El corazón de Ah-Canul 3

No. 3

Cuando el hombre sea un ser humano

Benito Rodríguez Cauich

 

El hombre es la creación sublime de la naturaleza, su inteligencia lo hace el más alto exponente de la evolución de la creación natural, se sitúa en la cima donde se comprende que la vida es el resultado de la acción y la reacción, del mal y el bien, donde la vida se entiende que es una competencia constante por buscar el bien, que el hombre mismo con el poder de su inteligencia complica, porque la esencia de su ser es el ego, que se vuelve pasión ciega, transformándose en egoísmo, que en todas las épocas lo ha gobernado.

El hombre será un ser humano, cuando aprenda a gobernar su egoísmo, porque este atributo lo hace ser inconsciente, injusto, ambicioso, desmedido y pierde el sentido de la armonía y solidaridad; cuando maneja el poder político o económico, se hace tirano, corrupto, deshonesto y pierde el sendero social. Cuando hablo de gobernar el egoísmo, no trato de ver una sociedad de igualdades, porque ni las dos más parecidas hojas de un árbol son iguales. Gobernar el egoísmo será sobreponerse a éste para comprender que la vida en la sociedad, es de derechos y obligaciones que todo tiene medida que hay que respetar, apegada a las leyes de la naturaleza.

Cuando se usurpa, agrede o arrebata el derecho de otros para buscar el poder, se desequilibra la sociedad y la naturaleza. Todos los hombres desde que nacen tienen derechos y obligaciones; pero son equitativos a capacidades diversas e inteligencias variadas, no todos pueden alcanzar las misma posiciones: económicas, culturales etc., porque unos son más dinámicos, o más inteligentes o más organizados y por ende la naturaleza repartió facultades que hace diferentes a los hombres para agenciarse con justicia los bienes y servicios de la naturaleza en la sociedad.

Los bienes y servicios provienen de la naturaleza, su explotación desmedida y distribución desordenada causan desequilibrios naturales y sociales.

Los desequilibrios sociales son necesarios porque son las dinámicas que producen la energía para evolucionar, las sociedades y la naturaleza; pero en tanto el hombre siga siendo gobernado por su egoísmo, se pierde las medidas y surge el desorden socioeconómico y político, de opulencia y miseria o cuando menos los desequilibrios entre ricos y pobres, donde se pisotea la equidad y los poderosos usurpan derechos de los débiles para ver formar una sociedad de injusticias, por ley natural tiene que haber: fuertes y débiles; pero con equidad donde la competencia sea con justicia.

Del egoísmo nace la deshonestidad, la traición, la hipocresía, la corrupción y la ambición que destruyen la razón para buscar la equidad y ciega perdiendo el objetivo social, los poderosos mientras solamente piensan en el control absoluto de los bienes y servicios, sin importarles el bienestar de los débiles o solamente simulan importarles, por lógica están construyendo una sociedad de grandes desequilibrios de fuerzas destructoras para todos, para unos pobrezas y para otros envidias por su opulencia.

Los poderosos y el gobierno que tienen todo el poder económico, son los únicos responsables para corregir los grandes desequilibrios socioeconómicos para dar solución a los grandes problemas que enredan y desenredan. Porque su egoísmo los traiciona pensando que la equidad les acabaría privilegios que los mantiene en el poder aún a costa de su propia seguridad.

El gobierno al revés en México debe terminar, ahora los poderosos son los que deben de apoyar el país, en lugar de que el gobierno sacrifique los recursos emanados del pueblo para apoyar a los ricos, gentes que tienen grandes fortunas responsables de los grandes desequilibrios socioeconómicos y políticos, que no hay que ser un intelectual para darse cuenta que todos esos grandes del poder en México amasaron fortuna de algún ilícito: corrupción, contrabando, simulación, lavado de dinero, evasión y exención de impuestos; si son ellos los que se revuelven con la mafia y el gobierno no puede más que asociarse con ellos, pues el gobierno y los grandes dueños de los grandes capitales, después de cumplir con todas sus obligaciones fiscales que aporten de sus grandes ganancias los recursos para buscar los equilibrios socioeconómicos para combatir la delincuencia organizada y darle trabajo a todos para dinamizar el país y que el choque de la miseria con la opulencia ya no siga dejando la inseguridad que vemos. ¿O es que, es simulado el combate para hacer más poderosos a los poderosos?