Habrían de pasar 100 años, nueve meses y 10 días para que después de haber sido fundada la escuela primaria Mateo Reyes el 9 de febrero de 1854, se creara la primera Escuela Secundaria Nocturna por Cooperación, el 19 de noviembre de 1954, gracias al interés demostrado por ciudadanos y autoridades que deseaban cristalizar ese sueño dorado desde años atrás: la creación de una escuela secundaria. Baltazar Pinto Ávila, Eudaldo Pereyra Sierra, Antonio Castellanos González, Carlos Berzunza Ramón, Guillermo Illescas, Pedro Heredia, y muchos más, lo hicieron realidad.
La naciente escuela comenzó a funcionar en el local de la Mateo Reyes, con 22 alumnos: 16 hombres y 6 mujeres. El primer Director fue don Carlos Berzunza Ramón, veterano de la Revolución Mexicana. La escuela fue creciendo en alumnado y buscando locales para sus alumnos como el Palacio Municipal y la Sociedad Aurora.
En 1961 el Gobernador de aquel entonces, Dr. Alberto Trueba Urbina, solicita a los Ferrocarriles Unidos de Yucatán la cesión de la exestación de trenes en Calkiní y ahí se construye el edificio del Colegio Superior de Calkiní, madre de la Escuela Normal, la Secundaria y la Escuela de Artes y Oficios, Decreto No. 161, del 28 de junio de 1961.
La Escuela Normal haría egresar a dos generaciones de profesores de educación primaria. La primera generación fue de 24 alumnos: 11 hombres y 13 mujeres y la segunda, con 45 profesores: 19 hombres y 26 mujeres. El Colegio Superior de Calkiní cierra su última página el 30 de noviembre de 1968, pues una nueva escuela secundaria construida por el gobernador José Ortiz Ávila, abre sus puertas el 2 de septiembre de 1966. Y de aquí la evolución y el progreso educativo en el municipio fue constante como hasta la fecha en toda la geografía municipal.
Todo esto gracias al esfuerzo titánico y heroico de padres de familia por la educación de sus hijos y mucho cuenta también que todos aquellos que trabajaron en la primera escuela secundaria fundada el 19 de noviembre de 1954, durante varios años no cobraron un solo peso por sus enseñanzas y sí sacrificando horas al descanso después de sus labores cotidianas.
Esta es a grandes pasos una pequeña historia de la evolución educativa en Calkiní. |