El corazón de Ah' Canul - 20
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Orgullosamente Campechanos
Teresita Durán
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Al son de la charanga y al compás de Campechanita habanera, los cuerpos son todo movimiento; no se diga, la pasión cuando se entona el Himno campechano, por la sangre corre la adrenalina de los liberales y heroicos patriotas. Octubre es el mes de las fiestas campechanas.

Octubre es para los que nacimos, crecimos y vivimos en este rincón mexicano, la gran ocasión para recordar con orgullo la existencia de la raza maya; descubrir nuevamente la sabiduría de esa gente y aceptar que somos síntesis de dos culturas. La llegada de los españolas a estas tierras, significó un triunfo para la corona, para los nativos fue el arrebato de su sabiduría.

Este año, se cumplen 471 años de la fundación de la ciudad de San Francisco de Campeche; los conquistadores legaron tradiciones, edificios, religión e idioma; sin embargo, el encuentro de dos civilizaciones, marcó un hito en la historia de esta península, el nacimiento de una cultura y de un pueblo que no se resiste, sino que cree en su pasado, vive un presente diferente y le apuesta a un futuro prometedor.

Campeche es un mosaico de riquezas, la quietud y el arrullo de sus mares atrapan atardeceres cromáticos desde lo alto de las murallas. Pueblo mágico que conserva en calles y edificios, huellas imborrables del tiempo. Una tierra joven con ritmos jaraneros, de trova y danzones que alegran el corazón de su gente; hombres y mujeres que cuando bailan regalan algarabía. ¡Así es Campeche!

La campechanía es la esencia de ser campechano, parte de la identidad, el sentimiento de ser y creer en este pueblo; defender con orgullo los orígenes, valorar la sangre y herencia de una raza, creer en la libertad, soberanía y democracia; exaltar los ideales de héroes y heroínas, preservar costumbres y tradiciones, conocer su historia de triunfos y derrotas en tiempos difíciles de la insurgencia de 1800 y los movimientos sociales de 1910; cuidar el patrimonio común, limpiar el lugar donde vives y enseñar a tus hijos a querer este estado con la misma pasión de los abuelos.

Campechano es quien cree, defiende, trabaja, vive y sueña por el Campeche de sus descendientes; el que se emociona cuando canta Linda tierra mía, Las torres de catedral, Presentimiento o Campechanita; aquel que recuerda a Pepe Narváez, los versos de Radamés Novelo, las décimas de Brígido Redondo o los poemas de Ramón Iván Suárez; quien baila Danzón Champotón en cualquier pista y canta a todo pulmón el himno campechano.

Ser campechano es amar a Campeche, sentirse parte de su población, territorio y gobierno; vivir y trabajar por la tierra que da sustento. Sentirse campechano, no se expresa tan sólo con el traje típico, la bata bordada con murallas, palmeras, flores y el escudo del estado; sentirse campechana es mucho más que unos collares y pendientes de coral. El campechano es sincero en sus creencias, natural por el aire fresco que respira; su alegría se desborda en las fiestas del sarao y del palmar.

Ser campechano es querer a Campeche, la tierra y su mar; respetar a su gente, ser leal a la esencia, comportarse con civilidad, vivir en orden y armonía con uno mismo y el entorno. La campechanía es la esencia de la identidad del ser campechano, el que vive porque siente, aprecia, defiende y está orgulloso de sus raíces, de lo que es y hace por su tierra, porque es parte de Campeche y Campeche le pertenece.