El corazón de Ah' Canul - 23
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Desde hace algunos meses, observamos que en sitios visibles de las escuelas de nivel básico del municipio de Calkiní, hay expuestos carteles que contienen mensajes relativos a la defensa de la educación que proporciona el Estado mexicano, esto es la escuela pública, ya sea federal, estatal o municipal.

Nos suponemos que esta labor educativa se está llevando a cabo en toda la entidad federativa, y aún más, en el ámbito de la República Mexicana.

Vemos con beneplácito esta posición del magisterio nacional, pues es la educación pública una de las caras conquistas de la Revolución Mexicana, y sobre todo, si consideramos que la educación básica (preescolar, primaria y secundaria), es la mínima formación que tiene derecho el ciudadano mexicano, cobra suma importancia esa preocupación por preservarla en el país, para que sea ofrecida en la cantidad y con la calidad que el pueblo merece.

Es la educación que de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, debe invariablemente ajustarse a los postulados del Artículo 3º de la Carta Magna (gratuita, obligatoria, laica, nacionalista, científica, etc.); y es de esperarse, que con la participación de todos los involucrados: autoridades, maestros, padres de familia, alumnos, y comunidades en general, pueda llevarse al país hacia los niveles de desarrollo y progreso que aspiramos.

Es de insistirse en una de las características de toda la educación que se imparta en el país, ya sea pública o privada, la cual debe ser una información basada en el progreso científico, donde la observación, el análisis y la comprobación sean los medios para ir poniendo las bases del pensamiento científico en nuestros jóvenes estudiantes. Recordemos que es la experimentación el juez supremo para definir lo falso o lo verdadero en los conceptos que son matería de estudio.

La actual globalización nos obliga a preparar un elemento humano íntegramente formado, pero también competitivo para no caer en rezagos y ser sólo dependientes de los demás en el concierto de las naciones.

Hay países que le han apostado al reforzamiento de su educación científica, y se han colocado a la vanguardia del progreso tecnológico. Los viajes espaciales, la comunicación satelital, el rayo laser con sus múltiples aplicaciones, la computación, la telefonía celular, etc., son logros del pensamiento científico.

En la educación del pueblo está la solución. No podemos seguir llegando tarde en los procesos y a los logros del pensamiento científico mundial.