El corazón de Ah' Canul - 17
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Del Calkiní de ayer
Sebastián Canul
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Llegué a Calkiní a principios del año de 1940…

Pude darme cuenta que muchos calkinienses eran asiduos lectores de los periódicos de circulación penínsular de la época: el Diario del Sureste y el Diario de Yucatán. Todos los días por las mañanas, numerosas personas acudían a la estación a ver la llegada del tren y para adquirir algunos de los medios informativos y enterarse del acontecer local, estatal, nacional y mundial.

Sobre el ámbito internacional, los comentarios giraban sobre la Segunda Guerra Mundial, que a 4 meses de iniciada se intensificaba y se extendía más allá de Europa. Era preocupación para los países del orbe, como que ya intuían que sería una cruenta guerra que duraría 71 meses (de septiembre de 1939 a agosto de 1945), y cobraría 55 millones de víctimas. En Europa se hacía gala de equipo y armamento que por miles exterminaba seres humanos. En Calkiní no se contaba con la mínima tecnología para exterminar la langosta.

A nivel nacional se publicaba en enero de 1940, que el Partido de la Revolución Mexicana postularía como candidato para la presidencia de la república al Gral. Manuel Avila Camacho, y la Confederación de Partidos Independientes al Gral. Juan Andrew Almazán. Esto debido a que el Gral. Lázaro Cárdenas concluiría su mandato de presidente en noviembre de 1940. El Gral. Cárdenas había gobernado la nación con una tendencia socialista, la cual causó conmoción en el país, pues muchos de los poseedores de los grandes capitales los habían retirado. También los Estados Unidos se habían mostrado recelosos por la política nacional de la época, sobre todo por la expropiación petrolera que había afectado seriamente sus intereses.

Era necesario devolver la confianza a los inversionistas nacionales y extranjeros por lo que el Partido de la Revolución Mexicana hubo de proponer al Gral. Avila Camacho como candidato de unidad nacional. Sin embargo, un gran porcentaje de mexicanos, pensaba que debía continuarse con la política establecida y consideraban que la persona idónea era el Gral. Almazán.

Otra noticia comentada por los calkinienses se refería a la llegada de refugiados españoles a México. Huían de su patria por la dictadura de Francisco Franco. El gobierno mexicano les daba asilo.

En otro orden de cosas, se publicaba que la economía nacional se basaba en la venta de plata y petróleo.

En la ciudad capital del estado, el gobernador, Dr. Héctor Pérez Martínez, sometía a la legislatura una nueva ley de divorcio “pues la anterior se presentaba a que mediante lucro se convirtiera en una fábrica inmoral de separación de cónyuges”.

Por su parte el club Ah Kim Pech, con motivo del IV Centenario de la fundación de la ciudad de Campeche, convocaba a poetas y escritores a participar en concursos literarios sobre los temas: la fundación de Campeche y Virtudes de la mujer y hombre campechanos.

Era motivo de plática en el tema deportivo, el apogeo del campeón municipal de boxeo Joe Louis conocido como “la pantera negra”.

En las tertulias los caballeros fumaban cigarros de las marcas Extras, Ovalados, Otros y Uxul.

En Calkiní al inicio del mes de febrero, los habitantes se aprestaban a la diversión: del 2 al 6 del mes se llevaría a cabo la fiesta del carnaval. Los bailes serían amenizados por la orquesta de la Sociedad Aurora.

Otra noticia que influyó positivamente en los habitantes fue saber que el Gobierno del Estado había hecho una aportación de tres mil pesos a la junta de mejoras, en apoyo para la carretera Calkiní – Uxmal; específicamente para trabajos de acondicionamiento. Pese a los problemas económicos que se vivían y a la carencia de necerios servicios públicos, la comunidad, como siempre, se mostraba muy apegada a sus fiestas tradicionales. En esa época los aparatos radiofónicos y oros medios de entretenimiento eran muy escasos o no existían, por lo que los habitantes estaban muy pendientes de los festejos que la tradición había establecido para participar en busca de esparcimiento y diversión.

La construcción de una carretera a Uxmal siempre ha sido un anhelo de los calkinienses, y ese interés se intensificó mayormente en la época en que el servicio de ferrocarril Mérida-Campeche comenzó a prestar serias deficiencias.

En otro orden de cosas recuerdo que por esa época tenía mucha demanda el perfume Siete Machos. En las tiendas los artículos novedosos eran la Emulsión de Scot y el Vic Vapurub.

Se vendía el Calendario Espinoza que tenía buena aceptación por la diversidad de su contenido.