La humanidad se ha caracterizado, a diferencia del resto de los animales, por su incesante búsqueda de innovadoras formas de vida que la lleven a planos de bienestar superiores a los vividos por sus antepasados, con lo cual ha logrado alcanzar el actual estado de desarrollo y civilización.
Sin embargo, no toda innovación y avance tecnológico asegura, a largo plaza, ser la adecuada para el bienestar de la humanidad, el mismo desarrollo puede representar una amenaza; sirva de ejemplo para ilustrarlo, el alto grado de contaminación ambiental y deterioro ecológico, con sus graves consecuencias, que se sufre en la actualidad.
En otro orden de ideas, es común hoy en día escuchar de los medios, la expresión "Sociedad del Bienestar", misma que por repetición y sin reflexión alguna acabamos por aceptar, sin darnos cuenta que en muchas ocasiones el mensaje lleva implícito intereses económicos y mercantiles que influyen en nuestra manera de ver la vida y de los valores que la sustentan.
Intentaré aclarar.
Bienestar generalmente lo ligamos a una vida sana, con un buen trabajo que nos permita contar con los recursos económicos suficientes para cubrir nuestros satisfactores; para otros quizá represente una buena casa, un coche nuevo, posibilidad de disfrutar con alguna frecuencia de vacaciones en diferentes lugares, contar con el tiempo suficiente para nuestros entretenimientos preferidos y todo aquello que represente un alto grado de confort.
Seguramente he quedado corto, ya que esta palabra, bienestar, sugiere tantos deseos distintos, como personas la empleen.
Nunca será lo mismo el bienestar para una familia que vive en una humilde choza, a la que cuenta con una buena y amplia casa, y mucho menos a la que vive en una lujosa mansión. Lo cierto es que desde la posición donde nos encontremos el significado será diferente.
Por otra parte, el significado de bienestar ha sido cambiante con el tiempo; en la actualidad, ante un desarrollo tecnológico acelerado e inundados de un inmoderado mercantilismo, nos enfrentamos, día con día, con la necesidad interminable de adquisición de nuevos satisfactores que aseguren el bienestar deseado, y que en poco tiempo requerirán ser sustituidos por otros más novedosos, convirtiéndonos en asiduos consumidores, si es que nuestra prioridad estriba en el deseo permanecer como miembros de esa sociedad a la que, quizá, equivocadamente hemos llamado bienestar.
Sin duda que en esto mucho tienen que ver los medios de comunicación y las campañas publicitarias, que ante el gran negocio que esto representa, han calado de tal manera en nuestro ánimo que han trastocado la forma de percibir el bienestar y por ende los valores sociales que la sostienen.
Lo cual nos ha llevado a una competencia de ver quien tiene más y dar valor a expresiones como: "Tanto tienes, tanto vales" o descalificar aquella "Lo importante no es ganar, sino participar". Ahora parece ser que lo importante es ganar, sin importar como.
El afán de triunfo, aunado a un desmedido materialismo, nos ha hecho olvidar que el bienestar, más que la simple posesión de bienes o de poder, es un estado de ánimo, que se da desde el interior del ser y que depende no solo de los satisfactores materiales, sino también de lo espiritual, del grado de satisfacción con lo logrado, de la conciliación del bien propio y el bien común, de la cercanía a la familia y a los amigos, el sentirse útil a los demás, el contar con su reconocimiento, el disfrute de manera responsable de lo que se tiene, mucho o poco; el querer y ser querido, en eso estriba la felicidad y por ende el bienestar.
El padre de uno de mis primos, que vivió en humildad, decía: -"Yo me siento rico-. -Porque rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita-. -Y yo para ser feliz, con lo que tengo me basta-".
Es de entenderse que en contraparte al bienestar existe el malestar; el sentirse insatisfecho, aún teniendo de todo; solitario entre muchos; enfermo o amargado. ¿Cuántos poseedores de riqueza, se encuentran en esta situación?
La humanidad tiene la responsabilidad de continuar en su incesante búsqueda por lograr el desarrollo sustentable que no represente peligro alguno para si misma. Y que nos lleve a encontrar el bienestar para todos.
En lo personal actúa conscientemente en lo que te corresponde, disfruta lo que tienes, se útil a los demás y lograrás la felicidad y con esto lograrás estar bien, pues habrás encontrado lo que buscabas, "el bienestar".
Para terminar: Dos palabras que te abrirán las puertas del bienestar: Jale y Empuje. |