El corazón de Ah' Canul - 35
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El General Lázaro Cárdenas
(1a. parte)
Fred Berzunza Chacón
Portada -35
 
 

Quien esto escribe no veía aún las primeras luces en Calkiní, cuando ya el Gral. D. Lázaro Cárdenas del Río (QEPD), presidente de México de 1934 a 1940, posaba sus plantas en lo que es ahora el floreciente barrio de Kinlacam, de estas hermosas tierras de Ah Canul.

En aquel entonces desempeñaba la Presidencia Municipal de Calkiní D. Marcelino Sosa Ancona.

La visita fue en el mes de julio de 1938 y las impresiones del viaje al Sureste de México, fueron plasmadas en un libro titulado Yucatán, obra del periodista Aldo Baroni.

En este libro se describe magistralmente a Campeche y el periodista Baroni nos lleva de la mano, paso a paso, en la gira que Tata Lázaro hizo de Campeche a Yucatán.

D. Aldo Baroni nos habla de Campeche, Tenabo, Pomuch, Hecelchakán, Dzitbalché, Calkiní, Bécal y otros pueblos de Yucatán cuando el Gral. Cárdenas vino a dar las últimas disposiciones para el reparto de tierras de aquellas haciendas henequeneras que se distribuyeron entre los campesinos.

Yucatán, un libro muy bueno, muy interesante y muy caro, digno de ser leído y paladeado como un buen vino.

A continuación he aquí unos fragmentos de dicha obra.

Aldo Baroni nos dice lo siguiente: "Mientras el tren corría con rumbo a Calkiní, ya se escuchaba el eco de las explosiones de petardos y cohetes voladores y la campana de la locomotora había empezado a redoblar su toque de saludo y alarma, una fogata y un grito, a la izquierda de la vía, me despiertan del amodorramiento en que me han sumido catorce horas de caminata bajo el sol, amenizadas de vez en cuando por media hora de traqueteo del tren o diez minutos de un discurso en maya, del cual entiendo solamente lo que las manos del orador me dicen.― Ellos me hablan con las manos y yo los oígo con los ojos...

La fogata es el conjunto de quinientas velitas que medio millar de personas vestidas de blanco llevan en la mano y levantan al paso del tren como una ofrenda y una invocación. -El grito salió de las quinientas bocas, un largo grito, doloroso, de resignada decepción. -Son los habitantes del barrio de Kinlacam, del municipio de Calkiní, que se habían preparado para recibir al Presidente de la República y nos han gritado la angustia de su decepción a nuestro paso... y el estruendo de las ruedas ha... muchas de las velas, al correr raudo del tren, que va como político ya electo, que tiene siempre prisa y ya no se detiene en cualquier esquina.―

Pero el general Cárdenas sigue teniendo en la Presidencia ―y ésta es una de sus características más interesantes― la cortesía y la curiosidad amable del candidato y da la orden para que el tren retroceda.― Lentamente la máquina va moviendo sus pistones al revés; crujen los ejes, chirrían las ruedas en el esfuerzo y el convoy va devolviendo lentamente el par de kilómetros que se habían tragado a toda velocidad".

Por lo visto, lector amigo, la estancia breve de Cárdenas en Calkiní no estaba programada en su itinerario y tal vez la presencia de esas quinientas personas hizo realidad que el tren detuviera su paso y bajarse para conocer el problema de aquellas gentes.― Aldo Baroni continúa con su relato: "A Kinlacam, barrio consagrado a San Ignacio de Loyola, de poco le ha valido tener como protector en el santoral a un elegido de tanto dinamismo y poder.

Sus calles son charcos fétidos; su plaza, un potrero; su iluminación, la de la luna, cuando hay. -Los habitantes, para que la comitiva presidencial no deje algún hueso en el pueblo, nos van alumbrando el paso con toda la existencia de velas que había en Kinlacam y Calkiní, formando una procesión de luciérnagas que se estira en la noche y se desenrosca como una serpiente luminosa.― Instintivamente es una procesión la que se ha formado, una procesión sin incienso, sin palio y sin cantos; pero que vibra de fe y va exponiendo sus esperanzas a la luz de las velas y de las estrellas.― Y la procesión de vez en cuando se detiene, para que los representativos de los distintos sectores del Gobierno que vienen a la comitiva, puedan ir apuntando las peticiones, las quejas y las protestas.

Este barrio es el más pobre de los que hemos visitado hasta hoy. -A dos kilómetros nada más de la luz eléctrica y a cincuenta metros del ferrocarril, su manera de vivir es tan primitiva como los tiempos en que la civilización viajaba en diligencia, se alumbraba con sebo y no había descubierto ni las hojas de Gillette ni el psicoanálisis".

Qué diferencia ahora, amigo, a 76 años de distancia, Kinlacam es un barrio próspero: varias calles petrolizadas, luz eléctrica hasta sus rincones más apartados, agua potable, un flamante Jardín de Niños, el edificio de la Primaria Francisco G. Torres, su parque muy bonito y su iglesia con S. Ignacio de Loyola, impertubable al paso de los años.

Hasta la próxima, amable lector, continuaremos hablando de la estancia del Gral. Lázaro Cárdenas.