El corazón de Ah' Canul - 35
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En memoria del Pbro. José Fuentes Castellanos
"El Padre Fuentes"
Carlos A. Fernández Canul
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Pbro. José Fuentes Castellanos.
Foto: Cortesía de Carlos Fernández Canul.
 

Me vienen a la mente los recuerdos de hace algunos años, cuando, con motivo del 400 aniversario del templo y convento de San Luis Obispo de Calkiní (del 19 al 22 de octubre de 1961), se celebró con mucha solemnidad  el "Primer Congreso Eucarístico Mariano", para el cual se organizaron y realizaron importantes eventos que consistieron en: misas solemnes, interesantes conferencias, ordenaciones sacerdotales, coronación de la Virgen de Guadalupe, etc., bajo la responsabilidad del párroco, Mons. Gonzalo Balmes Noceda, auxiliado por grupos católicos de la parroquia. Estos festejos alcanzaron gran lucimiento a nivel peninsular, ya que acudieron personalidades eclesiásticas como el Arzobispo de Yucatán, Dr. Fernando Ruiz Solórzano; Dn. Alberto Mendoza y Bedolla, Obispo de Campeche; y otros.

Fue en ese entonces, cuando un sacerdote de complexión alta, de tez blanca, lentes oscuros y pelo ensortijado, fungió como un gran maestro de ceremonias en los diferentes eventos que se realizaron. Este personaje era el Padre Fuentes (como se le conocía), hijo de esta tierra calkiniense y orgullo del terruño.

José Roque Fuentes Castellanos nació en esta ciudad, el 11 de octubre de 1927; sus padres fueron Aureliano Fuentes Avilés (don Guayón) y Rita Castellanos González. Fue el mayor cinco hermanos -Mirca, Julio, Dilio y Libia-. Sus estudios de educación primaria los realizó en la Escuela “Mateo Reyes”. Fue acólito en el templo de este lugar; sus padres eran pobres, su papá se dedicaba a la sastrería. El Pbro. Martín Palmira Lavalle, de Campeche, pidió autorización a sus padres para que José, con 11 años de edad, estudiara en el Seminario de Xalapa, Veracruz. Fue embarcado hacia su escuela de formación (ahí perdería el nombre de Roque.

A los 22 años de edad se ordena como sacerdote, de manos del Obispo de Campeche, Dr. Alberto Mendoza y Bedolla. Canta su primera misa en la Catedral de Campeche, en 1938, y en julio del mismo año celebra misa en Calkiní.

Su ministerio lo desempeña en la Catedral de Campeche; luego, en Ciudad del Carmen; y por último en Chetumal, Q. Roo. Se caracterizó por ser amigable, de buen corazón, humilde y buen deportista.

Promovió la construcción de la Capilla de Guadalupe en la colonia del mismo nombre, en Chetumal. Para lograr esto se compromete con el Gobernador del Estado a entrenar a los jóvenes en los deportes de básquetbol, fútbol, béisbol, así como arbitrar los juegos; de esta manera lograr construir la capilla, y la esposa del Gobernador dona la imagen de la misma; en esa capilla vivió hasta el día de su trágica muerte.

Una vez terminando el Congreso de Calkiní, el Padre Fuentes se reincorpora a su apostolado en su parroquia en Chetumal, y fue el 31 de octubre de 1961 cuando acude al aeropuerto de Chetumal, y en ese momento se alistaba un contingente para llevar auxilio a numerosos damnificados para la ciudad de Belice y Dangriga, que por el azote del ciclón “Hattie”, con categoría 5, hubo destrucción y desolacion en esos lugares, dejando 307 muertos. Ahí abordan un Bombardero de la FAM, Matrícula BHB1508 Núm.4, en el cual suben seis personas; al faltar uno, invitan al Padre Fuentes para que los acompañara. Él, de prisa, le dice a sus compañeros: “avisen a mi papás que me voy…”; fueron sus últimas palabras, ya que la aeronave se estrelló y se perdió en las selvas de Belice. Al correr de los días, semanas, meses, años, de intensas búsquedas, no se encontraron los cadáveres ni restos de la nave aérea.

A LOS NUEVE AÑOS: “APARECE EL AVIÓN PERDIDO CUANDO EL CICLON ”HATTIE”. Así tituló el periódico “El Informador” de Q. Roo, del 5 de abril de 1969. Al fin, fueron encontrados los restos de la aeronave; un campesino encontró  los restos de la aeronave a orillas de un pueblo cercano a Belice, completamente “saqueada”, solamente se  identificaron los restos del piloto.

Al no poder ser identificados los restos de los ocupantes de la aeronave, las autoridades los sepultaron en un “mausoleo” del panteón, colocándole encima el motor de la aeronave, así como una lápida con los nombres de los fallecidos que “entregaron su vida en cumplimiento de su deber”. Los fallecidos fueron: Tte. P.A. Juan Sosa Martínez (piloto), Subte. P.A. Gilberto Hernández Vega (copiloto), Sargento 1º. Juan Magaña Sánchez, Pbro. José Fuentes Castellanos, Dres. Ramón Mendoza Vega (jefe de servicios de salud) y Enrique Paredes Aguilar (subdirector del Hospital Morelos), y Prof. José Sevilla Arden (Dtor. de Educación Física del territorio).

Como todo humano y ”siervo de Dios”, entregó su vida al llevar auxilio espiritual a los moribundos y heridos de aquel fatídico día que lo condujo a un “viaje sin retorno”. El recuerdo eterno del Padre Fuentes quedó en la mente de quienes lo conocimos. Vaya un reconocimiento postmorten a este ser que entregó su vida en el cumplimiento del deber. Descansa en paz, Padre Fuentes, ya que a través del tiempo y la distancia tu recuerdo e imagen quedaron grabadas en la historia y atmósfera de esta tierra que un día te vio nacer.

Fuentes de información: Libia Fuentes Castellanos y familia Castellanos Castellanos / Periódico "El Informador" de Quintana Roo; edición del 5 de abril de 1969.