El corazón de Ah' Canul - 17
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Ocaso de un Cacicazgo
Estela Hernández Sandoval
Portada -17
 

Estoy adolorido y entumido. Me duelen las muñecas y los pies que tengo fuertemente atados. Llevo días aquí en un rincón de esta casa que no es la mía. Impedido para seguir luchando.

Hace una década que supimos de la presencia de los dzulob(i), hombres blancos y barbados. Por ese entonces, nos llegaron noticias que estaban en el kúuchkabal(ii) de los Couoh, que cuentan con armas que echan y hacen mucho daño. Nos contaron de su atrocidad. Corríamos peligro, cada célula de mi cuerpo lo sabía. Eso fue lo que me hizo ir a ellos.

Y yo, junto con mis principales fuimos hasta ellos para dialogar, con la esperanza de hacer una alianza como las que antes habíamos hecho con los Tayú o con los Canché.

Hablamos con su halach uinic a quien llaman Francisco de Montejo y lo hicimos en buenos términos. Nos prometió respeto; pero él se fue y dejó a su hijo al mando de sus hombres y cuando éste se establece en la tierra de Ah Kin Pech, hace un año, nos convocó a los bataob(iii) de Ah Canul para que les presentemos obediencia, esas son las órdenes. Sabíamos que aprovechando la antigua rivalidad habida entre los de Maní y los de Sotuta, renovada por la matanza de varios de los Xiu de Maní en Otzmal por órdenes de Nachi Cocom, ya había establecido alianza con los batabes de las provincias de Ceh Pech, y Ah Kin Pech.

Yo, Na Chan Canul y otros señores del Ku'uchkabal de Calkiní, no hicimos caso del llamado. No acudimos por no estar de acuerdo con la disposición y combatimos duramente. Primero llegaron a estas tierras los de Culhúa (traídos de Xicalango) al mando de Gonzalo Méndez y dimos batalla. Después llegó fresca pues había descansado en Sacnicteelchen, la tropa comandada por el sobrino Montejo, a quienes se les unieron los Canché y pese a nuestros esfuerzos, nos vencieron y ahora estoy amarrado, sometido junto con los de mi séquito.

Ya llegó hasta mí que Na Pot Canché reitera su fidelidad , a estos dzulob, también lo hizo su yerno Na Couoh Mut.

No tengo miedo, nunca lo tuve. Tengo dolor. Un dolor en el pecho. Es rabia e impotencia; ¡ellos, al lado de los blancos! Y aquí, en el tu tancabal(iv) de Na Pot Canché, donde está erguida la sagrada ceiba, aquí, en Calkiní, los Canché ordenaron a los calkinienses, que estaban admirados y asustados por tanta barbarie de los extranjeros, les fuese entregada, a estos dzulob la tasación del tributo.

¡Cómo es posible que a nosotros los canulob, los grandes guerreros, el grandioso grupo mayense de custodios, los aliados de los Cocom, primero en Chichén Itzá luego en el consejo-gobierno de Mayapán, nos hayan vencido estos dzulob! Nosotros, los grandes guerreros a quienes nos fue reconocida nuestra pericia y valor, nuestra enjundia, y que por ello se nos equiparó con el jaguar y así quedó plasmado en el costado sur del Templo de las Mesas, en Chichén Itzá.

¡Oh, cómo ladran los perros de estos extranjeros!

Persiguen a los míos, a aquellos que me fueron fieles y lucharon a mi lado, hombro con hombro, y … los Canché… festejan en esta vorágine. Ven una oportunidad para readquirir el poder que antes tuvieron.

Veo un pequeño hueco entre el colobché de las paredes… me acercaré con cuidado…los dzulob, mezclados con los de Culhua se tiran codiciosamente sobre el tributo entregado por mi pueblo, se lo arrebatan entre ellos. Hubo quien agarró más que otros, pero todos se hacen con avaricia de las mantas, la miel y las brazadas de algodón.

Escucho la voz de mi abuelo que me vuelve a decir lo que su padre Ah Tzab Canul le contaba:

Tuvimos que salir de la ciudad-estado de Mayapán, en 1441, cuando los Cocom, para quienes trabajábamos como guardianes protectores asociados de esa ciudad, perdieron el poder a manos de los Xiu. Ellos nos sugirieron dirigirnos al poniente en busca de la región primera que fue el asentamiento de los nuestros a su llegada en la 2ª. Época de la civilización maya, después de haber partido del occidente, de Zuyua- Xicalango…

(i) Extranjeros.
(ii) Espacio territorial gobernado por un poder que reside en un lugar determinado.
(iii) funcionarios
(iv) enfrente de la casa