El corazón de Ah-Canul 2

No. 2

La mujer y su imagen

Estela Hernández Sandoval

 

A lo largo de la historia la mujer ha sido más que nada un mito. Entendiendo que el mito implica, en palabras de Simone Beauvoir, un sujeto que proyecta sus esperanzas y sus temores hacia el cielo de lo trascendente.

El hombre convierte a lo femenino en un receptáculo de estados de ánimo contradictorios, y monótona en su significado. (Castellanos, R.1984). Este proceso de mitificación el hombre lo ha colocado en lo más profundo de su conciencia y ha echado tan fuertes raíces que le impiden una percepción libre y directa de lo que verdaderamente es una mujer.

El hombre, creador del mito, ya no ve lo que en el inicio de los tiempos le haría exclamar tan ufanamente: "¡Esto sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!", aunque no se le asemejara en conducta. Por esta característica suya la mujer fue capaz, desde los tiempos bíblicos, de probar e invitarle al varón a conocer las diferencias entre el bien y el mal por libre albedrío y no por imposición.

En sus mitos el hombre convierte lo femenino en principio pasivo, concediéndose a sí mismo el principio activo inmanente y por lo tanto, en "rescatador" de lo pasivo, empresa que desde su óptican realiza triunfalmente.

¡Y claro! Quien triunfa, domina y como todo triunfador se solaza en ello... mas... al contemplar a la criatura vencida... siente temor, ya que entreve no ser triunfador absoluto y comienza a cavilar, a maquinar y desencadenar conductas precautorias, propiciatorias a la conservación de su propia posición.

Así es como la mujer se ha visto elevada a lo sublime, a lo divino, merecedora de devoción sagrada y se le rinde pleitesía y se le canta hermosos versos que la ensalzan, o bien se le percibe como contenedora de maleficios, impura por su malignidad o a quien hay que conducir por su incapacidad y así se le niega su dignidad como persona.

¿De dónde viene y cuándo se origina este proceso de mitificación?

Dejemos que los estudiosos del género humano en sus diversas facetas intenten encontrar la respuesta, misma que sin duda nos aportará datos para entender eventos actuales en cuanto al establecimiento de nuevos tipos de relación con la mujer.

Actualmente, la mujer quiere seguir escuchando inspiradas frases dedicadas a ella, seguir siendo bella, pero ya no sólo aspira a tener desempeños en el salón de baile, en las reuniones sociales, o en su casa. Ya no se cincha para lucir estrecha cintura. No oculta sus grandes pies como antes lo hacía por considerarse feos ya que estos debían ser, para ser femeninos, pequeños y delicados, aunque no le sirvieran gran cosa para su específica función.

Definitivamente la imagen que actualmente tiene la mujer de sí misma y la que proyecta es la de un ser dispuesto a vivir como una persona llena de potencialidades, con obligaciones y responsabilidades, pero también con derechos, con los mismos derechos que cualquier otro ser humano.

Ahora, con una preparación igual a la del hombre, sale a la calle a ganarse el sustento, a estudiar y aunque aún espera siga descollando en las artes difíciles de la vida familiar, que siga siendo la responsable del funcionamiento del hogar y sacrifique, incluso su persona, para atender a la prole y al esposo como un hijo más, la mujer en estrecho contacto consigo misma ha adquirido un impulso para luchar por su derecho a ser y se abre camino por mejores condiciones para su desarrollo.

La mujer está poco a poco llegando a convertirse en lo que es: una persona. Su existencia se encuentra casi inserta en el punto que le corresponde en el universo. ¡Bien por ella!