El hombre es la creación sublime de la naturaleza,
su inteligencia lo hace el más alto exponente
de la evolución de la creación natural,
se sitúa en la cima donde se comprende que la
vida es el resultado de la acción y la reacción,
del mal y el bien, donde la vida se entiende que es
una competencia constante por buscar el bien, que el
hombre mismo con el poder de su inteligencia complica,
porque la esencia de su ser es el ego,
que se vuelve pasión ciega, transformándose
en egoísmo, que en todas las épocas lo
ha gobernado.
El
hombre será un ser humano, cuando aprenda a gobernar
su egoísmo, porque este atributo lo hace ser
inconsciente, injusto, ambicioso, desmedido y pierde
el sentido de la armonía y solidaridad; cuando
maneja el poder político o económico,
se hace tirano, corrupto, deshonesto y pierde el sendero
social. Cuando hablo de gobernar el egoísmo,
no trato de ver una sociedad de igualdades, porque ni
las dos más parecidas hojas de un árbol
son iguales. Gobernar el egoísmo será
sobreponerse a éste para comprender que la vida
en la sociedad, es de derechos y obligaciones que todo
tiene medida que hay que respetar, apegada a las leyes
de la naturaleza.
Cuando
se usurpa, agrede o arrebata el derecho de otros para
buscar el poder, se desequilibra la sociedad y la naturaleza.
Todos los hombres desde que nacen tienen derechos y
obligaciones; pero son equitativos a capacidades diversas
e inteligencias variadas, no todos pueden alcanzar las
misma posiciones: económicas, culturales etc.,
porque unos son más dinámicos, o más
inteligentes o más organizados y por ende la
naturaleza repartió facultades que hace diferentes
a los hombres para agenciarse con justicia los bienes
y servicios de la naturaleza en la sociedad.
Los
bienes y servicios provienen de la naturaleza, su explotación
desmedida y distribución desordenada causan desequilibrios
naturales y sociales.
Los
desequilibrios sociales son necesarios porque son las
dinámicas que producen la energía para
evolucionar, las sociedades y la naturaleza; pero en
tanto el hombre siga siendo gobernado
por su egoísmo, se pierde las medidas y surge
el desorden socioeconómico y político,
de opulencia y miseria o cuando menos los desequilibrios
entre ricos y pobres, donde se pisotea la equidad y
los poderosos usurpan derechos de los débiles
para ver formar una sociedad de injusticias, por ley
natural tiene que haber: fuertes y débiles; pero
con equidad donde la competencia sea con justicia.
Del
egoísmo nace la deshonestidad, la traición,
la hipocresía, la corrupción y la ambición
que destruyen la razón para buscar la equidad
y ciega perdiendo el objetivo social, los poderosos
mientras solamente piensan en el control absoluto de
los bienes y servicios, sin importarles el bienestar
de los débiles o solamente simulan importarles,
por lógica están construyendo una sociedad
de grandes desequilibrios de fuerzas destructoras para
todos, para unos pobrezas y para otros envidias por
su opulencia.
Los
poderosos y el gobierno que tienen todo el poder económico,
son los únicos responsables para corregir los
grandes desequilibrios socioeconómicos para dar
solución a los grandes problemas que enredan
y desenredan. Porque su egoísmo los traiciona
pensando que la equidad les acabaría privilegios
que los mantiene en el poder aún a costa de su
propia seguridad.
El
gobierno al revés en México debe terminar,
ahora los poderosos son los que deben de apoyar el país,
en lugar de que el gobierno sacrifique los recursos
emanados del pueblo para apoyar a los ricos, gentes
que tienen grandes fortunas responsables de los grandes
desequilibrios socioeconómicos y políticos,
que no hay que ser un intelectual para darse cuenta
que todos esos grandes del poder en México amasaron
fortuna de algún ilícito: corrupción,
contrabando, simulación, lavado de dinero, evasión
y exención de impuestos; si son ellos los que
se revuelven con la mafia y el gobierno no puede más
que asociarse con ellos, pues el gobierno y los grandes
dueños de los grandes capitales, después
de cumplir con todas sus obligaciones fiscales que aporten
de sus grandes ganancias los recursos para buscar los
equilibrios socioeconómicos para combatir la
delincuencia organizada y darle trabajo a todos para
dinamizar el país y que el choque de la miseria
con la opulencia ya no siga dejando la inseguridad que
vemos. ¿O es que, es simulado el combate para
hacer más poderosos a los poderosos?
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