El corazón de Ah' Canul - 18
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La aldea global
Felipe J. Castellanos Arcila
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Cuando el género humano hizo su aparición en la tierra, como forma de subsistencia deambuló en persecución de las manadas y recogiendo los frutos que la naturaleza le brindaba. Con la aparición de la agricultura, se volvió sedentario y con ella, aparecieron los primeros asentamientos humanos: las aldeas.

Los vertiginosos avances de las tecnologías de la informática y la comunicación, han permitido un estrecho acercamiento entre las diversas regiones del mundo, donde los sucesos, sin importar las distancias, repercuten de manera inmediata en el entorno social, político y económico, creando la sensación de que el mundo se ha empequeñecido, hasta sentirnos formando parte de una aldea, la formada por todos los seres humanos, la llamada aldea global.

Nunca como ahora la información, de todo tipo, había estado al alcance de todos en tiempo real, sucesos como la hecatombe del terremoto y maremoto y la posterior contaminación radioactiva del Japón; los conflictos bélicos y políticos del Medio Oriente, o la muerte del terrorista Osama Bin Laden, presenciados por millones de personas, en los momentos de su acontecer, nos parecen de lo más normal, aunque hace escasos años esto era inimaginable.

Por otra parte, el avance de los transportes producen una gran movilidad, donde desplazarse de un lugar a otro sea una práctica generalizada, haciéndonos cada vez, más parecidos a los trashumantes primitivos, aunque los motivos y medios sean ya diferentes.

Sin embargo y a pesar de esa sensación de estrechez, por estar cada día más unidos y cercanos, más enterados de lo que pasa en el mundo y ser parte de la sociedad de la informática y la comunicación, resulta que, en contraposición, estos mismos avances nos están llevando, casi sin percibirlo, a una vida de aislamiento.

Llegamos a nuestros hogares, cada miembro de la familia a su propio tiempo, para luego encerrarnos con las máquinas de las noticias y del entretenimiento, sea la televisión o la internet, olvidándonos de los aconteceres más cercanos, los de la familia o la de nuestros vecinos cercanos, a los que casi nunca vemos y, si los vemos, basta con el saludo rápido para poder contar con el tiempo de estar con, y cerca de, los sucesos de nuestros otros vecinos , los de Irak, Yemen o de Libia o quizá con los de más cercanía, aquellos de Ciudad Juárez. Tijuana o de cualquier otro lugar de nuestro país.

Así en esta aldea global, donde la información y la comunicación son de los principales rasgos que la caracteriza, pareciera ser que el individualismo de las aldeas virtuales, será la tónica de vida de sus aldeanos, en la que día a día se convive con mayores índices de soledad aunque, nos “Twitiemos”, en cualquier momento, con todo mundo.

Paradoja. Seremos una sociedad de solitarios o, la de los solitarios acompañados?

Entonces que: “Más vale sólo, que mal acompañado” o como a manera de guasa decía el popular Carlos Escobar “Mandolina”(+), “Más vale mal acompañado, que sólo”, cuando se ofrecía a acompañar, con la música de su inseparable violín, a cualquier intérprete de alguna melodía.

Ante esta problemática, el papel que le corresponde a la familia es de primordial importancia: el acercamiento entre sus miembros, las charlas de sobremesa, el ver juntos la televisión y comentar los acontecimientos entre todos, leer y comentar el contenido de un libro con los pequeños de la casa.

Aprovechar los días de asueto para la convivencia familiar, son formas sencillas, aparentemente, que tendremos que rescatar o, de manera inexorable, nos veremos expuestos a pasar de la aldea global, a la del ermitañismo social, donde la forma de vida podría traducirse: “hagan lo que quieran, con tal que no me molesten”, para decirlo de la mejor manera.

Afortunadamente, por otra parte, la sociedad parece darse cuenta de la magnitud del problema, ante la aparente falta de solidaridad para enfrentar situaciones que afectan el bien común y al peligro de vivir aislados dentro del conglomerado, van surgiendo, cada vez un mayor número de Organizaciones No Gubernamentales (ONG`s), Asociaciones Civiles y Grupos de Vecinos, que han hecho suyas causas comunes, que van desde la preservación del medio ambiente y la protección contra la inseguridad, como la reciente marcha de Cuernavaca a la Cd. de México, hasta las más variadas causas de bienestar social o comunitaria.

Todo parece indicar, que en la participación social solidaria, convocada de manera virtual, el hombre ha encontrado el cause para intentar resolver, lo que por si solo le sería imposible y lograr de esta manera, el estado de bienestar, al que todos aspiramos.

Los últimos acontecimientos sociales y políticos en el mundo, con las grandes movilizaciones civiles, convocados a través de los medios informáticos (redes sociales), parecen así confirmarlo.

No podemos obviar la realidad del mundo que nos ha correspondido vivir y que, si no somos capaces de aceptar esa realidad, difícilmente podremos hacer algo por mejorarla.

Aceptemos el reto que como individuos, familia y como sociedad nos corresponde, soló así podremos mejorar.

Y para estar en la retórica de los medios de comunicación: ¡Tienes el valor o te vale!