| Llegué
a Calkiní a principios del año de 1940…
Pude
darme cuenta que muchos calkinienses eran asiduos lectores
de los periódicos de circulación penínsular
de la época: el Diario del Sureste y el Diario
de Yucatán. Todos los días por las mañanas,
numerosas personas acudían a la estación
a ver la llegada del tren y para adquirir algunos de
los medios informativos y enterarse del acontecer local,
estatal, nacional y mundial.
Sobre
el ámbito internacional, los comentarios giraban
sobre la Segunda Guerra Mundial, que a 4 meses de iniciada
se intensificaba y se extendía más allá
de Europa. Era preocupación para los países
del orbe, como que ya intuían que sería
una cruenta guerra que duraría 71 meses (de septiembre
de 1939 a agosto de 1945), y cobraría 55 millones
de víctimas. En Europa se hacía gala de
equipo y armamento que por miles exterminaba seres humanos.
En Calkiní no se contaba con la mínima
tecnología para exterminar la langosta.
A
nivel nacional se publicaba en enero de 1940, que el
Partido de la Revolución Mexicana postularía
como candidato para la presidencia de la república
al Gral. Manuel Avila Camacho, y la Confederación
de Partidos Independientes al Gral. Juan Andrew Almazán.
Esto debido a que el Gral. Lázaro Cárdenas
concluiría su mandato de presidente en noviembre
de 1940. El Gral. Cárdenas había gobernado
la nación con una tendencia socialista, la cual
causó conmoción en el país, pues
muchos de los poseedores de los grandes capitales los
habían retirado. También los Estados Unidos
se habían mostrado recelosos por la política
nacional de la época, sobre todo por la expropiación
petrolera que había afectado seriamente sus intereses.
Era
necesario devolver la confianza a los inversionistas
nacionales y extranjeros por lo que el Partido de la
Revolución Mexicana hubo de proponer al Gral.
Avila Camacho como candidato de unidad nacional. Sin
embargo, un gran porcentaje de mexicanos, pensaba que
debía continuarse con la política establecida
y consideraban que la persona idónea era el Gral.
Almazán.
Otra
noticia comentada por los calkinienses se refería
a la llegada de refugiados españoles a México.
Huían de su patria por la dictadura de Francisco
Franco. El gobierno mexicano les daba asilo.
En
otro orden de cosas, se publicaba que la economía
nacional se basaba en la venta de plata y petróleo.
En
la ciudad capital del estado, el gobernador, Dr. Héctor
Pérez Martínez, sometía a la legislatura
una nueva ley de divorcio “pues la anterior se
presentaba a que mediante lucro se convirtiera en una
fábrica inmoral de separación de cónyuges”.
Por
su parte el club Ah Kim Pech, con motivo del IV Centenario
de la fundación de la ciudad de Campeche, convocaba
a poetas y escritores a participar en concursos literarios
sobre los temas: la fundación de Campeche y Virtudes
de la mujer y hombre campechanos.
Era
motivo de plática en el tema deportivo, el apogeo
del campeón municipal de boxeo Joe Louis conocido
como “la pantera negra”.
En
las tertulias los caballeros fumaban cigarros de las
marcas Extras, Ovalados, Otros y Uxul.
En
Calkiní al inicio del mes de febrero, los habitantes
se aprestaban a la diversión: del 2 al 6 del
mes se llevaría a cabo la fiesta del carnaval.
Los bailes serían amenizados por la orquesta
de la Sociedad Aurora.
Otra
noticia que influyó positivamente en los habitantes
fue saber que el Gobierno del Estado había hecho
una aportación de tres mil pesos a la junta de
mejoras, en apoyo para la carretera Calkiní –
Uxmal; específicamente para trabajos de acondicionamiento.
Pese a los problemas económicos que se vivían
y a la carencia de necerios servicios públicos,
la comunidad, como siempre, se mostraba muy apegada
a sus fiestas tradicionales. En esa época los
aparatos radiofónicos y oros medios de entretenimiento
eran muy escasos o no existían, por lo que los
habitantes estaban muy pendientes de los festejos que
la tradición había establecido para participar
en busca de esparcimiento y diversión.
La
construcción de una carretera a Uxmal siempre
ha sido un anhelo de los calkinienses, y ese interés
se intensificó mayormente en la época
en que el servicio de ferrocarril Mérida-Campeche
comenzó a prestar serias deficiencias.
En
otro orden de cosas recuerdo que por esa época
tenía mucha demanda el perfume Siete Machos.
En las tiendas los artículos novedosos eran la
Emulsión de Scot y el Vic Vapurub.
Se
vendía el Calendario Espinoza que tenía
buena aceptación por la diversidad de su contenido.
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