiento y que esta tendencia se afianzará
cada vez más, que los países más
competitivos serán aquellos productores de bienes
y servicios sofisticados y a buenos precios, deducimos
que, los países deben prepararse, tener los conocimientos
y habilidades para competir en un mercado laboral, por
lo que la educación, la calidad de la educación,
se vuelve más relevante, y prioritaria.
Debemos
seguir el ejemplo de Finlandia, el cual, siendo el país
más pobre del norte de Europa, ahora está
colocado en los primeros lugares de competitividad internacional
en varios e importantes rubros. La causa de su transformación:
las reformas a su sistema educativo. El gobierno le
apostó todo a la educación, a la investigación
y el desarrollo de nuevos productos.
México
carece de una política de Estado en este rubro
por lo que presenta un grave rezago en materia de investigación
y desarrollo capaz de contribuir al despegue del país.
Así lo expresa Rene Drucker, Director General
de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, dando
voz a un sector preocupado en la cuestión, y
agrega: "...en México la política
de Estado sobre la ciencia es que no hay una política
de Estado y hoy en día un país que no
invierta en ciencia está destinado a fallecer
económicamente en el futuro, está cancelando
el futuro de la Nación" (Diario Tribuna,
16 de enero de 2011).
Entonces,
el impulso a la investigación, a la ciencia y
a la educación son rubros pendientes que urge
atender en nuestra nación, y, dentro de la educación
merece especial análisis las relaciones dadas
en el sistema educativo lo que incluye el desempeño
de los maestros.
En
los aspectos señalados tenemos la clave para
nuestro desarrollo como nación, ¿por qué
la falta de voluntad para llevarlo a cabo? |